09 octubre 2007

LA GLOBALIZACIÓN Consecuencias Humanas


LA GLOBALIZACIÓN
Consecuencias Humanas
ZIGMUNT BAUMAN
CAPITULO 1° TIEMPO Y CLASE


INTRODUCCIÓN


El siguiente trabajo esta enfocado en la visión de Zygmunt Bauman , sociólogo Británico, que en su larga trayectoria ha trabajado temas concernientes a clase, socialismo, hermenéutica, modernidad, posmodernidad y globalización. Bauman se enfoca en características de la estratificación social, el análisis de los elementos laborales y estudios de índole contemporánea.

Hoy nos basaremos en su libro La Globalización, Consecuencias Humanas, específicamente nos enfocaremos en su capítulo Tiempo y Clase que pertenece al capítulo número 1.

Para analizar los conceptos de tiempo y Clase, el autor se basa en Albert Dunlap, famoso racionalizador de la empresa moderna, quien plantea que “la empresa pertenece a las personas que invierten en ella: no a sus empleados, proveedores , ni a la localidad donde esta situada”.

Además el texto nos da a conocer una relación entre la naturaleza histórica variable del tiempo y el espacio, el patrón y escala de la organización social, los efectos de la actual comprensión espacio y tiempo y la estructuración de las comunidades territoriales. Pero también, nos muestra una tríada en lo que respecta a trabajo , consumo y la nueva denominación de pobre.

Por consiguiente, el autor deja en claro que este libro no entrega respuestas a las preguntas que se pudieran plantearse, simplemente sirve como ante sala para abrir la discusión sobre problemáticas sociales desde el rol que cumple el individuo en la sociedad.


TIEMPO Y CLASE

Según Bauman la Globalización es un fenómeno que sin distinguir clase sociales, o locales esta insertada en nuestros hogares y en la vida diaria, he intenta transformar nuestro mundo y las relaciones humanas. Además La globalización divide de la misma forma que une, pero en el texto la denomina como algo fetiche, la cual es utilizada para responder a todo lo bueno o malo que le suceda a esta sociedad.

“Los procesos globalizadores incluyen una segregación, separación y marginación social progresiva”1, lo cual lo podemos ver en el mismo texto según lo planteado por Dunlap, que los empleados, proveedores y voceros de la comunidad no tienen voz en las decisiones en las empresas, a diferencias de quienes invierten el capital o sea en este caso los empresarios o propietarios absentistas.

Un absentista es el propietario rural o terrateniente que vive lejos de sus tierras, descuidando su explotación o dejándolas directamente ociosas. El absentismo ha sido fuente de conflictos sociales en el campo, especialmente en aquellas sociedades en las que una masa importante de personas no poseía tierras cultivables o sólo tenían acceso a parcelas muy reducidas, incapaces de sostener explotaciones económicamente viables .

Si comparamos al terrateniente del siglo XIX, con los actuales propietarios, veremos que hay una unión entre ambos pero solamente en lo que respecta a la explotación del trabajador, maltrato laboral y los trabajadores, son solo herramienta productiva dejando de lado su condición humana. Hay que considerar que estos terratenientes no podían llegar y cambiar sus terrenos de un lugar a otro sino perderían sus cosechas, debían llegar a un acuerdo con el campesinado, a diferencia de los actuales empresarios, quienes no tienen un sentido de pertenencia con la comunidad vecina, proveedores y sus empleados, los cuales es más fácil trasladar su empresa a un lugar que sea más rentable y alejarse de los problemas que pudieran causar los trabajadores o las políticas locales. Además estos empresarios muchas veces ya no están en sus industrias , han perdido un lugar físico donde trabajar pero no por eso están alejados de sus negocio. Gracias ha esta globalización y revolución tecnológica, los podemos encontrar en cualquier parte del mundo, desde algún punto de Internet o a través de un agente bursátil, o por medio de la bolsa; la permanencia como socio o como dueño es momentánea y todo dependerá del movimiento del mercado, “el capital siempre puede partir en busca de lugares más pacíficos, para que enfrentar lo que se puede evitar”2.

Estos empresarios sólo tienen un sentido de pertenencia, en lo que respecta al poder de decisión en su traslado, pero no con sus trabajadores, proveedores o la comunidad circundante, sólo están interesados en la productividad que la empresa logre en ese lugar y cuando ya este todo explotado puedan cambiarse de lugar sin ningún problema que los limite.

Para Bauman hay dos terminologías que determinan tiempo y espacio, los cuales son libertad de movilidad y localidad, en lo respecta a las libertades de movimiento que poseen las empresas, no es la misma que tienen sus trabajadores, ya que si estas se trasladan a otro lugar, los trabajadores muchas veces no los pueden seguir ya que no poseen esa libertad, están prisioneros de una comunidad, sus hogares , familias y las propias barreras culturales. A si mismo si la empresa en la actualidad se han aliado en lo que conocemos como multinacionales y si los empleados no podían moverse dentro de un país, ahora que se habla de transnacionales están en mayor desventajas.

La nueva libertad que poseen estos empresarios se ve reflejada en un poder sin territorio, ya que pueden encontrarse en el ciberespacio, y desde allí tomar las distintas decisiones sobre la manera de hacer gestión.

Dicha gestión esta influencia por los movimientos financieros globales, que poco o nada les interesa el bienestar de una comunidad o trabajadores de la empresa, éste trabajador esta en relación con tres conceptos claves que están en cadena, tales como : Laboral, consumo y la nueva concepción de nuevos pobres, para Bauman los nuevos pobres son aquellos que son incapaces de acceder al consumo y a la novedad del sistema capitalista. Para alcanzar los placeres de una vida normal, se necesita dinero y los pobres se encuentran ante un escenario de consumo rapaz y con la incapacidad de solventar los estándares del consumo.


DESIGUALDAD SOCIAL EN CHILE
SUELDO ÉTICO
Un total de 1.066.454 chilenos gana sueldos iguales o inferior al sueldo mínimo, de acuerdo a resultados del estudio de Trabajo e Ingreso de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen), de la cifra, el 80 % gana por debajo del salario establecido por ley, que alcanza los 144 mil pesos, detalló el estudio del Ministerio de Planificación (Mideplán).
Esto nos deja en claro que no basta con generar u obtener un puesto laboral, se trata de esforzarse para obtener puestos de trabajo que dignifiquen al trabajador y que estimulen y promuevan todas sus capacidades y talentos, por el contrario, en el informe del PNUD arroja que el chileno le importa más el tener un trabajo que le de para vivir, que un trabajo que lo dignifiquen como trabajador. La realidad al interior de la empresa se generan desigualdades y que el accionista es quien toma las decisiones de producción de la empresa, sin considerar que estas decisiones puedan ir en desmedro de los trabajadores y la comunidad vecina.
Por consiguiente, las remuneraciones de estos trabajadores son muchos menores de lo que producen, y esto los convierte en nuevos pobres, tal como dice el autor que habla de la imposibilidad de acceder a los bienes y servicios básicos, provocando una limitante que los segrega.
Hoy por hoy el sueldo ético, puesto en la palestra por Monseñor Goic, ha provocado que se habrá el debate entorno a mejorar el salario mínimo, para así reducir la brecha de desigualdad social, ya que el país tan sólo 300 mil chilenos concentran 25% del PIB, y el 84% de las empresas que se transan en la bolsa están en manos de sólo 20 grupos económicos del país.
En conclusión, el autor Zygmunt Bauman, plantea sus conceptos desde una perspectiva mas transnacional o de organizaciones transnacionales. Desde nuestro punto de vista se puede relacionar con la situación chilena pero desde una mirada de desigualdad social, donde los empresarios o propietarios absentistas, están más ausentes y cada vez más alejados de quienes le generan la productividad y sólo ven a los trabajadores como números o como herramientas de trabajo. Según Dunlap, la empresa debe tener sólo los trabajadores que se necesitan y no ve a las empresa como un ente social, sino como lo que son, generadoras de producción y los sueldos son tan distintos que generan estas desigualdades.

14 septiembre 2007

Globalización, Desarrollo y Democracia: Chile en el contexto mundial



1. Sobre el libro de Castells

Castells plantea la interrelación entre globalización, identidad y proyectos colectivos, aspectos que desdibujan la dinámica del Estado-nación, el cual ve desbordada su capacidad de gestión, para dar paso a la emergencia de Estado-red. Éste último es entendido como aquél que centra su preocupación en la construcción de alianzas estratégicas, estables y coyunturales, con otros Estados y su acción hacia la sociedad civil se torna secundaria, por ende, el principio de ciudadanía emite un mensaje más débil hacia los ciudadanos. Este escenario trae como consecuencia la emergencia y reforzamiento de identidades culturales como principio de organización social. A la par de este proceso, y en la búsqueda de relegitimidad, el Estado apuntará a la descentralización administrativa y la participación ciudadana.

En el tercer capítulo, Castells expone las ventajas y desventajas del modelo neoliberal de desarrollo chileno, diferenciando su aplicación durante la dictadura militar y a partir del advenimiento de la democracia. Para realizar esta separación utiliza las nomenclaturas incluyente y excluyente. El término excluyente refiere al periodo de la dictadura, donde se generaron momentos de crisis económica, inflación, cesantía y aumento de las desigualdades en la distribución del ingreso. El término incluyente se refiere al periodo democrático, donde se atenuaron las desigualdades y se avanzó en diversas áreas como la educación. Teniendo claras las bondades y necesidades del modelo chileno de desarrollo, entrega una serie de requerimientos para que Chile pueda convertirse en una economía informacional, acorde con la globalización.

El cuarto capítulo refiere al tránsito histórico que recorrió la identidad chilena en torno a los cambios de régimen transcurridos en su historia moderna. Así, busca entender la relación estado-ciudadano que se genera en torno a los distintos regímenes, concluyendo que la identidad chilena como tal es un concepto en constante generación, pero que se encuentra potenciado en la actualidad por el modelo democrático de desarrollo. A su vez, busca confrontarlo con los desafíos de la globalización con lo que él denomina identidad-proyecto, para que el paso del sujeto hacia la globalización, teniendo como canalizador al estado, pueda materializarse en un futuro. Este proyecto unificador de identidades se basa, según el autor, en el círculo virtuoso entre desarrollo y bienestar, mediante la relación entre innovación, tecnología y economía. (Castells: 2005)

2. Análisis del libro

El texto de Castells entrega una visión excesivamente optimista respecto al modelo de desarrollo económico instaurado en nuestro país a partir de la dictadura militar, especialmente al referirse a las mutaciones experimentadas por la economía con la llegada de la democracia. En el escenario actual, cuando hemos asistido a un creciente debate por las problemáticas persistentes en la distribución del ingreso, la propuesta de Castells resulta anacrónica pues su receta para transitar hacia el modelo de desarrollo informacional requiere de una sociedad activa e involucrada. Sin embargo, mientras no se solucionen, o al menos se mitiguen de manera importante las desigualdades, será imposible llegar al modelo informacional con una sociedad que esté cohesionada por intereses comunes y expectativas similares. Presentamos algunos datos recientes para exponer un panorama de la realidad chilena actual.

Una disminución de la pobreza e indigencia reveló la encuesta de Caracterización Socioeconómica (CASEN) 2006. El índice de 18.7% de pobreza del año 2003 cayó a 13.7% el año 2006, y la indigencia disminuyó de un 4.7% a un 3.2%. En cuanto a la brecha en la distribución de ingreso, ésta se redujo, pero sigue situando a Chile como uno de los países con mayor desigualdad del mundo. De acuerdo a Casen 2006, la brecha entre el 20% más rico y el 20% con menores ingresos, ha disminuido desde 14.4 veces a 13.1, considerando los ingresos autónomos de los hogares.
Más de la mitad de los trabajadores en Chile (54%) percibe ingresos iguales o por debajo los 216 mil mensuales. El estudio demuestra que la brecha existente entre quienes ganan más y los que perciben menos ha aumentado en los últimos 16 años. En efecto, en 1990, la diferencia existente entre las entradas económicas del quintil más bajo y el más alto alcanzaba a 9,7 veces En la actualidad el decil de asalariados de más altos ingresos gana 10,2 veces más que el decil más bajo. La Casen también consigna que un millón 66 mil 454 trabajadores chilenos gana menos o igual a un ingreso mínimo mensual legal líquido, esto es 108 mil pesos, que corresponde al valor de este indicador a la fecha en que se realizó el estudio de campo, en noviembre de 2006. De este grupo poco menos de 780 mil es asalariado.

Castells afirma que la transición en Chile ha finalizado. Sin embargo, esta idea es contraria a la opinión de muchos sectores de la sociedad, que ven todavía la existencia de ciertos enclaves autoritarios que son herencia de la dictadura (sistema binominal, gasto militar, débil papel de los sindicatos y, sin ir lejos, la constitución política). Esta ausencia de reconciliación con el pasado que desemboca en la imposibilidad de construcción de un sentido común de pertenencia nacional se constituye como una diferencia esencial en la visión de la actual democracia que debilita el consenso social que es requerido para arribar hacia el modelo de desarrollo informacional. Sin el consenso mayoritario, siempre existe la posibilidad de la emergencia/subsistencia de focos de resistencia contraria que pondrían en peligro el modelo democrático y económico.

El reducido incentivo estatal sumado a la escasa respuesta de la sociedad civil a los canales de participación (estatales o no) generan un amplio déficit de construcción de ciudadanía que instala a la sociedad civil en una situación constante de pasividad. Este escenario impide la consolidación de proyectos colectivos que podrían a la larga activar el papel de los ciudadanos en la esfera de lo público y generar, así, empoderamiento. No planteamos que la sociedad civil no existe, sino que se encuentra fragmentada en torno a articulaciones basadas en intereses distintos y no en torno a lineamientos comunes que tienen que ver con un proyecto común de sociedad.

El libro de Castells apunta a la generación de un Estado-red que cimenta sus bases en lo que él denomina identidad-colectiva. Solo de esta forma, determina, se puede constituir una nueva identidad chilena. Ahora bien, un estado-red responde, primero, a la generación de alianzas estratégicas en términos de relaciones exteriores y a una férrea construcción de ciudadanía: la identidad-colectiva, que debería responder a una novísima identidad que emerja de expectativas y valores similares en torno a la sociedad chilena. Como habíamos mencionado anteriormente son varios los factores que impiden la construcción de este estado-red que plantea Castells; no se trata de ser pesimistas, es claro que los datos que Castells presenta a lo largo de su obra reflejan una mejora en términos macroeconómicos y de calidad de vida de la sociedad chilena, pero no de su mayoría y menos de su totalidad. Mientras las expectativas de vida, las posibilidades de acceso a elementos básicos de vida digna, el respeto a los derechos humanos y la desaparición de una brecha social tan grande no sean una realidad, es improbable la constitución de una identidad-colectiva y, por tanto, de un estado-red. En este entendido es difícil proyectar a un estado que aparenta ser moderno hacia un fenómeno tan complejo como la globalización, el desafío está, en primera instancia, en convertir realmente a Chile en un país moderno y con justicia social.

Una sociedad en la que no existe una visión común respecto a la democracia, como es el caso de Chile, donde conviven sectores que creen que estamos ante una democracia total y otros que sienten que el actual régimen conserva visos heredados de la dictadura, redunda en una constante deslegitimación del Gobierno y del Estado. Al no haber una sola mirada de la sociedad que considere el sistema como totalmente democrático, se genera una suerte de deslegitimación constante, por parte de ciertos sectores, de aquél agente encargado de direccionar el camino hacia la economía informacional, lo que en definitiva llevaría a que el Estado no pudiera ser el organismo articulador de la cohesión social necesaria y, al mismo tiempo, el articulador del tránsito hacia la economía/sociedad informacional.

24 agosto 2007

Programa de estudio del curso Estrategias II 2007

I. Presentación

El curso Estrategias II del profesor Sergio Molina Monasterios trata sobre los desplazamientos de la comunicación política que afectan el carácter y valor de la democracia contemporánea y el ejercicio de la ciudadanía. Busca entender el dispositivo que se construye con la mediatización de la intermediación política clásica y de los sistemas políticos contemporáneos.

Pretende discutir el relato global y las matrices culturales e históricas que reconfiguran el campo de la comunicación, tanto desde la perspectiva instrumental y como dispositivo ideológico; como desde el punto de vista relacional y como proceso de construcción de sentido.

Se detiene en el análisis de una de las variantes de la comunicación política, el marketing político. Para ello estudia los sistemas electorales, las reglas y los procedimientos electorales, la segmentación de mercados, la construcción de imagen, la estrategia y las campañas electorales, así como las nuevas prácticas políticas y acciones proselitistas y de persuasión. Busca indagar sobre la personalización de la política y el uso de la televisión en la comunicación política.


II. Objetivos generales

Identificar y explicar las mutaciones sufridas por lo político al transitar hacia formas de mediatización global.

Indagar las conclusiones diferenciadas que distintos investigadores obtienen de los procesos de globalización, y las lecturas que hacen del papel de los medios en su entrecruzamiento con los procesos políticos.

Explicar y analizar los sistemas electorales y la evolución de las formas de votación en el mundo.

Entender el marketing político como parte de la constitución de las identidades políticas actuales y sus formas de ejercicio, así como los límites existentes entre conceptos como ciudadano y consumidor, democracia y mercado, etc., identificando sus campos y territorios.


III. Objetivos específicos

Identificar los temas y las operaciones de la comunicación y la política en la globalización. Analizar el desanclaje de la política y su nuevo papel en la configuración de sentido a través de dispositivos mediáticos.

Estudiar el rol que juega el marketing político en la construcción de la política contemporánea y los clichés narrativos de su presentación. Identificar las reglas y los procedimientos de los sistemas electorales más importantes a lo largo de la historia.

Conocer la dinámica de las campañas electorales modernas, así como diferentes experiencias electorales, y el formato estándar norteamericano de marketing político.


IV. Unidades temáticas

a. El malestar en la globalización: Configuración del espacio público y privado y nuevos actores sociales. El desanclaje de la política y los procesos de creación de sentido. Las TIC en los proceso de comunicación y en la configuración del campo político.

Castells, Manuel. La era de la información. Blackwell Publishers, 2000.

_____________ Globalización, desarrollo y democracia: Chile en el contexto mundial. Fondo de Cultura Económica. Santiago de Chile, 2005.
Tironi, Eugenio. El Sueño Chileno, comunidad, familia y nación en el Bicentenario. Taurus. Santiago de Chile, 2005
Giddens, Anthony. Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas. Madrid, Taurus, 2000.

Barman, Zygmunt. La modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica. México, 2005.
_______________ La globalización. Consecuencias humanas. Fondo de Cultura Económica. Argentina, 1999.

Bermúdez, Emilia. El desanclaje de la política. Espacio Abierto Vol. 9, julio septiembre 2000.

Mouffe, Chantal. En torno a lo político. Fondo de Cultura Económica. Argentina, 2005.

Bordieu, Pierre. El campo político. Editorial Plural. La Paz, 2001.

Messner, Dirk. La transformación del Estado y la política en el proceso de globalización. Revista Nueva Sociedad N° 163.
Gómez Mont, Carmen. Comunicación Política y Sociedad de la Información. Comunicación y Sociedad. Decs, Universidad de Guadalajara Nº 30, mayo, agosto de 1997.

b. ¿La subordinación de la política a la TV?: Los medios y la construcción social de la realidad política. Medios fríos y calientes (el retorno de relatos olvidados). Las estrategias de visualización de lo político. Tratamiento informativo y programas de debate. El espectáculo y discurso televisivo.

Labarrière, Jean-Louis; Lazzeri, Christian y otros. Teoría política y comunicación. Editorial Gedisa, Barcelona, 2001.

Ferry, Jean-Marc; Wolton, Dominique y otros. El nuevo espacio público. Gedisa. Barcelona, 1998.

Sartori, Giovanni. Homo videns. Editorial Taurus. Madrid, 1998.

McLuhan Marshall. La comprensión de los medios como extensiones del hombre. Editorial Diana, México, 1977.

Islas Octavio. La era Mcluhan. Revista Mexicana de Comunicación. http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx/Tables/RMC/rmc88/era.html

Mouchon, Jean. Política y medios. Los poderes bajo influencia. Gedisa. Barcelona, 1999.

Debray Régis. El Estado Seductor. Las revoluciones mediológicas del poder. Editorial Manantial, Buenos Aires, 1995.

Arancibia, Juan Pablo. Comunicación Política. Fragmentos para una genealogía de la mediatización política en Chile. Universidad Arcis. Santiago de Chile, 2006.
Landi, Oscar. Devórame otra vez. Qué hizo la televisión con la gente. Qué hace la gente con la televisión. Editorial Planeta, Buenos Aires, 1992.
Del Rey Morató, Javier. Mediología y comunicación: la república de los sentimientos, una nueva epistemología. CIC Nº 1 UCM. 1995.
Pandiani, Gustavo Martínez. El impacto de la televisión en la comunicación política moderna. Mimeo.

Martín Barbero, Jesús. De las políticas de comunicación a la reimaginación de la política. En Nueva Sociedad Nº 175.

Urreiztieta, María Teresa. Sociología interpretativa, globalización y vida cotidiana. Mimeo. Universidad Simón Bolívar, Caracas.

Wolf, Mauro. Los efectos sociales de los media. Paidos. Barcelona, 1992.


c. Historia de los sistemas electorales:
Evolución de la forma de votación en la historia. La invención de las reglas y los procedimientos electorales (la unanimidad, la loteria, la mayoría y la proporcionalidad).
Colomer, Joseph. Cómo votamos. Gedisa. Barcelona, 2004.
Cox, Gary. La coordinación estratégica de los sistemas electorales del mundo. Hacer que los votos cuenten. Gedisa. Barcelona, 2005.
Legislación electoral chilena (http://www.servel.cl/).

d. La irrupción del marketing político: La “norteamericanización” de las campañas electorales. El reinado de las técnicas del management y el marketing en la política. El war room y la teoría de la campaña permanente.

The War Room. Protagonizada por James Carville y George Stephanopoulos. Director: D.A. Pennebaker. USA, 1994.

Carville, James: Begala, Paul. Buck up, Suck Up… and come back when you foul up. 12 winning secrets from the war Room. Paperback. 2003.

Morris, Dick. El Nuevo príncipe. Renaissance books. 1999.

Our brand is crisis. Producida y dirigida por Rachel Boynton. USA, 2005.

Maltese, John Anthony. Spin control: The White House Office of Communications and the Management of Presidential News. Paperback. USA, 1994.

Tironi, Eugenio. “Candidatos en campana” en Comunicación Estratégica. Vivir en un mundo de señales. Taurus. Santiago, 2004.

Molina Sergio. “Una campaña norteamericana” Elecciones nacionales 2002 (Bolivia). Mimeo, La Paz, 2003.


e. La campaña electoral: La organización, la estrategia, el mensaje y la campaña, las técnicas, los medios, la propaganda.

Costa Bonino, Luis. Manual de Marketing Político.
http://www.costabonino.com/manual.htm.

Borrini, Alberto. Cómo se vende un candidato. Un siglo de campañas políticas en la Argentina. Konrad-Adenauer-Stiftung. Buenos Aires, 2005.

Marini, Matías, Otegui, José Ignacio. Perón Vs Perón. La construcción del adversario peronista en los discursos electorales de Kirchner y Menem. Mimeo. Buenos Aires, diciembre de 2004.

Jofré, René. Elementos básicos de una campaña electoral. Mimeo. Santiago de Chile, 2006.

García, Virginia; D’Alamo, Orlando; y Slavinsky, Gabriel. Comunicación política y campañas electorales. Gedisa, 2003.

Mäckelmann, Mathias. Perú 2006: comunicación política y elecciones. Mimeo.

León, Osvaldo. Ecuador: Elecciones, medios y democracia. En Revista Chasqui N° 97. Marzo, 2007.

Pagnoncelli, Nando. Italia: La estrategia de comunicación política de Berlusconi. Mimeo.

Arriagada Arturo; Navia, Patricio. Jefes de campañas en elecciones presidenciales en Chile, 1970-2005. Mimeo. Universidad Diego Portales. 2006.

Santiago, Gustavo Gabriel; Varela, Analía Viviana. Marketing político electoral para municipios. Editorial Crujía. Buenos Aires, 2007.

Spots de publicidad política de varios países.


V. Sistema de comunicación

Blog del curso:

VI. Evaluación

1) Comentario grupal semanal sobre un tema de actualidad y relevancia para la comunicación política. Publicación del trabajo en el blog. Un máximo de 3 participantes por grupo.

2) Trabajo final escrito individual sobre alguna de las cinco áreas temáticas del curso. Comentario sobre un tema elegido con anticipación, en base a la lectura de por lo menos tres textos de la bibliografía recomendada. Un máximo de 3 participantes por área, en orden de prelación. Deberán consignar por escrito el tema y la bibliografía que se utilizará.

3) Asistencia y participación en clases y a las charlas con los especialistas invitados a clase.


Agosto de 2007

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02 enero 2007

Algo más prosaico

RESOLUCION DE TRIBUNAL SUPREMO DEL PPD

Santiago, 26 de diciembre de 2006.

VISTOS:

1.- Las declaraciones del militante del Partido por la Democracia, señor Jorge Schaulsohn Brodsky, aparecidas en el diario El Mercurio del día 10 de diciembre último, acerca, entre otras cosas, de lo que denomina “ideología de la corrupción”, que atribuye a los gobiernos de la Concertación, con énfasis en el gobierno del ex Presidente de la República, don Ricardo Lagos Escobar, también militante de este partido.

2.- El conjunto de declaraciones referidas a similares tópicos, proferidas en diversos medios de comunicación, por el mismo señor Schaulsohn, en lo que va corrido del año, por ejemplo, con ocasión de supuestas irregularidades en la organización de las elecciones internas del Partido por la Democracia y de la también supuesta designación sistemática de operadores y militantes no idóneos en cargos de gobierno.

3.- Lo resuelto por este Tribunal con fecha 12 de diciembre de 2006 en que, luego de avocarse de oficio al conocimiento de las declaraciones y hechos denunciados, ordenó al señor Jorge Schaulsohn Brodsky que informase por escrito, dentro del plazo de diez días hábiles, con los antecedentes del caso, acerca de esos hechos y, por otra parte, solicitó el pronunciamiento de la Comisión de Etica sobre el asunto.
4.- Lo resuelto por este Tribunal con fecha 18 de abril de 2006, relativo, entre otras cosas, al deber de efectuar denuncias de supuestas irregularidades que podrían afectar la vida partidaria, de manera responsable.

5.- La presentación efectuada con fecha 13 de diciembre de 2006, por un apreciable número de dirigentes, solicitando sanciones para el señor Schaulsohn, a raíz de sus declaraciones.

6.- El pronunciamiento de la Comisión de Etica, comunicado a este Tribunal con fecha 20 de diciembre de 2006.

7.- La presentación del señor Jorge Schaulsohn, de fecha 23 de diciembre de 2006, publicada en el diario La Tercera, en la que reitera sus expresiones, pero sin aportar antecedentes.

8.- La inexistencia de denuncias del señor Jorge Schaulsohn ante este Tribunal, o de noticias de denuncias efectuadas ante otros tribunales, sobre los hechos de que aquí se trata. Y,

9.- La Declaración de Principios y los Estatutos del Partido por la Democracia.


CONSIDERANDO:

PRIMERO: Las denuncias del señor Schaulsohn.

El señor Schaulsohn ha sostenido la existencia de lo que denomina una “ideología de la corrupción”, “inventada” por la Concertación y sus gobiernos, especialmente el gobierno del ex Presidente Ricardo Lagos Escobar –atendida la estrechez de su triunfo sobre Joaquín Lavín- que daría sustento y legitimidad a la utilización de recursos públicos para fines políticos, dados los graves males que de gobernar la oposición caerían sobre el país.

Por ello, sostiene el señor Schaulsohn, la Concertación tendría una “mirada bastante benigna” respecto de la desviación de fondos públicos para fines políticos, encontrando el límite ético sólo en el uso de esos recursos para fines personales.

Esta “ideología”, según el señor Schaulsohn, explicaría los hechos de supuesta corrupción de que ha conocido la opinión pública y otros que denuncia, los que entonces tendrían entre sí esa conexión ideológica.

Entre los hechos que denuncia el señor Schaulsohn destacan los supuestos aportes del Ejecutivo a los partidos de la Concertación, incluso en la época en que él presidió el PPD (1994-1997); la designación de numerosas personas en cargos de gobierno, no para que cumplan funciones, sino para financiar su actividad político partidista; otros hechos que están siendo investigados por la justicia; otros de que ha conocido la opinión pública y que no corresponden, hasta donde se sabe, ni a actos de corrupción ni a irregularidades, pero a los cuales el señor Schaulsohn les atribuye ese carácter; en general, la sistemática utilización de fondos públicos para fines partidista y de conglomerado; y dichos de personeros políticos en encuentros partidistas y de gobierno justificando lo anterior; hechos todos que estarían vinculados a través de la mentada “ideología de la corrupción”.

Sostiene el señor Schaulsohn que le ha aparecido éste el momento apropiado para efectuar sus revelaciones porque el tema está ahora instalado con fuerza y él lo ha discutido a alto nivel dentro de la Concertación.

Como se aprecia, las denuncias del señor Schaulsohn son graves y más grave aún la vinculación de los hechos que reseña a una supuesta “ideología de la corrupción” enraizada en la Concertación y potenciada a partir del gobierno del ex Presidente Lagos Escobar.

SEGUNDO: Necesidad de avocarse al conocimiento de los hechos denunciados y nula justificación posterior.

La Comisión Política del Partido Por la Democracia emitió una Declaración Pública sobre esta materia el día 11 de diciembre del último. Este órgano político, de manera unánime, expresó su rechazo a las “insólitas declaraciones del ex - presidente del PPD, Jorge Schaulsohn, en contra de los presidentes de Chile desde 1990 hasta hoy”. La declaración señala, además, que “el propósito de Jorge Schaulsohn de convertir hechos puntuales de corrupción en una supuesta “ideología de la corrupción” de los Gobiernos de la Concertación, se transforma en una pieza más de la estrategia que intenta desarrollar la Derecha para deteriorar las bases profundas de la legitimidad social de nuestra coalición y modificar el juicio histórico del pueblo chileno”. Más adelante se agrega que “cualquiera sean los razones que arguya Schaulsohn para emprender este ataque, se ha convertido de hecho en instrumento del propósito derechista de establecer una asociación intrínseca entre la Concertación y la corrupción para debilitar su proyección futura como coalición de Gobierno”.

Atendida la gravedad de las denuncias del señor Schaulsohn, la calificación de quien las emite, la actual coyuntura política y el absoluto rechazo que generaron en la Comisión Política, este Tribunal no podía sino que avocarse de oficio, como lo hizo, a conocer de esas denuncias e intentar allegar los antecedentes que pudieran sustentarlas, para lo cual requirió al señor Schaulsohn esos antecedentes, sin perjuicio de solicitar la asistencia de la Comisión de Etica, todo ello por Resolución de 12 de diciembre último.

La presentación de un amplio número de dirigentes, de fecha 13 de diciembre, en el mismo sentido que la declaración de la Comisión Política, ratifica la gravedad del asunto.

Sin embargo, el señor Schaulsohn, emplazado al efecto por este Tribunal, más allá de reiterar sus dichos y agregar la confesión de su participación en algunos de los hechos denunciados, no aportó antecedente alguno que amparase sus graves imputaciones.

En efecto, en su presentación de 22 de diciembre, reproducida íntegramente el día 24 en el diario La Tercera, en su cuerpo de Reportajes, el señor Schaulsohn pretende justificar sus aseveraciones en “hechos públicos y notorios” y en la condena de los mismos por la Presidenta Bachelet.

El informe del señor Schaulsohn contiene un escueto relato de esos hechos públicos, remontándose a los inicios de los gobiernos de la Concertación, para rematar con la siguiente declaración:

“Sobre esta materia debo consignar que me consta que efectivamente cuando asumí la presidencia del PPD en 1994 existía desde antes y continuo después un sistema de ayuda económica directa que en ese entonces recibían todos los partidos de la Concertación, provenientes del Ejecutivo”.

Para solventar sus dichos y particularmente el recién consignado, el señor Schaulsohn no aporta documentos, nombres, circunstancias ni antecedente alguno, pero insiste en que ellos dan cuenta de una “ideología de la corrupción”:

“(…) hemos permitido el desarrollo de una cultura o ideología que mira con benevolencia el uso de los recursos públicos para fines políticos y que para superar el problema debemos derrotarla. Que con ello nuestro compromiso con la ética se ha visto disminuido y hoy estamos pagando las consecuencias”. Refiriéndose a la “ideología de la corrupción”, cuya existencia reafirma, señala que “(…) La cultura a la que aludo impone como valor y obligación superior lealtad al grupo por sobre los principios; privilegiar a los amigos y parientes; seleccionar proyectos en función de intereses y no de mérito. En síntesis, el cultivo de la mediocridad en desmedro de la excelencia”.

Como puede apreciarse, el señor Schaulsohn no aporta el más mínimo indicio o antecedente que permita a este Tribunal comprobar la existencia de los hechos que agrega a los de público conocimiento, como ser, en particular, el aporte directo del Ejecutivo a los partidos de la Concertación, ni menos acerca de la vinculación de aquellos o éstos hechos entre sí en torno a una “ideología de la corrupción”.

TERCERO: Inexistencia de la “ideología de la corrupción”.

Una “ideología” implica la existencia de un conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona, colectividad o época. Se habla de “ideología” cuando una idea determinada es ampliamente compartida, de manera consciente, por un determinado grupo dentro de la sociedad. Tiene la potencialidad de ser un rasgo identitario, muchas veces determinante en que se permita el ingreso de un foráneo al grupo de que se trate. A su vez, la ideología sirve para interpretar y justificar los actos personales y colectivos, a cuyos intereses sirve.

En consecuencia, el señor Schaulsohn sostiene la existencia de un conjunto de ideas fundamentales en base a las cuales la Concertación justifica, orgánica y sistemáticamente, el desvió de recursos públicos para fines políticos, con la finalidad de conservar el poder.

Lo anterior necesariamente implica asumir que la Concertación de Partidos por la Democracia y, por ende, los partidos que la componen, se encuentran afectados por una corrupción sistémica o institucionalizada, donde todo su actuar, tanto partidario, como en los distintos poderes del Estado, se encuentra teñido de esta ideología.

Lo anterior lleva implícito asumir que el actuar público de la Concertación haría las veces de fachada para encubrir o facilitar la materialización de las conductas que la ideología de la corrupción conlleva.

Con esta idea, se asimilan las “conductas corruptas” con un “sistema corrupto”, que coloca en tela de juicio toda la obra de los Gobiernos de la Concertación.

Sin embargo, el señor Schaulsohn no ha aportado antecedente alguno que permita siquiera aventurar la existencia de la mentada “ideología de la corrupción”.

Por otro lado, los hechos y la historia desmienten tan graves imputaciones. Los ciudadanos de Chile saben de los innumerables esfuerzos de los diversos Gobiernos de la Concertación, muchos de ellos traducidos en leyes limitativas de los poderes del Ejecutivo, por combatir los hechos de corrupción, que han existido y existirán, pues son parte de la actividad administrativa, como de toda actividad humana, pues qué duda cabe que hechos de corrupción ocurren, por ejemplo, en los negocios.

No es un país corrupto aquel en que ocurren hechos de corrupción, lo es aquel en que se esconden. Los Gobiernos de la Concertación, lejos de ello, los han enfrentado, de cara al país, como corresponde a una democracia.

Por lo tanto, no existe tal ideología de la corrupción, ni indicio o antecedente alguno que permita aventurar, con mínima seriedad, su existencia.

CUARTO: La libertad de expresión y el derecho de opinión, frente a los principios de Unidad y Responsabilidad Política.

La libertad de expresión y el derecho de opinión, garantizados constitucionalmente, son consustanciales a la democracia y conforman el núcleo de principios y valores esenciales al PPD, que ha centrado buena parte de su actuar en su extensión.
Sin embargo, también son de la esencia de la democracia la adhesión voluntaria a un partido y, por ende, el respeto a sus postulados y a sus autoridades, esto es, el principio de Unidad, así como la responsabilidad por las declaraciones y las conductas políticas y, entonces, el asumir las consecuencias de las mismas, especialmente cuando se afecta sin justificación la honra y el prestigio de personas e instituciones.

Así lo establecen nuestra Declaración de Principios y nuestros Estatutos.

QUINTO: La falta y el daño.

El señor Schaulsohn ha obrado en ejercicio de sus legítimos derechos a expresarse libremente y a opinar políticamente con igual libertad. No podría este Tribunal pretender censurar al señor Schaulsohn o coartar de alguna otra manera esos derechos.

Sin embargo, las declaraciones del señor Schaulsohn colisionan directamente con los postulados y la actuación constante y uniforme del partido y de la Concertación, en orden a enfrentar la corrupción, violentando el principio de Unidad.

En efecto, el partido y la Concertación, durante todos sus gobiernos, se han hecho cargo, de cara al país, de los hechos que pudieran catalogarse de corrupción, generando normas legales y reglamentarias que prevengan y repriman esos hechos, incluso a costa de limitar fuertemente las atribuciones del Ejecutivo.

Las declaraciones del señor Schaulsohn se alejan enormemente de ese modo de actuar, desconociéndolo, y avalando los postulados de la derecha a este respecto.

Más grave aún, el señor Schaulsohn ha efectuado imputaciones altamente injuriosas y eventualmente calumniosas para los militantes del partido, para el partido mismo y para la Concertación toda, sin entregar antecedente alguno que las avale.

En efecto, plantear la existencia de una ideología de la corrupción para el desvío de fondos públicos hacia fines políticos, con la finalidad de mantenerse en el poder, lo cual no fue en lo más mínimo justificado por el señor Schaulsohn, junto con propiciar un descrédito masivo de los Gobiernos de la Concertación, produce el mayor de los efectos desde el momento en que no se señalan responsables de tal conducta. En un abuso de abstracciones, no se acusa a nadie, pero implícitamente todos son responsables, denostando no sólo a los militantes y funcionarios del Partido Por la Democracia, sino a todos aquellos ciudadanos que han trabajado honradamente en los Gobiernos de la Concertación y los demás partidos políticos que componen la coalición. Y esto, como mayor agravante, ha sido objeto de aprovechamiento e instrumentalización política por parte de la oposición de derecha, cuestión que el señor Schaulsohn no podía menos que prever.

Con todo ello, el señor Schaulsohn se ha apartado de los postulados fundamentales del partido y la Concertación, y ha dañado la honra y el prestigio de los militantes, del partido y de la coalición de gobierno.

SEXTO: Agravantes.

Agrava la conducta del señor Jorge Schaulsohn la profusa difusión que ha buscado y obtenido para sus declaraciones, incrementando el daño al partido y a la Concertación. No es menor que el señor Schaulsohn efectúe sus declaraciones en los diarios El Mercurio y La Tercera, señalando de paso que se trata de medios objetivos, pues compiten entre sí y con otros, con lo cual desconoce la concentración de la propiedad de los medios de comunicación en Chile que, sabido es por los demócratas, restringe de verdad las libertades de expresión, de opinión e información, que el señor Schaulsohn ha ejercido y explotado.

Igualmente, agrava la falta el contexto político en que se realiza, pues las falsas tesis del señor Schaulsohn avalan las de la oposición, igualmente falsas y que apuntan en la misma dirección. En efecto, las acusaciones de corrupción sistémica han proliferado en la derecha a partir de las declaraciones del señor Schaulsohn, poniendo incluso en tela de juicio los triunfos electorales de la Concertación y hasta de la actual Presidenta, cuyo respaldo ciudadano sí que es público y notorio, pese a la campaña desesperada de la oposición por mermarlo.

Contribuye a aumentar la gravedad de la falta, también, el reconocimiento que tiene el señor Schaulsohn como ex dirigente del PPD, lo que por lo demás le impone un deber de cuidado mayor, aumentado doblemente la gravedad de la ofensa: Jorge Schaulsohn es fundador del PPD, fue presidente del partido entre 1994 y 1997, además de haber ocupado importantes puestos dentro de los distintos órganos decisorios del partido, incluso hasta el año recién pasado, cuando en su calidad de ex – presidente participaba activamente de las reuniones de la mesa nacional. El señor Schaulsohn fue diputado en representación del PPD por dos periodos consecutivos, entre 1990 y 1997, correspondiéndole, incluso, el honor de presidir la mesa de la Corporación; además, fue candidato a Alcalde por la comuna de Santiago con todo el apoyo de la Concertación el año 2004. En síntesis, ha tenido una activa presencia en el imaginario concertacionista hasta estos días.

En igual dirección apunta, esto es, agrava la falta, el que el señor Schaulsohn aparezca reconociéndose partícipe de hechos que podrían revestir caracteres de delito, pero sin aportar antecedentes que los comprueben y a sabiendas de que, por efectos del tiempo, esto es, por estar eventualmente prescrita la responsabilidad que ellos pudiesen acarrear, es improbable que responda.

Del mismo modo agrava la falta la circunstancia de que el señor Schaulsohn implica en los hechos de que se confiesa partícipe, a otros personeros de la Concertación, también sin aportar antecedente alguno.

Agrava también la conducta, el que señor Schaulsohn denuncie ilícitos que debió en su denunciar o fiscalizar años atrás, sea como presidente del PPD, sea como diputado.

Por último, agrava la falta la reiteración de declaraciones irresponsables efectuadas por el señor Schaulsohn. En efecto, este Tribunal tiene presente no sólo las actuales declaraciones, sino una serie de declaraciones del mismo tipo, tales como:

a. Durante el primer semestre de este año, en forma previa y coetánea al proceso de elecciones internas, el señor Schaulsohn realizó una serie de declaraciones, en instancias partidarias y en medios de comunicación, relativas a irregularidades en el padrón de militantes, aventurando un número alarmante de reclamaciones, todo lo cual llevó al aplazamiento de las elecciones. Sin embargo, este Tribunal pudo constatar que en el proceso, no exento de dificultades, no existieron ni irregularidades de la entidad de las anunciadas, ni reclamaciones en el número pronosticado, el que por lo demás se vio abultado por la sospechosa reiteración de reclamos de determinados militantes. Por lo demás, el señor Schaulsohn no presentó denuncia alguna que diera consistencia a sus declaraciones previas.

b. Más adelante, a propósito de los hechos públicos y notorios vinculados a Chiledeportes y a los fondos para los planes de generación de empleos de emergencia, el señor Schaulsohn declaró a los medios que esto se debía a la práctica generalizada de poner “picantes”, “operadores”, en puesto de gobierno, con lo que contribuyó a la estigmatización de los funcionarios públicos que militan en partidos de la Concertación y en particular en el PPD. Nuevamente el señor Schaulsohn no realizó denuncia alguna ante este Tribunal.

Estas agravantes no pueden dejar de ser ponderadas por el Tribunal.

SEPTIMO: Pérdida de identidad partidaria y concertacionista. La sanción como constatación fáctica.

Considerando lo relatado hasta el momento, no le cabe duda alguna a este Tribunal que el señor Schaulsohn ha perdido su identidad partidaria y concertacionista, siendo sus planteamientos, amén de irresponsables y atentatorios, propios, más bien, de partidarios de la oposición de derecha.

En tal contexto, la sanción que se aplique ha de dar cuenta no sólo de la gravedad de la falta y las agravantes concurrentes, sino también de la desafección de que se da cuenta.

OCTAVO: Omisión de la Comisión de Etica.

Este Tribunal requirió sobre este asunto el pronunciamiento de la Comisión de Etica, que conforme a los Estatutos tiene el deber de absolver las consultas que le realicen los órganos del partido en orden a las implicancias éticas de las decisiones que deban adoptar.

Lamentablemente, el pronunciamiento general, no relativo al caso, emitido por la Comisión de Etica, no ha permitido contar con su parecer sobre el caso concreto, preocupando al Tribunal que un pronunciamiento posterior se superponga a éste.

NOVENO: Atribuciones del Tribunal.

Asisten a este Tribunal las facultades de conocer y juzgar de oficio o a petición de parte la conducta partidaria de los militantes y aplicar las medidas disciplinarias por acciones u omisiones que constituyan incumplimiento de sus obligaciones y deberes partidarios, con infracción de los Estatutos, Reglamentos Partidarios, Declaración de Principios, línea política, acuerdos de los órganos regulares del Partido, o cuando por actos de indisciplina se comprometa el prestigio o los intereses del Partido, para todo lo cual el Tribunal está facultado para interpretar los Estatutos, Reglamentos y Declaración de Principios del Partido.

Este Tribunal ejercerá, en consecuencia, sus atribuciones.

DECIMO: Efectos Políticos. Llamado a la Reflexión y a la Unidad.

Este Tribunal está plenamente consciente que los efectos políticos de lo que resuelva, no del todo previsibles, pueden ser graves para el partido y para la Concertación, más allá del señor Schaulsohn.

Algunos sostendrán que el Tribunal ha sido manipulado por determinadas tendencias, otros que se ha impuesto la censura como medio de acción de política, otros que se pretenden callar denuncias de irregularidades. No faltarán quienes pongan en duda la imparcialidad y, eventualmente, la honra de los miembros del Tribunal.

Es el costo de las decisiones trascendentales. No hemos tenido ni tenemos temor de adoptarlas, cumpliendo nuestro deber para con los militantes de este partido, quienes nos eligieron para resguardar nuestra Declaración de Principios y nuestros Estatutos, y para con la Concertación toda.

Sin perjuicio de ello, el Tribunal estima del caso hacer un especial llamado a la reflexión en torno y a partir de lo resuelto y de los acontecimientos recientes. Más allá del impacto inicial y del legítimo dolor que esto cause. La reflexión, en estos momentos, podría ser un paso a la Unidad de los militantes del partido, parlamentarios, autoridades de gobierno y militantes en general, de una u otra corriente de opinión.

Esta cosa es de lujo, cómo es que una resulucion de un partido puede tener 17 paginas??

_______________________

CON LO RELACIONADO, SE RESUELVE:

PRIMERO: Expulsar del Partido por la Democracia al señor Jorge Schaulsohn Brodsky.

SEGUNDO: Solicitar a la Comisión de Etica que, en caso de abordar nuevamente este asunto, lo haga teniendo en cuenta las atribuciones de este Tribunal y lo aquí resuelto en su ejercicio.

TERCERO: Solicitar al Co. Presidente y al Co. Secretario General del Partido que transmitan lo expresado por el Tribunal en su considerando final, a parlamentarios, autoridades de gobierno y militantes del partido en general.

CUARTO: Solicitar al Co. Secretario General del Partido que comunique esta Resolución al señor Jorge Schaulsohn Brodsky y al Secretario Ejecutivo de la Comisión de Etica.

Comuníquese al Co. Presidente y al Co. Secretario General del Partido Por La Democracia.

Acordada por los compañeros Estanislao Dufey, Presidente; Loreto Amunátegui, Vicepresidenta; Beatriz State, Secretaria; Adolfo Galindo; Zoran Ostoic y Boris Santander.

Con el voto en contra del Co. Saúl Bravo, que estuvo por suspender la militancia del señor Schaulsohn por el lapso de cuatro años porque, considerando muy grave las generalizaciones ofensivas, estima extrema la medida de expulsión, atendido que efectivamente han existido problemas de corrupción que es necesario enfrentar y atendida la trayectoria del señor Schaulsohn.

Con la abstención de la Ca. María Coppia, que no expresó opinión.

Autoriza, Beatriz State, Secretaria.

26 diciembre 2006

Comentario al artículo del Del Rey Morató, por Francisco Rodríguez.

Texto y comentario

Comentarios sobre exposición de compañeros y Articulo debe un Texto en el blog Luciernagas Irracionales

Por Carolina Báscuñán

25 diciembre 2006

Comentario Presentación "Augusto, fue un gusto..."

EL PINOCHETISMO Y "AUGUSTO III"
A propósito de la presentación "AUGUSTO, FUE UN GUSTO ...Y UN SUSTO TAMBIÉN"
Por Gustavo González Rodríguez

Creación bdel adversario y venganza de la realidad

CREACIÓN DEL ADVERSARIO Y VENGANZA DE LA REALIDAD
(Comentario del ensayo "¿De qué hablamos cuándo hablamos de comunicación política?", de Javier del Rey Morató)
Por Gustavo González Rodríguez

24 diciembre 2006

EXPOSICION: AGUSTO FUE UN GUSTO y un susto también

EXPO GRUPO B.F.R.

Han pasado 13 días desde que Pinochet murió. Gente lloró, celebró, gritó, enmudeció, veneró y también recordó que había que odiar. Pero finalmente qué es lo que queda??

Inmediatez mediática: a las 14:15 del día domingo 10, Pinochet había muerto en el hospital militar, y ya a las 3 de la tarde la noticia estaba propagada por todo el mundo. Internet se ha hecho fundamental a la hora de examinar con qué rapidez vuelan las noticias. Las portadas de las páginas de diarios extranjeros por Internet lo demostraron.

La televisión, ama y señora de este evento: La inmediatez se transforma en imagen en directo, en la salida a la calle de los periodistas estrellas de cada canal, convirtiéndose en autoridades de la información. Inmediatez que quizás dificulte un entendimiento certero de la realidad.

Algo que nos llamo la atención sobre esto, es como la "idea de polarización" estaba perfectamente simbolizada en que la imagen de la TV en la mayoría de los canales estaba dividida en dos, de tal forma que se transmitía instantáneamente lo que sucedía a las afueras del H. Militar y lo que sucedía en Plaza Italia o en la Plaza de la Ciudadanía.


Otra cosa importante fue un medio diferente de entregar los hechos de manera casi instantánea: Youtube. Sabíamos que lo que ahí encontraríamos eran apreciaciones parciales de la muerte de pinochet, pero descubrimos que es una excelente punto de comparación entre lo que muestran y describen los medios, y la trascendencia real que ha tenido del hecho , en los ciudadanos de a pie.

Los Invito a que visiten el Blog AUGUSTO FUE UN GUSTO

Grupo B.F.R ( Carolina, Nicolás y Francisco)

Nota: las claves de ese blog son las de nuestro correo electrónico gmail....úsenlo!

Comentario sobre exposición educación y tabajo final

Nicolás Fuster

Un breve análisis sobre el tema de la "Revolución de los Pingüinos" y el trabajo final para el curso de "Estrategias II".

http://www.la-paideia.blogspot.com

21 diciembre 2006

Comentario libro Ultimas noticias de la guerra

"Últimas noticias de la guerra"
COMUNICACIÓN POLÍTICA DESDE LA GUERRILLA

Comentario de Gustavo González Rodríguez

"Ultimas noticias de la guerra", el libro que el periodista colombiano Jorge Enrique Botero publicó en abril de 2006, es un texto apasionante, no solo por la peculiaridad de los acontecimientos que narra, sino también por constituir una visión a la vez profundamente política, descarnada y tierna de la guerra civil no declarada en Colombia y en particular de las y los guerrilleros de las FARC.
Este testimonio, que tiene como narradora central a Solangie, una joven combatiente, enfermera y radiodifusora, constituyó la primera revelación formal de que la abogada Clara Rojas, secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), había tenido un hijo en una relación con un guerrillero raso.
Clara Rojas, de 41 años, era la compañera de fórmula de la candidata presidencial del partido Oxígeno Verde, Ingrid Betancourt, cuando ambas fueron secuestradas el 23 de febrero de 2002 en la sur-oriental localidad San Vicente de Caguán, departamento de Caquetá, dos días después de que se rompieran las conversaciones de paz entre la guerrilla y el gobierno del entonces Presidente Andrés Pastrana.
Las FARC, que mantienen en su poder a más de un centenar de personalidades, incluyendo a tres estadounidenses, tenían el propósito de plagiar únicamente a Betancourt, como parte de su estrategia de forzar a las autoridades a un canje, en que buscan la liberación de unos 500 guerrilleros presos. Sin embargo, Clara Rojas insistió en permanecer junto a ella.
Botero (nacido en 1956 en Bogotá), ex jefe de informaciones de la red de televisión Telesur y autor en el año 2004 de "Espérame en el cielo, capitán", construyó este testimonio o reportaje novelado con información directa de mandos y combatientes de las FARC, a cuyos campamentos llegó en misión periodística. Si bien es uno de los pocos periodistas que ha podido ver a secuestrados por la guerrilla, en el caso de Ingrid Betancourt y Clara Rojas no logró que se le permitiera un contacto directo.
"Últimas noticias de la guerra" es una narración de alto vuelo literario, donde el lenguaje popular y el humor permiten aproximarse a las manifestaciones más descarnadas de la guerra y la injusticia social. Como eje de la historia, Solangie simboliza a la joven colombiana de una localidad rural en una tierra de nadie, dominada un día por la guerrilla, el otro por el Ejército y al siguiente por los narcos o las ultraderechistas autodefensas. Su destino: ser violada por su padrastro a los 14 años y devenir luego en prostituta o sumarse a la guerrilla. Ella optó por esto último.
Rigo, el otro protagonista principal, fue el gran amor de Solangie en las FARC, pero las circunstancias hicieron que terminara como padre del hijo de Clara Rojas y, aún más, que quien atendiera el parto de la secuestrada, en una trinchera, en medio de un duro ataque del Ejército y sin medios quirúrgico adecuados, fuera la propia guerrillera, que termina practicándole a la madre una cesárea "con el cuchillo de pelar tomates" para salvar al niño, que debió ser bautizado, según bromearon después algunos combatientes, como "Bombardeo Rojas" o "Acuerdito humanitario".
"La vida de las personas –ya me lo había advertido Rigo de mil formas durante los años que pasamos juntos– va cambiando de una manera que nadie puede imaginarse, pero yo nunca le paré bolas y mucho menos pensé que llegaría al extremo de terminar atendiendo el parto de su muchachito, un niño que pudo ser mi hijo", cuenta Solangie en el libro.
Todo esto ocurrió en el año 2004, en una fecha imprecisa. Se dice que la maternidad de Clara Rojas era una suerte de secreto a voces en medios políticos y periodísticos cercanos a la guerrilla. Cuando Botero anunció el lanzamiento del libro, hubo intentos de prohibir su circulación, bajo el argumento de que la familia de Clara no había dado su autorización para estas revelaciones. El rechazo a la obra se ha mantenido, pese a que el autor donó el producto de la venta a asociaciones de víctimas de la violencia política.
Más allá de este debate, la obra de Botero es una contribución política. En una escena política y mediática donde las FARC, por obra gracia de George W. Bush y su cruzada occidental forman parte del "eje del mal", el periodista colombiano entrega una visión real de esta organización guerrillera que tiene a unos 15.000 combatientes en armas y de las condiciones en que transcurre el conflicto civil en Colombia, un país sin Estado o, si se quiere, con un Estado tricéfalo: el gobierno y el Ejército por una parte, los narcotraficantes por otra y la guerrilla como tercer poder.
Hay un profundo sentido humanista en este libro, que se trasunta en detalles que nos remiten a los sueños y proyectos de vida de los guerrilleros, encarnados en Solangie, quien en sus diálogos con el periodista recuerda emocionada sus primeras lecturas de formación política. "Así se templó el acero", del ruso Nikolai Ostrovski, un icono del realismo socialista, es el pasaporte a los sueños de un mundo de justicia, donde la épica de la hoy devaluada revolución bolchevique es rescatada en las selvas colombianas.
Para el estudio teórico del socialismo, los guerrilleros usan los manuales de "una tal Marta Harnecker", que no les impiden amar la poesía con ímpetu revolucionario, bajo la inspiración de las lecturas del "Canto General" de Pablo Neruda.
Detalles y apuntes como estos son los que hacen de "Últimas noticias de la guerra" un gran libro, una apuesta a la literatura y a la política con el ropaje periodístico de un cronista de primera línea.
Botero no cede ni al endiosamiento ni a la demonización de la guerrilla. Los protagonistas de la lucha armada, con el legendario Tirofijo a la cabeza, están ahí, con sus desgarramientos y sus esperanzas, con sus pesares cotidianos y su sentido de trascendencia. Porque a la postre, la esencia fundamental, el mensaje de la odisea relatada en este libro está en el siguiente párrafo, sobre el nacimiento del hijo de Clara Rojas y Rigo:
"Cuando salió la sangre en abundancia y la piel se abrió resignada, Solangie metió su mano derecha en la barriga de doña Clara, palpó al bebé y lo sacó delicadamente, hasta que lo tuvo en sus dos manos, le cortó el cordón umbilical, lo puso boca abajo y le dio una palmada que lo hizo llorar sin medida, en el aire escaso de aquel agujero, lanzando al viento la noticia de que la vida, otra vez, le estaba ganando la partida a la muerte".

"Últimas noticias de la guerra". Jorge Enrique Botero. Editorial Random House Mondadori. Bogotá, Colombia, 2006. 135 páginas.

Comentario presentación Conflicto Mapuche

Comentario a la presentacion de Ingrid Toro por Francisco Rodríguez-Q.

18 diciembre 2006

Comentario del libro, El medio es el masaje de Mcluhan.

articulo Ingrid toro http://asinomemates.blogspot.com/

Comentario de la exposición del voto de Chile ante el consejo de seguridad de la ONU

Juan Carlos Pérez - Tumbelino: Comenta

El comentario a la exposición del conflicto mapuche y del artículo quedan en el siguiente link.http://tumbelino.blogspot.com

17 diciembre 2006

Trabajo Final

En honor a nuestro Blog revisar trabajo aquí

www.sinapsispolitica.blogspot.com

gracias.

Comentario de libro

Comentario de libro por Sebastián Kraljevich aquí

15 diciembre 2006

Presentación no presentada

Análisis de la asignación del proyecto del CECS de la Región de Los Lagos en el marco del Programa Regional de Conicyt. Texto completo en blog de Soledad Bravo (para no seguir afeando este humilde espacio)

14 diciembre 2006

Comunicaci�n Pol�tica

Comunicaci�n Pol�tica

Comentario presentación de otro grupo
Seguimiento noticioso voto chileno en la ONU

Por Jorge Acevedo

Me parece de interés comentar este trabajo, no sólo por la cuciosa investigación de mis compañeros, sino por el carácter netamente mediático de la situación. En una coyuntura en la que suceden otros hechos de igual importancia, es representativo de los elementos que hemos visto en este curso, que una decisión como ésta genere tanta atención. No fue solamente el tiempo de espera, ni las 2 opciones en juego (ya se sabe, en términos polarizados: pro o anti USA), sino la necesidad de los medios de presentarlo como un símbolo claro del manejo "en crisis" del gobierno. Así, varios Medios plantearon esta decisión desde un punto de vista casi fundacional, en cuanto representaba una toma de posición definitoria en un contexto , sabemos, cambiante. ¿Cómo reaccionan frente a eso los Medios pro gobierno? generalmente respondiendo con otras mitologías como la del orden, la capacidad de anticipar posibles conflictos o desde la generación de una visión estratégica (lo que, a su vez, busca ser negado por la otra parte del espectro político)

Aparte de la buena presentación, fue interesante el hecho mismo y la instancia de reflexión que nos abre. ¿Hasta qué punto la agenda pública está dada por los Medios? No sólo pensando en quienes somos lectores o espectadores, sino en la misma clase política que debe "responder" a la presión pública. Presión que no surge ni de quien escribe ni de quien observa esto, sino de ese ente difuso, modificable y siempre listo para justificar todo discurso: la opinión pública.

Amor Líquido: Acerca de la fragilidad de los vinculos humanos

Comentario de Libro : Amor Líquido.

Mariana Arellano

Comunicaci�n Pol�tica: Comentarios art�culo 'Comunicaci�n Pol�tica en Latinoam�rica



SEguimiento noticioso voto chileno en la ONU

Por Jorge Acevedo

Me parece de interés comentar este trabajo, no sólo por la cuciosa investigación de mis compañeros, sino por el carácter netamente mediático de la situación. En una coyuntura en la que suceden otros hechos de igual importancia, es representativo de los elementos que hemos visto en este curso, que una decisión como ésta genere tanta atención. No fue solamente el tiempo de espera, ni las 2 opciones en juego (ya se sabe, en términos polarizados: pro o anti USA), sino la necesidad de los medios de presentarlo como un símbolo claro del manejo "en crisis" del gobierno. Así, varios Medios plantearon esta decisión desde un punto de vista casi fundacional, en cuanto representaba una toma de posición definitoria en un contexto , sabemos, cambiante. ¿Cómo reaccionan frente a eso los Medios pro gobierno? generalmente respondiendo con otras mitologías como la del orden, la capacidad de anticipar posibles conflictos o desde la generación de una visión estratégica (lo que, a su vez, busca ser negado por la otra parte del espectro político)

Aparte de la buena presentación, fue interesante el hecho mismo y la instancia de reflexión que nos abre. ¿Hasta qué punto la agenda pública está dada por los Medios? No sólo pensando en quienes somos lectores o espectadores, sino en la misma clase política que debe "responder" a la presión pública. Presión que no surge ni de quien escribe ni de quien observa esto, sino de ese ente difuso, modificable y siempre listo para justificar todo discurso: la opinión pública.

Pregunta para todos

¿No se puede o nunca lo intentamos hacer más amigable este blog?

Comunicaci�n Pol�tica

Comunicaci�n Pol�tica

Trabajo Seguimiento noticioso crisis PPD

Alumnos: Jorge Acevedo, Ana Inza y Juan Carlos Pérez

Por motivos de espacio preferimos hacer la referencia que el trabajo está publicado en el blog "yo versus internet", que se encuentra en la sección links de este blog.

Distribución pastilla del día después

Alumnas: Mariana Arellano, Carolina Betancourt, Paz Escárate y Pilar Planet

De las normas técnicas a la polémica

El anuncio por parte de la Ministra Barría provocó rechazo en:
• La iglesia que siempre se ha opuesto a este tipo de medidas por diversas razones (éticas, morales y sociales)
• Con la Democracia Cristiana a la cabeza, los partidos de la Concertación demostraron su molestia por no haber sido informados de la medida
• Se filtró que el Gabinete tampoco había sido informado de la medida, lo que hizo notar cierta improvisación
• Con la proximidad del Te Deum, se dio la posibilidad a que la iglesia se explayara en este tema
• Municipios con decisiones propias
• La sumatoria de estas variables permitió que la opinión de todos estos actores sociales tuviera cabida en la opinión pública generando la polémica.

Normativa de Gobierno
Con fecha 2 de septiembre: El Ministerio de Salud actualizó las Normas de Regulación de Fertilidad, las que entre otros métodos anticonceptivos que recomienda, señala la entrega de la píldora del día después a adolescentes mayores de 14 años con o sin el consentimiento de los padres.

Propuesta contraria
• La vida comienza desde la unión del óvulo con el espermatozoide, el cigoto y no desde su anidación
• El Levonorgestrel podría evitar la implantación, por tanto, atentar contra la vida de un ser humano
• Premisa: ante la duda, abstente
• La mujer no tiene derecho sobre una vida y un cuerpo que no le pertenece
• Ninguna medida sanitaria puede prescindir de la ética, cualquiera que ésta sea

Notas informativas La Tercera

1. Fuentes:
• Gubernamentales: Presidenta Michelle Bachelet; Ministros de Salud, Soledad Barría; Secretario General de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, del Interior, Belisario Velasco, Secretaría General de Presidencia, Paulina Veloso; Educación, Yasna Provoste CDE.
• Políticos que apoyan la medida: Mariano Ruiz Esquide, Jorge Pizarro, Ricardo Núñez
• Políticos opositores a la medida: Patricio Melero, Cristián Monckeberg, Soledad Alvear, Pablo Lorenzini, Evelyn Matthei, Carlos Larraín, Andrés Chadwick
• Eclesiásticas: Cardenal Francisco Javier Errázuriz; Obispo Auxiliar de Santiago, Cristián Contreras. Rector UC, Pedro Rosso
• Expertos: Presidenta Sociedad Chilena de Ginecología, Médico director de Cemera, Colegio Médico, Instituto Chileno de Medicina Reproductiva.
• Alcaldes opositores: Marta Ehlers; Pablo Zalaquett
• Alcaldes a favor: Claudio Arriagada, Ángel Bozán
• Corte de Apelaciones
• Padres que presentan querella

2. Tratamiento:

• El foco, esta vez, está en la distribución de la PDD sin consentimiento de los padres.
• Se ayudan de cifras para apoyar la medida gubernamental.
• Ponen énfasis en que es parte de unas Normas Sanitarias y en que se trata de una medida sanitaria (por eso el apoyo en cifras y el acento en la población más pobre)
• Buscan vocerías que le den mayor credibilidad a la decisión del Gobierno.
• De alguna manera, este diario muestra que la Presidenta sea la que responda al Cardenal.
• Muestran encuestan que dan a conocer apoyo de la ciudadanía a esta medida. Este fue un golpe noticioso, ya que fue una cifra de Encuestas La Tercera.
• El otro foco expuesto es que esta “medida sanitaria” tiene consecuencias políticas al unir a la oposición y dividir al oficialismo.
• Muestra poca credibilidad a estudios como del Instituto Libertad y U de Los Andes y poco espacio a marcha de estudiantes opositoras


Notas informativas La Nación
1. Fuentes:
• Gubernamentales: Presidenta Michelle Bachelet; Ministros: de Salud, Soledad Barría; Secretario General de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, Subsecretario Presidencia, Edgardo Riveros
• Eclesiásticas: Cardenal Francisco Javier Errázuriz; Obispo Auxiliar de Santiago, Cristián Contreras
• Alcaldes opositores: Marta Ehlers; Pablo Zalaquett, Carolina Plaza
• Políticos a favor: Carolina Tohá, Camilo Escalona, Ricardo Núñez, Guido Girardi, Mariano Ruiz Esquide
• Políticos opositores a la medida: Patricio Melero, Cristián Monckeberg, Soledad Alvear, Pablo Lorenzini, Pablo Longueira, Andrés Chadwick.
• Federación de Instituciones de Educación Superior, Cemera
• Dirigentes secundarios
• Padres que presentan querella
• Corte de Apelaciones

2. Tratamiento:
• El tratamiento es más confrontacional con titulares como “PDD para todas”
• Lo presentan como una cruzada gubernamental
• Destacan oposición de la DC. Se lee como “traición al conglomerado”
• Carece de cifras y es más ofensiva con los opositores. “Grandes pensadores” titula nota sobre alcaldes opositores
• Publica un poco atractivo reportaje testimonial sobre joven que, supuestamente, necesita la píldora.
• Agrega notas testimoniales
• En suma, el tratamiento es poco objetivo y poco serio.


Columnas de opinión y cartas publicadas

La Tercera 9 cartas 1 en Editorial
La Nación 3 artículos en Debate
4 columnas de opinión
8 cartas
Cartas La Nación

Enumeradas como Píldora del día después I-II - III....Todas las cartas publicadas están favor de la medida desde diferentes ámbitos. 1 carta el 7 de septiembre disiente de la medida. Sociedad Civil.
Maïté Albagly
Directora del Planning Familiar Francia Sociedad Civil
Teresa Valdés
Socióloga de Cedem

Boris Peralta Jara. Presidente de la Partidos Políticos
Juventud por la Democracia(PPD)

Manuel Sepúlveda Adriasola Ciudadanía
Linares

Danusia Rivas Weber Académica
Directora Escuela de Trabajo Social de la UNAB

Columnas de opinión La Nación

Las columnas de opinión se dirigen todas a la Iglesia, considerando diferentes tópicos:
La falta de validez del discurso desde el celibato y la represión sexual.
Cerrada posición doctrinal sin búsqueda de puntos de encuentro que apoye las decisiones libres de las personas.
La pérdida de espacios de la Iglesia, frente al sentido común y las necesidades de las personas.

Cartas La Tercera
 Las nueve cartas publicadas se refieren a la entrega de la píldora a los 14 años sin autorización o consentimiento de los padres.
 Seis de las cartas se muestran contrarias a la medida aduciendo los daños morales a la familia, y una permisividad al libertinaje sexual.
 Una de las cartas que defiende la medida, aclara que esta debe entregarse considerando una educación integral más sólida para que no se transforme en una medida populista.
 Las dos cartas restantes defiende la medida, considerándola como una oportunidad de equidad y no discriminación a los sectores más desprotegidos.

Opinión La Tercera
En la página Editorial del 6 de Septiembre se publica un artículo del Dr. Ramiro Molina, que hace referencia a la confusión entre la ideología y la evidencia científica

Reportajes
Vocerías:
• Soledad Barría, Ministra de Salud
• Ramiro Molina, Ginecólogo y Director de Cemera
• Juan José Oyarzún, Gran Maestro de la Logia Masónica
• Fernando Chomalí, Arzobispo auxiliar de Santiago
• Guido Girardi, Senador y Doctor

Tópicos tratados
• Derecho de los niños y jóvenes a la salud y a la confidencialidad
• Campaña contra Recalcine por parte de los conservadores del Opus Dei, tendrá que patentarla el Minsal para entregarla
• Quedó claro hace cinco años que no es abortiva. Y fue la Corte Suprema la que lo dictaminó
• La Carta Episcopal es el primer texto del Episcopado en Décadas
• Rechazo por parte de los católicos a la comparación con regímenes totalitarios
• No hay separación en los temas de Eutanasia, aborto y pastilla
• Los métodos anticonceptivos se reparten en la actualidad, sin necesariamente que lo sepan los padres
• Se necesita eliminar la desigualdad del acceso a estos métodos
• En las comunas más pobres se han vendido 344 cajas y en las más ricas 3.954, y en 2003 sólo una niña fue madre en Providencia. En La Pintana fueron 29

LA TIRANÍA DE LA COMUNICACIÓN. (IGNACIO RAMONET)

(Un recuerdo a la comunicación clandestina cuando vivía el tirano y la muerte física del tirano en los medios de comunicación.) (Pilar Planet. Trabajo Curso Estrategias II. Magíster Comunicación Política. Universidad de Chile. Ver en Blog La historia la hacen los pueblos)

Comunicaci�n Pol�tica

Comunicaci�n Pol�tica

COMENTARIO SOBRE “HOMO VIDENS” DE GIOVANNI SARTORI

Jorge Acevedo

¿Es posible pensar que alguna actividad de importancia esté fuera de los Medios de comunicación? ¿Es la generación de un nuevo espacio público el resultado de la acción constante de los Medios? ¿Cómo afecta la lógica propia de los Medios el mensaje entregado? Todas estas interrogantes surgen desde nuestra interacción diaria con el principal canal de comunicación masiva: los Medios y, en específico, la televisión. Giovanni Sartori realiza una constatación que, apocalíptica y determinista, busca sólo ser un reflejo de una situación cotidiana. Hay en el “Homo Videns” un acercamiento a una nueva esfera de comunicación derivada de la omnipresencia de la televisión en nuestras existencias. Es la cotidianeidad del consumo y la extensión de sus funciones, lo que transforman el estudio de la televisión en un campo de vital importancia. Algunos ejemplos coyunturales nos darán el piso necesario para comenzar la discusión.
En un hecho representativo de la temática de este ensayo, el 26 de Octubre de este año, parlamentarios de la Alianza por Chile abandonaron la primera reunión de la comisión que estudiaba el problema de Chiledeportes. El aspecto que transforma esta decisión en un acto cargado de dramatismo, es que salieron de la reunión a los 5 minutos de haber ingresado, en cuanto las cámaras de Tv estuvieron dispuestas a filmar el suceso. No fue una decisión derivada de algún aspecto de la reunión, sino un “acto” destinado a la emisión televisiva. El signo de molestia no era completamente efectivo de haberse ausentado de la reunión (aunque nunca estuvo la opción de escuchar los argumentos de la Concertación), por lo que optaron por la representación. ¿Se debe agregar dónde se pudo ver este hecho?
Giovanni Sartori no se anda con medias tintas cuando habla del efecto de la televisión en la ciudadanía durante las últimas décadas: se ha perdido la capacidad de abstracción en el ser humano. No es definitivo, ni irrevocable (aunque el texto deja la sensación de que sí), pero se ha destruido de manera clara la capacidad de entendimiento. Esa conclusión , que puede ser rebatida en la coyuntura con la posmoderna búsqueda de la “no contaminación” (el hecho de tener “ideas propias”, sin fundamento tras de ellas, diría Sartori), genera un dominio sutil que limita de manera constante las posibilidades críticas propias del ser humano.
¿Cuál es el fundamento de esta aseveración de Sartori? La utilización casi exclusiva de la televisión para conocer la realidad y el carácter concreto del mensaje que entrega ella. Para afirmar esto, Sartori refiere a la capacidad simbólica (que habría generado, en definitiva, al homo sapiens) como el aspecto disminuido en la actualidad. El hecho que el hombre posea un lenguaje capaz de referir a sí mismo y de metacomunicar sobre las estructuras que se nos hacen manifiestas como “realidad” (podríamos hablar de la teoría de Berger y Luckmann sobre la construcción social de ésta, como ejemplo) lo diferencia del resto de los animales y, a la par, le permite desarrollar un pensamiento que lo hace progresar. La posibilidad de colocar en tela de juicio nuestra certezas generan la capacidad crítica y el desarrollo de nuestras fuerzas sociales. Por el contrario, la aceptación inmediata (la “introyección”, como se conoce en psicología) que proviene del ejercicio de recepción televisiva evita esos procesos cognitivos superiores y, por ende, abre un mayor campo de coerción implícita sobre el individuo, ya que lo presentado ES la realidad última e indubitable.
Este último elemento será retomado cuando hablemos de la esfera de la videopolítica, pero antes de ello es necesario comprender el itinerario lógico de Sartori, junto con algunas referencias anexas que nos parecen de importancia. El autor considera que el cambio operado por la televisión es paradigmático en cuanto ha cambiado nuestra manera de comprender el mundo. La necesidad que la televisión genera de que el mundo nos sea “mostrado” choca con elementos importantes de nuestro saber que no necesariamente tiene una correlación visible (Sartori menciona conceptos como el Estado, la soberanía, entre otros) que deben ser traspasados a una lógica que no les da abrigo. Esto genera “sucedáneos empobrecidos” que, por acercarse a esta nueva tecnología pierden su sentido intrínseco. ¿Cómo se podría entender, entonces, el concepto de “unidad cultural” que maneja Umberto Eco que plantea que existen significados que abarcan más allá del signo específico que los refiere? Eco plantea ue eso sucede con temas como “la paz”, “la democracia”, etc, que logran su significado sólo después de una sucesión de convenciones al respecto.
Se podría argumentar desde los apologistas de la televisión que ésta entrega una suma de imágenes con texto, pero Sartori advierte que esta conexión es desigual, al ser necesario un tipo de texto reducido (empobrecido, más bien) para adaptarse a la necesidades e transmisión de la televisión. A juicio del autor, no hay integración, sino sustracción en este aspecto. El predominio del homo ludens, que se dedica al juego, la diversión por sobre el homo inteligibilis, que ha construido nuestra sociedad es un hecho en el que hay que reparar para entender las predicciones catastróficas de Sartori. La atrofia cultural derivada se refleja en la pérdida de la capacidad de leer y la baja concentración y abstracción que tendrían las nuevas generaciones. Incluso Internet como espacio que combina texto e imagen aparece como un campo del que no se extraen todas sus potencialidades, debido a esta falencia cognoscitiva, que afecta el proceso simbólico de todo ser humano.
Ello, por supuesto, no implica la condena de la televisión como medio de comunicación, sino captar las posibles consecuencias de su omnipresencia y ubicuidad. Sartori plantea que el “tele ver” se transforma en un “tele vivir”, ya que es la principal productora de los bienes simbólicos con los que armamos nuestra identidad y entendemos nuestro lugar en la sociedad. Un autor contemporáneo como Roger Silverstone lo habla desde la relación entre televisión y cotidianeidad, tanto en la acción sobre los horarios de las personas (“¿antes o después de la teleserie nos juntamos?”) como en el lugar que ocupa en las casas, En un contexto en el que la media de televisores casi equipara la media de las personas en un hogar, se pueden imaginar las consecuencias desde el punto de vista comunicacional


LAS CONSECUENCIAS SOBRE LO POLÍTICO:

Dirigiendo la atención hacia cómo la televisión afecta el desarrollo político, se puede plantear que se transforma en el canal de difusión principal, alterando las manifestaciones discursivas. Tal cual fue mencionado al principio de este ensayo, cuando se refirió al “acto” de los dirigentes de RN, se puede pensar que la “video-política” transforman la gestión de la actividad política desde varios frentes. El primero de ellos tiene que ver con los emisores y para ello es necesario considerar algunos aspectos anexos a la teoría de Sartori, como por ejemplo lo propuesto por Anne Marie Gingras, en cuanto la mediatización de la actividad política, a partir de las técnicas del marketing político y el uso de los Medios de comunicación como soporte generan no sólo los cambios referidos en las temáticas presentadas y los intereses subyacentes. También se pueden observar influencias en el lenguaje utilizado, basando los mensajes en presentar los hechos y las cuestiones de todo tipo en forma de “información-cápsula”. El ritmo vertiginoso propio de la producción televisiva afectaría el tiempo y el espacio políticos, lo que no es una consecuencia necesariamente indeseable para los políticos, ya que, a juicio de la autora, ocultaría el vínculo y el origen de ciertos problemas indeseables.
Sartori comparte estas ideas al plantear que la televisión, al aplicar su esquema de acción, “personaliza” las elecciones y debates en búsqueda de un efecto más potente en lo emocional. El ejemplo de la confrontación entre John F Kennedy y Richard Nixon, ampliamente comentado en la literatura al respecto, es una interesante muestra del inicio de un proceso vivo y en constante desarrollo hasta nuestros días. En ese sentido, importa poco el mensaje, sino que el portador de ella se transforma en el verdadero elemento en juego al momento de decidir. La necesidad de personalidades fuertes con un lenguaje lo suficientemente ambiguo para satisfacer todas las identificaciones y necesidades del público pareciera ser la solución del éxito en este nuevo entorno. Ello no se agota en el “personaje” (nótese que ya dejamos de hablar de persona, aunque el perfil de “naturalidad” siempre renta bien), sino que abarca también los hechos a los cuales referir. Sartori plantea que los acontecimientos de “importancia” termianna siendo los mediáticos más ue los genuinamente efectuados. La referencia a la actitud de RN en Octubre pasado es fiel muestra de es´to, en cuanto es preferible un acto dramático realizado en nuestra globalizada “plaza pública” que una acción efectiva en la realidad.
Por otro lado, sería imposible mantener el juego político, si no existieran receptores que alteran su percepción de la política al ser ésta transmitida por los Medios de comunicación (muy apocalípticamente podríamos pensar que parte de esos receptores luego son emisores políticos que siguen las pautas aprendidas con anterioridad). Acá es bueno detenerse en el concepto de opinión pública. Si consideramos que ésta es según James Young, “el juicio social de una comunidad consciente de sí misma respecto de un problema de interés general que fue objeto de una discusión pública nacional”, la manifestación de ella no puede estar más alejada en la actualidad. Nos enfrentamos a una situación particular en la esfera de la videopolítica, en cuanto esa opinión es adquirida luego de la exposición mediática, con la particularidades (regresiones cognitivas, diría Sartori) que ella tiene. Primero la relaciona con la doxa griega más que con la episteme, o sea más un parecer que un saber. La razón para argumentar esto es que la percepción de la ciudadanía sobre los temas se forma más de los contenidos emotivos y poco profundos de la televisión que de un verdadero análisis al respecto. No sólo eso, al ser la televisión un medio unidireccional, en el que sólo se recibe información (una casi-interacción mediática como diría John B Thompson), no existe la opción de aportar una cognición propia a lo entregado.
Otro aspecto a considerar sobre el desarrollo de una opinión pública es la importancia que adquieren los sondeos de opinión realizados en los Medios. Sartori pone énfasis en la formulación de preguntas (generalmente con un fin determinado o restringiendo las posibilidades de respuesta) y en el contexto en el que ellas son formuladas, lo que deriva, a su juicio, en respuestas teóricamente débiles, volátiles y que, incluso, repiten lo que esas mismas personas han visto en los Medios de comunicación. Esto es fundamental si consideramos que no es sólo el ciudadano quien forma su opinión desde lo observado como “razonamiento público”, sino que los mismos Gobiernos plantean su actividad desde esas “certezas” presentadas mediáticamente.
Por último, el autor fija la atención en la calidad de la información que entrega la televisión, catalogándola de subinformación y desinformación. Esos conceptos refieren a insuficiencia y distorsión de la información, respectivamente. Amparados en las “reglas” de la transmisión televisiva (imágenes rápidas, de contenido emocional, poco texto), los Medios exageran acontecimiento vulgares, dramatizan las situaciones en la búsqueda forzada de la tensión y limitan el acceso de las personas al mundo conocido. Esto último se relaciona con un nuevo concepto de “aldeanización”, opuesto al de Mac Luhan, ya que no es todo el mundo el que se interconecta con la televisión, sino que una parte del orbe se plantea como “el único” lugar posible de los hechos.
Una referencia anexa que sirve para graficar esto es lo que planea Anthony Giddens en su libro “un mundo desbocado”. Estando el 9 de Noviembre de 1989 en Berlín Occidental, el autor fue testigo casual de la caída del Muro de Berlín. Luego de ser informado, se acercó con un pequeño grupo al lugar y comenzó a subir por las escaleras que habían dispuesto para ello. Su tránsito fue detenido por equipos de televisión que acababan de llegar y tenían que subir primeros para poder filmarlos trepando por las escaleras. Incluso convencieron a alguna gente que se subiera dos o tres veces para filmar mejor. Así se hace la historia en los años finales del siglo XX. La televisión no sólo llega primero, sino que monta el espectáculo”, comentaba Giddens en la ocasión.
Volvamos a Sartori: en cuanto los sucesos ocurran en latitudes alejadas, se pierde la importancia y necesidad de mostrarlos. A menos que llamen la atención desde lo exótico y curioso, por supuesto.La relación de los países pequeños y distante con el “mundo real” sigue un patrón similar al del televidente con la fuente de emisión: como receptor y acumulador de información ajena . Ocurre un fenómeno homologable a esa pasividad del receptor respecto de la emergente responsabilidad compartida que generaría la “aldea global” de Mac Luhan: al ser una “aldea fragmentada” y alejada de nuestro entorno cercano lo que se muestra en la televisión, baja el nivel de compromiso con lo que nos muestra. El efecto de ser receptor alejado, dueño de un control remoto con el que manejar nuestro campo visual, impide una real conciencia de lo que sucede fuera de nuestro entorno. Si a lo anterior le sumamos la gran cantidad de mensajes impactantes que recibimos, la capacidad de sorpresa baja y, por lo tanto, nuestro compromiso con el entorno si no es una causa de absoluta cercanía. La consecuencia de esto: un “demos” debilitado que poco sabe de los problemas públicos en un contexto en el , supuestamente, más se requiere de ello, debido a las consultas y la adopción de modelos de ciudadanía al momento de gobernar.
La diferencia entre competencia cognoscitiva y poseer información es el tema que recorre el texto de Sartori en cuanto en una era llena de posibilidades de acceder a contenidos de importancia para el hombre, no se tendría la capacidad para ello. Existe, obviamente, la posibilidad de pensar que la visión del autor cae en un exceso apocalíptico, pero debemos considerar cuál es el alcance que tienen sus palabras en un mundo que ha dejado de leer y que requiere de mensaje cortos y efectivos para fijarse en ellos. Hay más interconexión, más posibilidad de accede a otras visiones, pero falta el entendimiento subyacente. Que los poderes utilicen esta situación no sería una gran novedad, ya que ha sido así con todos los cambios sociales, lo que es más peligroso (y queda como conclusión luego de leer el libro) es que esos grupos de poder sean educados en este contexto. Es ahí donde la posibilidad de entendimiento queda como una quimera.



REFERENCIAS ANEXAS:
Giddens, Anthony, “Un mundo desbocado”
Thompson, John “Los media y la modernidad”
Gauthier, Gosselin, Mouchon, “Comunicación y política”

El simulacro de la democracia chilena

El simulacro de la democracia chilena
Por Paz Escárate

Manuel Castells tiene una hipótesis y estructura su reciente libro “Globalización, desarrollo y democracia: Chile en el contexto mundial” para establecerla como el último dogma chileno: nuestro país posee un Estado de Bienestar, exitoso en América Latina y su desafío, luego de haber terminado con la transición política, es construir una identidad en torno a un proyecto de desarrollo informacional.

Luego de una exhaustiva descripción del desarrollo de la era Internet en el mundo y la manera en que naciones como Irlanda o Finlandia saltaron al primer mundo gracias a desarrollar una sociedad capacitada y en red, el autor se empeña en dar a conocer cifras del “milagro” económico chileno, fruto –eso sí- de la democracia encabezada por los gobiernos de la Concertación y no por el gobierno dictatorial. Es así como varias páginas se llenan de cifras como “la inflación cae del 27,3% en 1990 al 4,7% en 1998 y al 2% en el 2003… el salario real sobre un índice 100 en 1970, pasa del 93 en 1973 y 103 en 1984-89 al 180 en 1999-2003”. Estas, sin lugar a dudas son reales y fundamentan la idea que la democracia le hizo bien al país más allá de las libertades políticas. Este punto no admite discusión, ya que el modelo liberal autoritario, precisamente impuesto por la dictadura militar a fuerza de ejecutados, detenidos desaparecidos, exonerados, término del sindicalismo y miles de desempleados no tiene comparación con la realidad ofrecida por la democracia concertacionista.

Sin embargo, el exceso de datos de este tipo y la insistencia en que el caso de Chile es el mejor situado de la región instala una suerte de suspicacia en la lectura. Esta tiene que ver con “el cristal desde donde se mira”. Por un lado, el punto de vista de un extranjero aporta datos que los mismos chilenos no somos capaces de ver por estar demasiado inmersos en nuestra realidad, como también es capaz de sacarnos desde nuestra mirada insular y autoflagelante. No obstante, creo que la amistad de Castells con los ideólogos del proyecto concertacionista hace que no pueda abordar, de manera profunda, los desafíos y esperanzas del Chile actual.

Este libro fue publicado sin los datos que aporta el gobierno de Michelle Bachelet, el cual quiere pasar a la historia por su énfasis en la protección social. Incluso teniendo en cuenta esta información, no se puede afirmar taxativamente que Chile tenga un Estado de bienestar.

Nuestro país no es y nunca ha sido un Estado de bienestar. Quizás el intento más serio que se desarrolló en torno a ello fue durante el gobierno de Salvador Allende, pero ya sabemos cuanto duró y de qué manera terminó. Evidentemente los gobiernos de la Concertación han hecho un esfuerzo importante y sistemático en poder nivelar la escandalosa desigualdad impuesta, a golpe de sangre, por el régimen militar, pero a estos intentos no se les puede llamar Estado de bienestar. Chile no es Suecia y ni siquiera se le parece. Esto es una realidad, por ejemplo, para miles de chilenos que, en la década de los ’70 fueron exiliados políticos y que en el decenio de los ‘90 pasaron a ser exiliados económicos al no poder regresar a su país de origen sin perder la calidad de vida o de protección de la vejez que les ofrece un país con un verdadero Estado de bienestar. No se puede hablar de esta categoría cuando en Chile, para tener una salud de calidad, por ejemplo, no sólo es imprescindible estar inscrito en una Isapre y desechar el sistema sanitario gubernamental, sino también pagar por un seguro médico, ojalá en una clínica de prestigio. Es cierto que iniciativas como las del plan Auge han introducido un empeño importante por cuidar de la salud de todos los chilenos, pero se trata de una acción, a todas luces, insuficiente. Basta ver la realidad de los consultorios y de los hospitales públicos en Santiago o regiones para comprobarlo.

Un discurso bien puesto
Comparto la idea que Castells –cercano a Guillermo Campero y Ernesto Ottone, ideólogos comunicacionales del segundo piso de La Moneda en tiempos de Ricardo Lagos- está más cercano al manejo de la comunicación política que a la ‘realidad real’, por así decirlo. A ello se añade que la política comunicacional en la era de Lagos fue una de las más exitosas de estos últimos años, sobre todo pensando en instalar la figura del mandatario como la de un estadista, de un hacedor, un hombre de Obras Públicas y también un hijo de la educación pública de este país. Con este metarrelato no es raro que su gobierno haya terminado con un 70% de apoyo popular. No es raro por su impronta masculina y autoritaria que revive los “anhelos de padre” tan arraigados en nuestra sociedad de “guachos”.

No se trata de desconocer la triunfante instalación de un discurso que posiciona a Chile en las “ligas mayores”, que es capaz de votar No a la guerra de Irak en la ONU e igualmente firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, por ejemplo. Este es un mérito tanto de Campero y Ottone como de otros, sino que se trata de evidenciar que al análisis de país que hace Castells le hace falta la ineludible realidad.

Educación: cobertura versus sentido
En esta materia, destaca la educación en la era de Internet como la base para situar a Chile como ‘el primer alumno del curso’ en la región. Este enunciado es lógico por las experiencias previas en Irlanda y Finlandia y su componente informacional se fundamenta en la amplia red de Enlaces instalada en el sistema educacional. Mas su análisis cuantitativo no se detiene en la verdadera utilización de los computadores dentro de la sala de clases. En su mayoría carecen de tecnología actualizada y se ubican en una sala especial donde los escolares no tienen acceso libre. El uso que se hace de estas herramientas es deficiente, ya que todavía las tratan como meras máquinas de escribir modernas y esto se debe, básicamente, a la ausencia de profesores capacitados e interesados en el tema y que estén conscientes de lo fundamental del manejo computacional para insertarse en el mundo (aunque ya todos, queramos o no, estamos insertos. Más bien diría, para no quedar excluidos de la mundialización).

El autor está en lo cierto cuando determina que la educación, formal y no formal, es la instancia más importante para pavimentar el camino hacia los países desarrollados. No obstante, este año que termina ha sido claro en manifestar que el sistema educacional no entrega calidad ni sentido a los jóvenes chilenos. La revolución pingüina fue y es una manifestación mayoritaria que dice que las disposiciones técnicas no bastan para mejorar la educación. Como ejemplo se puede decir que la jornada escolar completa en vez de ser una oportunidad para el despliegue de las capacidades, se puede transformar en una plataforma de frustración. ¿Por qué estar todo el día en el colegio? ¿Sólo para librarse de poblar la calle? ¿Para tener más horas de clases tradicionales o para explorar nuevos métodos de aprendizaje que hagan a los jóvenes descubrir sus habilidades? ¿Es la escuela el único lugar de aprendizaje? ¿qué rol juega la televisión, la interacción con los pares, las agencias socializadores y también las nuevas tecnologías de información en esta capacitación permanente de la cual se habla en la era Internet? Castells acierta en el argumento sobre la importancia de las nuevas tecnologías de información, pero no en su aplicación en el caso chileno. Las apabullantes cifras de uso de computadores y número de conexiones a la red destiñen al contrastarlas con el uso deficiente que se les da. Quizás el intento del senador Fernando Flores, aunque se trata de un caso aislado dentro del presente escenario, sea el más serio en el ámbito de la superación de la desigualdad y en atreverse a innovar con un pensamiento divergente.

La propuesta de un modelo de desarrollo informacional, como el de Finlandia con la producción de tecnología, no es posible en una sociedad donde el ascenso social o la inserción en el mundo del trabajo nunca ha dejado de estar ligado a la familia, los apellidos, el colegio donde se estudió y los amigos de los padres. La meritocracia en Chile es sólo el título de un libro de Navia y Engels. Por el momento.

Recapitulando. La educación no es un fin en sí mismo, sino que su rol es otorgar sentido y las herramientas necesarias para construir un proyecto de vida. Castells propone tres focos de atención al respecto: cobertura. Disminución de deserción e ingreso a la educación superior. En torno a la cobertura, el foco de las políticas actuales está puesto en aumentar la educación pre escolar, ya que éste índice influirá en el rendimiento posterior de los mismos. Respecto a disminuir los niveles de deserción, éstos ya son bajos en Chile, al igual que los índices de analfabetismo y se les aborda en priogramas gubernamentales como el del “Liceo para todos” que entrega incentivos monetarios a los grupos vulnerables que persistan en su proceso educacional. Lo interesante es que los jóvenes no dejen sus estudios porque ellos realmente descubrieron su sentido y no sólo por el sentido monetario. Si un chico deja la escuela es un fracaso porque percibió al sistema educacional como un reproductor de fórmulas que imposibilitan la movilidad social. El tercer punto, referido a la educación superior, es uno de los más complejos y controvertidos, como lo muestra el último informe del Consejo Asesor Presidencial en Educación. Las fuerzas sociales intentan cambiar el sistema de educación superior para que no siga privilegiando a los que ya son favorecidos, por una parte, y por otra, para otorgar más valor a los oficios técnicos. Las estadísticas del Ministerio de Educación dicen que es cosa del pasado el que las universidades tradicionales tengan entre sus filas a los mejores alumnos de los liceos. Hoy, en cambio, le dan la bienvenida a los mejores alumnos, pero de los mejores colegios pagados, salvo honrosas excepciones como los provenientes del Instituto Nacional o del Liceo Nº 1 de niñas. Los jóvenes que estudiaron en liceos municipales, en colegios particular-subvencionados o en colegios particulares no muy sobresalientes están condenados a estudiar en institutos profesionales, centros de formación técnica o, en el mejor de los casos, en reconocidas o no tan reconocidas universidades privadas. Y. para nadie es un secreto que a la hora de buscar trabajo, los profesionales más cotizados son los universitarios y no los técnicos, a este filtro se debe añadir el de las universidades tradicionales versus las privadas.

En educación no se debe olvidar el norte: se trata de un medio para desarrollar los proyectos de vida, por tanto la pregunta es ¿qué estamos haciendo por no seguir frustrando a miles de jóvenes? En este sentido, la mirada autocomplaciente respecto al desarrollo económico de Chile en comparación con la región no ayuda a ir más allá y preguntarse por la significación de estas cifras macroeconómicas, profusamente expuestas por Castells, para la mayoría de los chilenos. Quizás su acierto en esta área va por evidenciar que los estudiantes de educación superior chilenos tienen el mismo nivel cultural que un estudiante secundario en Portugal, es decir, nuestros estándares culturales, los que incluyen nivel de investigación y calidad de las universidades, distan de ser los de un país en desarrollo.

De la identidad a las identidades
Del Estado-nacional-popular de la década de los ’50 y ’60, el mundo pasó hoy al proceso de conformación de las identidades como respuesta a la mundialización y al debilitamiento de las instituciones que funcionaban alrededor del Estado-nación y de la sociedad civil igualmente ligada al Estado. Castells escribe: “La superación de las identidades, que era el gran proyecto histórico del racionalismo (liberal o marxista) ha sido superado por el renovado poder de la identidad. Dios no ha muerto. Al contrario, el absoluto se ha encarnado en una diversidad creciente de vivencias y expresiones”. Al respecto, dice que quizás el fundamentalismo religioso en sus derivados islámico, judío o cristiano es un intento de reconstruir sentido a nivel planetario. Refiriéndose al Estado-nación, en declive, indica: “ser ciudadano es fuente de derechos, pero ya no de sentido”.

Para Castells es claro el nacimiento del Estado red, por eso dice que el Estado no desaparece, sino que se reinventa. “Surgen así Estados co-nacionales, como es la Unión Europea, con un Banco Central Europeo independiente, una moneda única (aún con excepciones) y, por tanto, una economía unificada a la que se añaden múltiples instituciones y leyes de ámbito europeo…Así el Estado- nación se dota de instrumentos cooperativos de gestión, navegación, y negociación en la globalización. El precio es alto: la pérdida de soberanía y el paso irreversible al poder compartido. O sea, se pierde poder para mantener influencia”, indica.

En este contexto se puede entender mejor el surgimiento del conflicto étnico como fuente de identidad y de sentido que va mucho más allá de las fronteras y que se aleja sustancialmente del concepto de Estado-nación. Una vez más, en esta área, Castells peca de exceso de optimismo. Relata: “el 30 de mayo (de 1990) se constituyó la Comisión Especial de Pueblos Indígenas, con la participación de representantes de las organizaciones indígenas y del gobierno, con el objetivo de elaborar una nueva legislación que reconociera institucionalmente los derechos de los pueblos originarios. Tras un amplio proceso participativo, en enero de 1991 tuvo lugar en Temuco el Congreso Nacional Indígena, en donde unos 500 delegados de los congresos regionales entregaron al Presidente Aylwin los resultados de ese proceso de consulta. Se inició así un proceso que condujo, al término del mandato de Aylwin, a la aprobación de una ley de protección, fomento y desarrollo de los indígenas, incluyendo la creación de una Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi)”. Desde esta perspectiva no se entiende el conflicto constante en la zona mapuche, por ejemplo. No se entiende la precandidatura de Aucán Huilcamán para las últimas elecciones presidenciales, no se entiende la aplicación de la ley antiterrorista, la quema de predios o los llamados a liberar los presos políticos mapuches. Si realmente las instituciones funcionaran, como decía Ricardo Lagos, no seríamos testigos de un sector de la población que se siente excluida, reprimida y atropellada. Creo que la reivindicación identitaria no se ha asumido y que Chile aún le queda camino por recorrer para llegar a llamarse a sí misma nación pluricultural.

Al pan pan y al vino vino
Creo que la gran hazaña de Castells es tomar el discurso impuesto por los comunicólogos de la Concertación, desde el gobierno ed Aylwin al de Lagos, validarlo por su estatura intelectual y contribuir a instalarlo en el orden mundial. El autor no hace ‘vista gorda’ a cierta autocrítica, como cuando escribe: “Chile tiene ante sí viejos y nuevos desafíos que requieren todavía un considerable esfuerzo para profundizar la democracia y transitar a un nuevo modelo de desarrollo requerido por el contexto global”. Pero mayormente tiene su corazón puesto en el vaso “medio lleno”, como solía decir el ex Presidente Lagos.

Este posicionamiento del discurso es interesantísimo en cuanto es la prueba fiel de que el lenguaje construye realidades. Esta es la esencia de la comunicación política. Se pueden hacer obras, se puede gobernar, se puede acertar, pero si no se sabe comunicar, la continuidad de la alianza que detenta el poder puede estar en aprietos. Es este discurso el que hace suyo Castells y que refleja en su último libro dedicado a Chile. Quizás su mayor oportunidad está en abrir la puerta a la posibilidad de un pronto salto al desarrollo por medio de la educación y del desarrollo de una sociedad de la información. Sin embargo, para llevar a cabo esta iniciativa es imprescindible contar con una transición acabada. La muerte de Augusto Pinochet ha mostrado que ella o se circunscribió desde el plebiscito de 1988 hasta el 11 de marzo de 1990 o francamente aún no termina y no tiene un fin en el horizonte.

La política, a todas luces, es el lugar del conflicto, de la diferencia, de la lucha de poderes, de la transformación constante. Este año ha sido especialmente pródigo en mostrarlo con la revolución de los pingüinos en mayo y recientemente con las reacciones tras la muerte de Pinochet. No se trata de poner en riesgo la democracia. Tal como lo plantea Castells y como evidencia la realidad, la democracia en Chile es un camino sin retorno, por el momento (como plantea Hannah Arendt, filósofa de lo imprevisto). Se trata más bien de hacer patente el conflicto en una sociedad que se había acostumbrado demasiado a los consensos, a las palabras de buena crianza y a los justos tres tercios. En la hora de las definiciones las cuentas no son tan claras y nunca falta el que se quiere retirar sin pagar. Aunque para Castells la “raya para la suma” genera un saldo positivo, no es posible desconocer los diversos conflictos que se albergan en esta sociedad inserta en un mundo globalizado. Como lo plantea Ranciére, al política es la cuenta errónea, es la constatación del daño y sólo asumiendo esta transición inconclusa o este conflicto permanente, como se quiera llamar, se podrá avanzar y desarrollar ciertas estrategias, por cierto, también comunicacionales, que presten utilidad a un acontecer en constante transformación y, en definitiva, a un proyecto de país.

Comentario trabajo de compañeros Voto Chileno en la ONU

Por Jose Saffie

Por José Saffie

Me pareció muy loable el trabajo realizado por los compañeros Porto, Aravena y Hermosilla. Creo que la dedicación a indagar en los detalles del discurso público del que fuimos víctimas todos los chilenos (y quienes comparten con nosotros este espacio…. físico) queda absolutamente bien retratado.
Me pareció también de especial interés orientar mi comentario con un objetivo acotado (y que considero puede sumarse a lo expuesto por los compañeros): la instalación de un tema que no representó ningún interés directo de la opinión pública nacional, ni la defensa de posiciones internas (de política interna), sino más bien la forma magistral en que un tema lejano, de cero incidencia en nuestras vidas, se posicionó como una decisión de vida o muerte, una decisión entre la democracia y el totalitarismo, una discusión trasnochada con olor a guerra fría, que tras amenazar con afectar los espacios más domésticos de nuestras vidas, hoy ha desaparecido sin que tenga relevancia ni siquiera para los reales involucrados (los presidentes Bachelet y Chávez).
El análisis de los actores involucrados, me lleva a concluir rápidamente que el surgimiento de este debate lo podemos encontrar en los pasillos del Congreso y las flamantes salas de reuniones de los partidos políticos. La falta de temas de real interés nacional en la agenda pública fue el campo fértil para el nacimiento de esta polémica (no puedo dejar de preguntarme si la educación, la salud, la seguridad ciudadana, el empleo, los temas medioambientales y otros por el estilo no debieran ocupar este espacio de debate, claro que en un nivel mayor de discusión…. ¿Es más, son los medios los que nos involucraron en esta polémica, a mi sentido, artificial? ¿Porqué no discutimos de mayor impacto en nuestras vidas.. o nuestros bolsillos al menos?).
Entonces agreguemos a los lugares donde surgió esta discusión pública las iluminados, obtusas y dramáticas (con espantoso olor a cigarro y café) salas de redacción de los medios de comunicación.
Creo que son los medios los que, a través de su cobertura, con la inclusión del tema en portadas, entrevistas y cuerpos de reportaje -y porque no decirlo, en los titulares de los noticieros-, fueron alimentando un fuego que desató las pasiones ocultas por años de nuestros dirigentes políticos. Es más, siento que los medios supieron guiar con mano privilegiada –ya se quisiera esa ‘muñeca’ algún aprendiz de jockey en club hípico o el hipódromo- un debate que nunca implicó un interés mayor, alimentando a la opinión pública con sus sensaciones de votar a favor o en contra dependiendo de la ausencia de informaciones, hasta que en definitiva –y en un acto que siento hoy salomónico y justiciero- nos abrieron los ojos a todos respecto a la mejor salida, la salida del consenso, la que anuló definitivamente el sentido de lo político (entendido como discusión, disenso, confrontación): la ABSTENCIÓN.
Capítulo aparte merece la actuación gubernamental (única entidad a la que realmente le importaba el voto en la ONU) que con su carácter titubeante y timorato (estoy seguro que este capítulo alimentó la sensación de falta de liderazgo que hoy reflejan las encuestas) de carácter secretista y que tras un largo calvario de 6 meses encontró en las páginas de los diarios la mejor salida: la ABSTENCIÓN.
Datos de la causa: en ningún otro país de la región la votación en la ONU fue tema de discusión pública (excepto Venezuela que fue candidato); es rescatable el ejemplo brasileño, argentino y peruano, entre otros, que zanjaron la discusión 3 meses antes…

Comentarios artículo 'Comunicación Política en Latinoamérica

Por José Saffie

Interesante la opinión del escritor (lamento no saber quien lo hizo) y me permito hacer los siguientes aportes al margen.
La irrupción de la globalización, asociado a la masificación de otras áreas de la vida como la democracia y el manejo de las nuevas tecnologías, han creado una situación distinta a nivel mundial. Esa 'evolución' afecta los aspectos más variados de las vidas de cada uno de nosotros y millones más en todo el mundo. Coincido en que eso también afecta la relación entre el Estado y los ciudadanos -en definitiva el Poder-, la elección de las autoridades y la forma en que esos ciudadanos acceden a la información.
Quisiera hacer referencia a un aspecto específico de la influencia de los medios de comunicación en la conformación de la denominada 'opinión pública': siento que existe una mezcla, una madeja de enredos, una constante de imbricaciones entre la política, los grupos de interés (especialmente los económicos) y los medios de comunicación que influyen de manera decisiva en los ciudadanos (opinión pública). Esta maraña de relaciones (entrelazamiento que se da en variados niveles y direcciones) moldea la opinión pública, la forma en que los ciudadanos se informan (sus contenidos básicamente, pero también la forma en que acceden a ellos) convirtiéndose en la génesis de la elección de quienes detentarán el poder.
El rol de la comunicación política en este espacio confuso de relaciones, siento en forma personal, que se maneja en términos instrumentales: quien mejor maneja las relaciones, quien mejor conduce y guía los hilos que están tras los medios de comunicación, estableciendo objetivos claros, es el que logra imponer sus opiniones y pensamientos a la sociedad en general (la opinión pública).
Para nadie es un misterio que la comunicación política es un campo en constante construcción, que dia a día avanza en distintas direcciones, por lo tanto creo que definirla, encasillarla, identificarla o clasificarla, es un trabajo complejo (por no decir inútil). Siento que reconocer que la globalización y los adelantos tecnológicos son un proceso constante de cambio; que afecta sociedades que también se encuentran en un permanente movimiento; que sin duda tienen relación directa con el poder que hoy tiene como característica principal un constante proceso de modificación en las relaciones que lo constituyen; y que finalmente, son envueltos por los medios de comuniacción que también se encuentran en un proceso de acomodaciones, nos permitirá ver con cierta nitidez la relación entre estos campos.
La comunicación política se constituye como un elemento, pero analítico, de los intrincados proceso de cambios que vivimos (especialmente en los relacionados con el poder). Cargar la responsabilidad en los medios de comunicación respecto a como se configura el espacio público, no es la forma de comprender la problemática, es sólo un intento por contener en un campo, la inmensidad de la vida.

13 diciembre 2006

Fabricando delitos que hacen noticias.Comentario acerca de la disertación sobre el conflicto mapuche ( Luis Aravena Vargas)

El uso que hacen los noticieros con el tema del conflicto mapuche sólo nos deja como conclusión una televisión que se encarga de maltratar a un grupo minoritario que, mediante una organización, se encarga de pelear por sus tierras ancestrales. A diferencia de los grupo que pelean por derechos humanos u otros temas que conciernen al ámbito de lo político y económico, los medios chilenos aíslan, discriminan, distorsionan y transforma en delincuentes a una comunidad que no encarna los cánones del sistema imperante.
Pero qué podemos exigir a los medios de comunicación su nuestra propia historia se encarga de marginar a la población indígena, restándole todo tipo de reconocimiento y participación en la vida pública del país. De esta manera, la televisión se encargaría de traducir este mensaje político en una reafirmación de historia de negación, exclusión socio-económica y discriminación por parte de la sociedad mayoritaria.
Podemos observar que la televisión actúa como Paideia, que educa, que muestra cómo debemos pensar, actuar y comportarnos frente a las realidades que –según ésta- son representaciones idénticas de lo que sucede, pero que no obedece a otras cosa que la consecución de objetivos económicos por parte de quienes manejan los medios de comunicación.
Si miramos un poco más allá, podemos ver que esta demonización que hacen los medios de comunicación de la figura de las comunidades mapuches, vulnera groseramente el derecho a la información que posee cada uno de nosotros y a la vez contradice uno de los principios fundamentales del periodismo que es informar de manera veraz, velando por el bien común de la sociedad, cumpliendo un rol educador y formador de una opinión pública informada y no por los de elites que buscan mantener desinformada a una población con la idea de evitar que ésta se manifiesta en contra de los abusos de poder que diariamente se cometen contra ella y que son avalados por el mismo estado.
Lamentablemente y con una visión bastante apocalíptica, debemos reconocer que el conflicto mapuche esta condenado a desaparición en los medios de comunicación o bien, a una constante distorsión de todo tipo de actividades que hagan las comunidades en pos de la recuperación de sus terrenos. Porque debemos ser justos: los problemas medioambientales, étnicos, de redistribución de la riqueza y todos aquellos temas que no aparecen en la televisión no son importantes porque los medios y sus dueños no lo estiman así y por tanto, si no están en la “cajita idiota” no existe.

UN MAPA DIFÍCIL DE LEER: APOSTILLAS AL ENSAYO ¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE COMUNICACIÓN POLÍTICA? DE JAVIER DEL REY MORATÓS

Por Soledad Bravo

Del Rey sabe desde la partida que tratar de definir el campo de acción de la comunicación política no es una tarea fácil. Por tanto, parte con la prevención de que su trabajo será algo así como un mapa del territorio que abarcaría la comunicación política, al tratar de definir o descifrar “qué es, cuál es su estatuto, qué lugar ocupa en la sociedad actual, qué tipo de relato propone, qué juegos impone y qué forma de cultura política propicia”.
Para del Rey, definir la comunicación política implica afirmar que política y comunicación son consustanciales, pero que no son términos que se pueden reducir el uno en el otro, ni menos disociar. “La comunicación política no es la política, pero la política –parte considerable de ella– es, o se produce, en la comunicación política”.
La política y la comunicación serían campos fenomenológicos distintos, pero que confluyen en un punto de encuentro llamado comunicación política, leída como una nueva realidad cultural. Como tal, la comunicación política se puede considerar un aspecto de la política y no sólo una actividad que informa sobre ella.
Más aún, este “aspecto” de la política se ha complejizado muchísimo desde el original “gabinete de prensa”. Ahora hay gabinetes de imagen y comunicación, análisis de medios, diseño de estrategias y estudios de marketing. Obvio. En el “antes” había una mediación más simple, la comunicación directa y cara a cara entre gobernantes y gobernados, entre los actores sociales o entre los representantes de intereses, en un espacio público que ponía en juego las habilidades naturales del líder, su carisma y su capacidad retórica para leer los signos de los tiempos y encarnar discursivamente los imaginarios colectivos(1).
Hoy esa mediación está a cargo de los medios de comunicación, que crean su propia lógica de mediación en la medida en que, como afirma Eliseo Verón, se han organizado en una industria cultural: “los medios producen la realidad de una sociedad industrial en tanto realidad en devenir, presente como experiencia colectiva para los actores sociales”(2). Así, políticos con poco o nulo carisma como Fernando de la Rúa o Eduardo Frei pueden resultar ganadores de las grandes justas electorales si saben qué decir y cómo exponerse ante la lógica mediática.
Hoy día los políticos no se dedican a gestionar el gobierno, afirma del Rey. Para ello existe la tecnoburocracia administrativa del Estado, que mueve la maquinaria de las políticas públicas (donde lo que interesa es que se mueva, no los resultados, buenos o malos, que produce, ya que siempre es posible seguir prometiendo la mejora o la conquista). Hoy, los políticos se dedican, gracias al sistema mediático, a construir los discursos, el relato del gobierno, aquel consenso que permite generar el grado de gobernabilidad suficiente para mantener al sistema democrático aceitado, funcionando, en régimen.
Con este aserto, del Rey recupera dos elementos constituyentes de la definición clásica de la política, el actuar (2) y el comunicar(3), la praxis y el discurso.
¿De qué habla la comunicación política en primer lugar? Del Rey reduce el fenómeno de lo político a una definición sobre “lo importante” (“todo aquello que influye en forma destacada sobre el resultado de los acontecimientos”); “lo valioso” (la influencia de cada resultado político sobre nuestros valores y sobre las personas y cosas que nos interesan”) y “lo real y verdadero”. Es decir, el hablar político, su propia lexis, tiene que pasar “la prueba de la blancura” de la realidad.
Ya no se trata de pensar la comunicación política como un campo simbólico que colisiona con otros campos simbólicos, con otros discursos, con otras lógicas representacionales. Es la pura normatividad que habla desde un “nosotros” que es mero lugar común por su vocación universal y determinística. Para el autor, el político frente a lo real es un buen político si sus juicios reflejan/interpretan/decodifican/leen algo llamado “realidad”, un fenómeno que es objetivo, la physis de los griegos, cuyas reglas y operaciones la razón del hombre podía conocer porque eran manifestación de lo éntico del Ser (“el Ser se nombra de muchas maneras”, decía Aristóteles, y en la medida que nombro, conozco y colonizo).
Dicho esto, del Rey hace un par de salvedades adicionales, que también pueden ser leídas como reducciones del fenómeno. La política tiene que ver, en último término según el autor, con la relación entre gobernantes y gobernados, con lo cual la política queda reducida a una expresión instrumental (no hay más política que aquella que se da en esa relación, con lo cual todas las otras relaciones donde se juega el poder y la lógica de la gubernamentalidad son “impolíticas”) y que la política genera comportamientos diferenciados que se inscriben en la lógica del amigo/adversario.
Este último elemento, que está fuera de la normatividad clásica, termina por traer a colación a pensadores antiliberales como Carl Schmitt, que reconoce que lo único que permite diferenciar a la política de otros fenómenos es la distinción entre amigo y enemigo, que ni siquiera apela a unas categorías morales de bondad o maldad. O a Chantal Mouffe –en el otro extremo, ¬el neomarxismo¬– con su concepto de la política como relación agonística.
Curiosamente, ambas distinciones, que están fuera de la normatividad donde comenzó matriculándose del Rey, terminan por conducir a la política y a la comunicación nuevamente al espacio normativo clásico, donde la política sólo habla de gobernantes y gobernados porque del Rey lee el agonismo como una anécdota.
En democracia, la relación gobernantes-gobernados transcurre o se materializa por dos cauces: la representación y la comunicación. Esta última, basándose en los comportamientos que genera el par amigo/adversario, crea el “juego de lenguaje” más socorrido en particular en épocas electorales.
Una puntualización antes de seguir: hasta aquí hay una óptica estrecha de mirar el fenómeno, como si el carácter agonista de la política no fuera sino una mera construcción discursiva que aparecería en épocas propicias (las electorales), y no un elemento sustantivo de la política, que rara vez emerge en el paisaje de la administración del poder.
De qué habla la comunicación política, se pregunta del Rey. Se contesta: de los hechos del poder, de los fines de la vida, de las metas de la existencia de la sociedad, de lo bueno y lo malo, lo correcto y lo erróneo. Es decir, de los valores, de la intimidad. Con ello, volvemos a cierta razón universal que determina los fines, el telos, pero sin definir qué valores, cuáles perspectivas, desde qué episteme se construye el discurso que porta la comunicación política; en definitiva, a confundir discursos públicos con opciones privadas, el espacio de la subjetividad singular(4) con el relato de la gubernamentalidad, la soberana amalgama. En definitiva, la comunicación política pareciera no conocer límites de contenido ni de disciplinas, con lo cual se evapora su propia especificidad.
No obstante, a juicio de del Rey, en épocas electorales la comunicación política adquiere su sello más característico y donde hacen su aparición lo que el autor denomina “juegos de lenguaje”. Allí, los destinatarios de estos juegos pueden reconocer sus propias experiencias, validar sus discursos al habitar el espacio compartido que es el lenguaje.
Los publicistas, los profesionales del marketing y los políticos serían los expertos en los llamados “juegos de lenguaje”: “todos ellos saben que el dominio del lenguaje les permite un acceso privilegiado a los juegos de lenguaje, y que ello se traduce en poder sobre el pensamiento, lo cual es tanto como decir que el poder de comunicación origina poder político”.
Podría ser una perspectiva que se afiliara a las distinciones de Jacques Ranciére: los sujetos sólo se constituyen en el acto de habla y a partir de un desacuerdo, de la constatación de un daño, que el orden, en su lógica de supervivencia, logra procesar y devolver como un nuevo orden ampliado; pero del Rey no está en ese campo filosófico: está en el mero pragmatismo, donde la comunicación política se emparenta con las mejores armas de la Retórica, al afirmar que los juegos de lenguaje pueden ser tanto un fiel reflejo de la realidad(5), como un perfecto simulacro de la misma.
Así, del Rey nunca va al fondo del asunto: la comunicación política es parte de un dispositivo, y las dos formas de enunciación, el reflejo y el simulacro, ni siquiera pueden ser evaluadas como falsas o verdaderas, mejores o peores. Sencillamente son parte del mecanismo de la representación de la política en la sociedad contemporánea. No hay una correcta y la otra, “un desastre epistemológico” que conduce a desastres políticos. Lo que existe son apuestas, ganadas o perdidas en el ejercicio del poder al evaluar, con más o menos asimetrías de información, las jugadas de los adversarios.
Lo demás es casi señalar que las derrotas políticas siempre obedecen a la mera estulticia humana. O que, es lo mismo, hay buenas tekhnés y malas tekhnés para hacerse con el poder y administrarlo, con lo cual la política termina reducida a una dimensión puramente instrumental.
No obstante, para el autor el imperativo de realismo de la comunicación política exige alinear el gobierno con el dato duro de los fenómenos más permanentes (por de pronto, los de la economía), más que dejarse llevar por un programa populachero al gusto de la galería. Pero la experiencia indica que son dos mecanismos de representación no excluyentes: En el caso chileno fue posible no variar un ápice lo esencial de una infraestructura económica heredada (la llamada “economía social de mercado” de la que tanto le gustaba alardear a Pinochet) y encubrirla con el discurso de la “igualdad de oportunidades”, que funciona como imaginario envolvente e inclusivo para disimular los patrones de exclusión del capitalismo.
A reglón seguido, del Rey trata de fundar la episteme de la comunicación política en el entramado del positivismo realista popperiano(6): el acto de la comunicación sería real porque es capaz de “pegarle una patada a la realidad, modificándola”. Pero también ensaya el camino inverso, el de Watzlawick: “lo que llamamos realidad es el resultado de la comunicación”. Como en un silogismo donde la lógica puede darse por vencida, del Rey se atreve a pensar que tal vez la descripción del mundo no sea el fiel reflejo de su legalidad, y que el estatuto de “realidad” pueda ser una construcción comunicativa… Inmenso descubrimiento(7).
Por último, el autor se pregunta por el tipo de cultura política que propicia la comunicación política. Y terminar por afirmar que la última es la “agonística de la democracia”: y aunque no da más luces sobre lo que ello implica, podríamos deducir que es el espacio discursivo donde la conflictividad propia de la lógica adversarial de la política encuentra su momento de exhibición y de resolución.
En los últimos párrafos sobreviene la queja: que estamos frente a la cultura de la personalización, que ya no hay metarrelatos, sino personajes; se evaporaron las propuestas programáticas, sólo quedan los insultos. La comunicación política como ejercicio estético, retórico y afectivo orientado más a la manipulación y al acallamiento que a la representación de múltiples intereses.
Pero no hay un abordaje al fenómeno sustantivo que hoy día redefine ambos campos fenomenológicos: el de la política y el de la comunicación, y que genéricamente se denomina “la mediatización de la política”. Ello no sólo cambia los mensajes, los canales, las formas de emisión y de recepción (por mencionar aquello que parecen ser los elementos constitutivos de cualquier teoría de la comunicación). Lo que se ha alterado de manera al parecer irreversible es el campo de la representación de los intereses, aquel dominio específico de la política, que en los últimos 200 años ha pervivido en Occidente como democracia representativa, y que hoy día está profundamente modificado en sus claves más significativas.
Ergo, si ambos conceptos, la comunicación y la política, son consustanciales y no se pueden disociar, y que el punto de encuentro de ambos es la comunicación política, sólo cabe concluir que asistimos a la degradación de los dos fenómenos (aunque tampoco sabemos con qué parámetros evaluamos el detrimento). De la promesa de terminar con un mapa en la mano poco y nada se ha podido rescatar.
Notas
(1) Verón, Eliseo (1987). La construcción del acontecimiento, prefacio a la segunda edición.
(2) “La política versa y se apoya en las acciones o prácticas de la vida (…) puesto que el fin de la política no es el conocimiento, sino la acción”. Aristóteles, Ética a Nicómaco, Libro Primero, pág. 27.
(3) El decir de la política, el discurso público, es el reino del logos que porta en sí la verdad de la esencia del ser (aletheia). Hanna Arendt afirma en La condición humana que “ser político, vivir en una polis, significaba que todo se decía por medio de palabras y de persuasión, y no con la fuerza y la violencia” (cap. II, pág. 40).
(4) En la sociedad contemporánea, según Arendt, “los hombres se han convertido en completamente privados, es decir, han sido desposeídos de ver y oír a los demás, de ser vistos y oídos por ellos. Todos están encerrados en la subjetividad de su propia experiencia singular (...) El fin del mundo común ha llegado cuando se ve solo bajo un aspecto y se le permite presentarse únicamente bajo una perspectiva”. (La condición humana, cap. II, pág. 67 ). Con lo cual, lo que se transfigura son los sujetos de habla. Ya no hay parresía, hay doxa.
(5) Tal vez a estas alturas sea necesario repetir el aserto de Nils Bohr, que ni siquiera era filósofo, sino que físico: “la realidad no existe, sólo existen los fenómenos”, y tomar partido por el danés y no por Einstein, quien quería afirmar el valor real de los fenómenos del universo, frente a los presupuestos probabilísticos de Bohr y a los nuevos conceptos de “realidad” que emergieron con la física cuántica.
(6) Resulta algo pretencioso asentar el estatuto de realidad de la comunicación política basándose en Karl Popper, uno de los máximos exponentes de la filosofía de la ciencia (investigación sobre la naturaleza del conocimiento científico y la práctica científica). Hasta ahora no existe la ciencia de la comunicación, aunque a muchos les pese, ya que no se ha constituido como disciplina, no tiene un solo objeto de estudio ni un método de investigación propio.
(7) Un aporte a pensar el tema desde el campo de las ciencias cognitivas. El neurobiólogo Francisco Varela, afirma que la cognición está ligada de manera vital a la acción del cuerpo. Así, el mundo no está separado del cuerpo que conoce, sino que emerge a la par de sus propias acciones. Es lo que Varela denomina “cognición como enacción” (del inglés to enact, emerger, hacer aparecer). En esta perspectiva, la percepción no es vista como el registro de información ambiental y la realidad no es algo dado porque “lo que cuenta como mundo relevante es inseparable de la estructura del que percibe” (Ética y acción, pág. 19.

El totalitarismo de la imagen. (Luis Aravena Vargas)

La guerra de Irak, además de las consecuencias y costos que ha tenido para el gobierno de George W. Bush, ha entregado a los medios de comunicación y por ende a la sociedad una cantidad de términos que han sido adoptados de manera natural por los medios de comunicación que se encargan de entregarlos a los televidentes pasivos los cuales hacen uso indiscriminado de ellos.
Los conceptos heredados por los medios y la puesta en práctica de dichos elementos no han hecho más que erosionar el campo del discurso político y por ende el espacio público en el que se desarrollan los individuos. De esta manera, la presente investigación pretende demostrar que mediante el engaño, la manipulación y la superposición de intereses particulares han erosionado el campo político, transformándolo y llevándolo hasta un punto máximo de fragilidad.
Dicha investigación se centra en el temática del discurso y lo político, que fue definido por el profesor como: “el estudio de la relación moderna entre un orden discursivo público-político y un conjunto de reglas y exigencias formales que configuran el ejercicio de lo político, el uso público de la razón. Observa los límites, las tensiones, la destitución y transfiguración de la palabra política moderna, como proceso de transmutación y fragilización de lo político”
Definitivamente, el proceso de evolución descrito por Darwin, no se está cumpliendo a cabalidad en algunos sectores de la población mundial. Un gran número de seres humanos se está entregando completamente al estilo de vida del “Homo Videns” , es decir, aquel hombre que se deja atrapar por la frivolidad de las imágenes, de los medios de comunicación y de todas aquellas realidades que le son presentadas.
Debido a esto, los libros empastados, las bibliotecas y las revistas de papel están destinadas a desaparecer, porque el nuevo hombre que habita la Tierra no está dispuesto a buscar el conocimiento por sí mismo, prefiere que otros le entreguen la ilusión necesaria para poder vivir, y que otros piensen por él aunque sus intereses se vean notoriamente afectados.
La entrega de esa ilusión necesaria, y la presentación de realidades que favorecen intereses personales, son dos elementos que motivaron la presente investigación, con la idea de mostrar a la población que muchas veces esas cabezas frías y pensadoras no hacen más que subyugar a la sociedad mediante la retórica, los hechos alterados, y ciertos recursos psicológicos para manipular y alcanzar sus objetivos políticos o económicos.
La capacidad de pensar, razonar, de elegir y de comunicarse por medio del lenguaje oral, escrito, gestual etcétera, son algunos de los elementos que distinguen al hombre de los animales y que le han permitido, desde el origen de las civilizaciones, poder organizarse. Sin embargo, estas cualidades no sólo le han servido para expresar sentimientos, emociones o sus necesidades apremiantes, sino que también ha permitido la adquisición de poderes e influencias sobre los demás individuos de una población.
A lo anterior, debemos sumar que el hombre es un animal político y gregario por naturaleza, lo que es determinante a la hora de analizar las relaciones que se establecen al interior de una comunidad, puesto que éstas se ven sometidas a modificaciones y ajustes, lo que significa que la sociedad está en un constante cambio estructural.
Una vez que hemos identificado al hombre como un ser político, gregario y capaz de comunicarse, es necesario hablar del o los efectos que las comunicaciones tienen sobre la vida de los individuos. Al respecto debemos señalar que la comunicación es algo que pertenece y que está al servicio de todos. De esta manera, podemos entender que a través de la comunicación y del lenguaje se da origen a las civilizaciones, al entendimiento y estructura de éstas, puesto que a través de dicho proceso se da a conocer lo que en ella transcurre, entiéndase medios de prensa, escritos, televisivos o multimedia les, los que originan comentarios, rumores, opinión y por supuesto la opinión pública, que corresponde a la suma de los diversos puntos de vista que tiene una sociedad acerca de un determinado tema.
La suma de lo anterior, nos lleva a establecer que la comunicación y la política se encuentran estrechamente ligadas, ya que en base a sistemas de comunicaciones eficientes se obtiene una mejor organización política social, lo que se traduce en el desarrollo y construcción de sociedades más dinámicas y por ende más eficientes. Con esto, también podemos señalar que la política ha determinado la forma y el destino que han seguido las sociedades.
Actualmente, con el proceso de la globalización que vive el mundo y el abismarte desarrollo de las comunicaciones, podemos señalar que la comunicación es fundamental para la consecución de objetivos ideológicos, políticos, económicos, sociales, religiosos y militares. Por esta razón, la comunicación política se ha desarrollado como un tema de vital importancia, puesto que se hace necesario que los gobernantes y gobernados, establezcan mecanismos recíprocos de comunicación.
Como consecuencia de lo señalado anteriormente, podemos establecer que hoy en día la política demanda un mayor uso de los medios de comunicación masiva, puesto que el político moderno, los comunicadores, empresarios, los Estados y los ciudadanos, necesitan entrar de manera más incisiva en el juego de la democracia. Todo esto se hace, ya que los objetivos planteados necesitan ser planeados, además de prever los riesgos. Son estos factores los que nos han llevado a formular una serie de interrogantes con respecto al rol de las comunicaciones en la política y cómo a través de la difusión de discursos políticos un gobernador puede implementar sus objetivos en una cultura que es totalmente distinta a la suya en todos los ámbitos.
Para continuar con la investigación de los discursos emitidos por la máxima autoridad de los Estados Unidos, el presidente George W. Bush, es necesario que se definan elementos que componen un discurso propagandístico. De esta manera, A partir de la definición de discurso, podemos hablar del objeto de investigación en sí, el que en este caso corresponde al discurso político. “El discurso político permite a quien lo domina, influir en los demás, obtener cierto poder y mejorar las relaciones sociales mediante el reconocimiento público, a la vez que le da mayor confianza y seguridad en sí mismo. Por ello Platón, al referirse a esta habilidad retórica, lo definía como “el arte de regir la mente de los hombres”.
Pero esta condición discursiva que poseen los hombres se topa con nuevos elementos que también deben ser presentados para realizar este análisis. Unos de los conceptos que se mezclan en esta distorsión del discurso político y sus consecuencias en la esfera pública es la construcción de la realidad social. “La realidad social es creada por nosotros para nuestros propósitos, y nos parece tan prestamente inteligible como los propósitos mismos”
La comprensión del discurso como texto y como acto de habla depende de varios factores cognoscitivos importantes, que incluyen los conocimientos, las creencias, los deseos, los intereses, los objetivos, las actitudes, las normas y los valores de los usuarios de la lengua. Como estos factores a su vez están influidos por la comprensión del discurso, debemos investigar cómo se forman y se transforman por medios de mensajes verbales. Este problema fundamental es una de las tareas principales de la psicología social, del estudio de la comunicación de masas y de la comunicación política. Estas disciplinas examinan cómo un individuo es influido por el discurso de otro y cómo grupos de individuos son así influidos por procesos de comunicación pública en el contexto social.
Pero dicha influencia y las consecuencias que la distorsión del discurso político pueda generar en quienes se ven sometidos a ella, está dada por el papel que cumplen los medios de comunicación masiva, que a durante el siglo XIX, se hicieron necesarios para desarrollar una forma de mostrar lo que se quería mostrar, institucionalizando la forma de producción de mensajes a gran escala precipitando la aparición del Homo Videns y Homo Faber. Esta comunicación de masas se caracteriza por ser abierta, capaz de llegar a una audiencia heterogénea, estableciendo una relación entre quien la emite (emisor) y quien la recibe (receptor), de corte impersonal.
Dichas cualidades le permiten a la comunicación de masas influir en las conductas o comportamientos de una sociedad. Por esta misma razón, fue que durante la guerra de Irak y Afganistán – protagonizada por los Estados Unidos y una colación de países por la paz, aprovecharon los medios de comunicación masiva para crear una videocracia, con la cual alimentaron, manipularon, fabricaron una realidad de acuerdo a sus intereses para crear consenso en la opinión pública y evitar que ésta se manifestara en contra del conflicto.
El bombardeo constante con información pretendía formar una opinión pública menguada, de poca sustancia analítica, discursiva, restándolo de todo tipo de participación ciudadana crítica y reprochable hacia los actos desmesurados del uso incorrecto del poder por parte de las autoridades. Por tanto y de acuerdo a la tesis de Sartori, pasamos de un “homo sapiens”, producto de la cultura escrita, al “homo videns”, que es producto de la imagen. Es más, el autor afirma que la televisión en la época actual no sería solo un instrumento, sino que es una “paideia”, un medio que genera un nuevo “ántropos”, esto es, un nuevo tipo de ser humano.
La utilización siniestra de los medios de comunicación masiva y en especial en el caso de la invasión ambos países del Medio Oriente, no hace más producir efectos nocivos en el espacio político público en el cual una pequeña nómina de políticos o personajes que ostentan el poder pueden poner como temas principales los que ellos consideren para la consecución de sus objetivos, lo que trae como consecuencia un desplazamiento hacia la oscuridad pública a los pequeños grupos o aquellos que no están de acuerdo con su pensamiento. En una sociedad donde prima el valor de lo visible, se produce la paradoja que de la mayoría pasa al estadio de lo invisible, queda fuera de la huella mediática y por tanto, no existe.
Pero cuál es el efecto más notorio e inmediato de esta influencia de la imagen en la manipulación de la una opinión pública y en el discurso de la comunicación política. La consecuencia de dicha intervención es que el pueblo se debilita, no decide la solución de los temas, no ejerciendo sus derechos como ciudadanía y entregando el poder de decisión sólo a una elite administrativa.
De acuerdo con las ideas de Sartori, podemos coincidir en que existe un aumento de un demospoder, es decir un poder que no corresponde con el demo saber que es el ideal de la democracia. Este demospoder, ha creado una multitud solitaria, que no es más que un conjunto de individuos diseminados que han perdido la noción de personas y que no son capaces de actuar como una organización, comunidad, sociedad o bloque para manifestarse en contra de aquello que los afecta.
Es necesario reconocer que en la sociedad moderna, tanto a nivel individual y de la sociedad, el hombre ha perdido su libertad, puesto que se olvidó de la razón o “logos” y poniendo énfasis en un instrumento como la televisión, o más bien dicho, está determinado por ésta.
De esta manera, podemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿es que el hombre ha perdido su libertad? O mejor dicho, ¿ha entregado su libertad y capacidad de decisión al instrumento creado por él mismo?, provocando una dependencia total de éste al momento de tomar decisiones, decidir y velar por el orden que regirá su vida.

Trabajo en clases (Enzo Garrido y José Saffie)

CASO CHILEDEPORTES
20 de Octubre al 05 de Noviembre

Hitos del conflicto
19/10: Reportaje de Teletrece
20/10: Gobierno y fiscalía
23/10: CDE
24/10: Presidenta M. Bachelet
25/10: Directores Regionales
26/10: Mercurio y E-mail
27/10: PGE
30/10: Presupuesto y Publicam
31/10: Proyecto de Ley Asignaciones
01/11: Lily Pérez y S. Piñera
02/11: Declaración A. Farías
03/11: Directores Regionales
06/11: Presupuesto

DIARIOS NACIONALES
LA TERCERA
Portada
• Alta presencia en titular principal del diario (70,6%).
• En menor cantidad la considera como llamado de portada (23,5%).
• Sólo un día no es considerado en la portada del diario (5,9%).

Páginas v/s Notas
• Correlación entre la cobertura en cantidad de notas y cantidad de páginas entregadas al tema (41 páginas y 100 notas).
• Hay un incremento del espacio de cobertura cuando el caso va abriéndose a nuevas aristas.
• El fin de semana decae la cobertura (2 notas y 1 página los días domingo).
• Todos los días hay cobertura para esta noticia instalándose como una noticia temática.

Reportajes
• Este diario no reacciona el primer fin de semana para incluirlo en su cuerpo de reportajes. La denuncia es realizada el viernes 20 en televisión.
• Se mantiene en portada de este suplemento y aumenta con las semanas el número de páginas.
• La cobertura es distinta (5 páginas el domingo 29 y 9 el 05), incorpora entrevistas y otras notas que si bien se mantienen en número (6 páginas cada día), se incrementan en extensión.

Actores
• Los actores de gobierno aparecen en la mayor cantidad de notas (23,8%).
• Fuerte presencia de actores de oposición quienes realizan la denuncian pública (35,7%). Destacan los parlamentarios RN (19%).
• Escasa presencia de actores políticos de la Concertación (17,9%). Destacan los miembros del PPD (10,7), el partido al que están ligados los principales involucrados.
• Importante presencia de expertos, testigos y afectados en la categoría otros (22,6%).

EL MERCURIO
Portadas
• El tema se mantiene en la portada principal del diario todos los días, siendo mayoritariamente el titular principal del diario (70,6%).

Páginas v/s Notas
• La cobertura en días de fin de semana se reduce respecto del resto de la semana.
• Si bien se mantiene constante la cantidad de páginas (entre 2 y 4 por día), existe una brecha mayor con la cantidad de notas por día.
• Los días martes y miércoles aumenta la cobertura, lo que se explica por incorporar las repercusiones de los dichos del fin de semana.

Reportajes
• El periódico no reacciona el primer fin de semana.
• Mantiene la cantidad de notas (9 cada domingo) pero el segundo fin de semana dedica mayor cantidad de páginas (5 contra 2).
• Está presente en la portada del cuerpo de reportajes en dos domingos.

Actores
• El gobierno se mantiene como la fuerte de mayor presencia (25,6%).
• La categoría otros –afectados, especialistas y otras instituciones- representa el interés del medio por presentar fuentes independientes que contextualizar el conflicto (23,1%).
• Existe una fuerte presencia de actores de la oposición (30,8%), destacan los miembros de RN (16,7%).
• Destaca la presencia de fuentes ligadas a tribunales (5,1%). El medio se concentra en las aristas judiciales del caso.
• Escasa presencia de partidos oficialistas (9%), destacando el PPD (7,7%), partido más afectado.


NOTICIEROS CENTRALES
Principales Noticias del período
• Es la noticia a la que los informativos centrales dedican mayor espacio (11.742 según dos).
• Triplica el tiempo de cobertura de otros hechos. Se impone la corrupción en la agenda sobre el tema seguridad ciudadana (3.294 segundos) y entretención (3.200 segundos).
• Es el hecho noticioso de mayor duración en el tiempo. Los restantes son episódicos.
Cobertura por Noticias
• Las irregularidades en Chiledeportes se imponen como la principal noticia (87,1%).
• Con el tiempo surgen nuevas aristas respecto al mal manejo de fondos, siendo la existencia de empresas fantasma (9,4%) y su relación con políticos la principal.
• La reacción del gobierno con una agenda de probidad es apenas cubierta (3,5%), ya que es anunciada hacia el fin del período de análisis.

Número de Notas por canal y noticia
• 24 Horas es el canal que destina mayor cantidad de notas a las distintas aristas del caso (28 notas).
• Teletrece, medio de lanza la denuncia, concentra su cobertura en el caso de irregularidades (16 de 17 notas).
• Meganoticias y CHV Noticias no realizan cobertura de las medidas anticorrupción.
• 24 Horas y CHV Noticias son los que entregan mayor cantidad de notas sobre el caso empresas fantasmas (3 notas cada uno).
• Teletrece es el medio que considera menor cantidad de notas total (17 notas).

Actores por conglomerado
• Las principales vocerías corresponden al gobierno en la persona de la titular de Childeportes (638 segundos), el ministro R. Lagos Weber (636) y la Presidenta (429).
• Entre los principales actores se ubican cinco personeros de oposición, donde predominan los UDI (D. Paya, 126 segundos; H. Larraín, 95: e I. Moreira, 66). Sin embargo, es claro el protagonismo y la prioridad que RN entrega al diputado N. Monckeberg (307 segundos).
• Respecto de los actores de la Concertación, sólo destaca la presencia de personeros PPD (S. Bitar, 200 segundos, y G. Girardi, 120).

Evolución cobertura por día
• La cobertura de los canales muestra altos y bajos dependiendo del día y las circunstancias en que está el caso (los días 29 y 30 alcanza el peak con 941 segundos).
• Los fines de semana decae la cobertura (298 y 358 segundos respectivamente).
• Los puntos de alza en la cobertura coincide con el involucramiento de personeros políticos.
COMENTARIO DE EXPOSICIONES ORALES:
LAS MÁSCARAS DEL CASO MAPUCHE
(Sobre disertación de Ingrid)
Por María del Pilar Clemente

Si Regis Debray señala que las máscaras mortuorias de la antigüedad representan la transición de la vida a la muerte, que mantiene fija una representación del difunto, en el caso mediático del llamado Conflicto Mapuche, el rol de las imágenes y de las metáforas de la noticia buscan deslegitimar a los mapuches como ciudadanos activos del Chile de hoy. Hasta 1994, fecha de la Ley Indígena que recuperó el nombre y la existencia legal de nueve poblaciones (no pueblo por razones de leyes internacionales)indígenas, la presencia mapuche se mantenía como un "ayer", seres heroicos de la historia, sujetos del primer escudo nacional, cantados hasta por los enemigos españoles (Alono de Ercilla, Pedro de Oña). El Ministerio de Educación se conformaba con que, para las fiestas patrias, quizás para el viejo "Día de la Raza", hoy de "Las dos culturas" (aunque ahora que cambió de nombre casi no tiene cobertura de medios ni es un evento que mueve a los colegios del país). Bueno, antes bastaba con algunos disfraces y recordar. Eran una máscara del ayer, manejable, estática, que se podía incorporar como "parte del pasado; nuestra valentía de hoy". Sin embargo, la existencia "prosaica" de los indígenas en el presente, con reivindicaciones, pobreza, luchas culturales, protagonistas de hechos ambientales, hace que la máscara deje ver al muerto. El resultado puede no ser agradable. De hecho, a otro personaje recién muerto se lo prefirió cremar, para que la máscara jamás fuera violada.
En la Mediósfera actual, es decir, en el espacio donde los medios fabrican creencias, legitimadas por el Estado, se tensiona la imagen mapuche: esa violencia guerrera de ayer, hoy es terrorismo. El estigma sigue presente, más aún, cuando el sujeto civilizador era el conquistador español. Símbolos y máscaras que chocan con otras metáforas. Para el grupo más conservador de Chile, las máscaras heroicas de los españoles también está en pugna: no perdonan que hayan sido los propios hijos de la Madre Patria de la cultura "civilizada", los que no hayan reconocido al General héroe, mejor dicho, a su máscara, pues su cuerpo son cenizas.
Los pueblos indígenas no se pueden reducir a cenizas. El estigma es más fácil. Así, forman parte de los excluidos, en este caso, de un grupo que "debió quedarse en la historia", como lo dijo en otras palabras, el historiador Sergio Villalobos. Como dice Regis Debray, pasaron a la invisibilidad medial y a la fragmentación del eterno presente. ¿Quién tiene tiempo de entender lo que es el conflicto mapuche? Más aún, si no quieren ponerse la otra máscara más alegre que los medios usan para otros grupos indígenas: el disfraz turístico, más vendedor, más espectacular.
TAREA ANÁLISIS DE TEXTO
LA IMAGEN OBSESIVA
Y
LOS DIFUSOS LÍMITES ENTRE LA REALIDAD Y LA FICCIÓN

Una reflexión analítica del libro “Homo Videns, la Sociedad Teledirigida”, de Giovanni Sartori y del fenómeno audiovisual globalizado.

Por María del Pilar Clemente B.

Fotografías, documentales, cine (en distintos soportes), blogs, infografías, sopts publicitarios, afiches, pantallas... hoy más que nunca, la imagen reina en las sociedades que aspiran participar de la globalización.
Basta recoger esta definición del escritor Marcelo Mellado1 “la visualidad obsesa es un padecimiento de nuestra época, un centrismo óptico que alcanza estatuto espistemológico. Desde la seducción y sus detalles, hasta las grandes construcciones discursivas son devoradas por sus fauces. La imagen homológica nos viene de un Platón cavernario o de un Georges Bataille voyerista, no sin antes transitar por la experimentación barroca, hasta la psicosis de una modernidad que hizo del ojo observador un fundamentalismo arrogante”.

Aunque la mirada de Giovanni Sartori puede resultar más “apocalíptica” que la “integradora” de su antecesor Marshall McLuhan, en cuanto a comprender la necesidad de adaptarse a los nuevos parámetros tecnológicos y a “dejar de mirar el futuro a través del espejo retrovisor”, existen algunos conceptos que, a la fecha, merecen ciertas reflexiones.
Por ejemplo, la diferenciación entre realidad y ficción que, según él, ocuparían segmentos claramente separados en los contenidos televisivos. Es claro para el espectador que los bloques informativos presumen o pretenden una realidad, captada al estilo de la mítica “aldea global” de McLuhan, lo que no deja de ser una construcción simbólica imaginaria, considerando como dice Sartori, todos los países o noticias que por razones de espacio, costos, tiempo y políticas, quedan lejos del lente focalizado.
Además de estos temores captados por el autor italiano, hay que añadir tres flujos de imágenes que ocupan las parrillas de programación: la invasión de los reality shows, los documentales y reportajes que exhiben, como género, la realidad recreada y quiénes tienen derecho a emitir su programación en el mundo.

Los reality: la privacidad pública

Si bien Hanna Arendt en su ensayo “La Condición humana” habló de la pérdida del ágora y del concepto tradicional y pensante de lo político, advirtió también sobre la tentación del ser humano de cambiar la existencia humana desde lo dado, por algo “hecho por él mismo”. Una tentación que lo hace sucumbir al artificio y, por ende, a tener la capacidad de destruir la vida como de “crearla”. La pensadora aplica esta idea a la ciencia y tecnología, con todo el actual debate ético. Para ella, corremos el riego de estar a merced de artefactos que podemos construir, pero sobre los que no podemos pensar. Es en este campo, donde ingresamos a la confusión contemporánea entre los espacios públicos y privados. Justamente, porque gran parte de la invasión al “recinto sagrado” de lo privado, lo hacen tecnologías mediáticas, como la radio, televisión e internet.
Gustavo Remedi, doctor en literatura hispánica de la Universidad de Minnesota, habla del “asalto al espacio público”2 de la siguiente manera: “Lo más preocupante respecto al asalto de lo público no es tanto la apropiación personal de lo público (lo cual sería una forma de democratización) sino el vaciamiento y deterioro del espacio social, la desaparición de un conjunto de formas que favorecían el relacionamiento social y la vida democrática; y su contra-cara, el modo en que un conjunto de grandes corporaciones transnacionales ha ido apropiándose de los espacios sociales y culturales y han pasado a hegemonizar práctica y simbólicamente la formación del público y la opinión pública”.
Efectivamente, los realitys o la telerrealidad son un género relativamente nuevo en televisión, creado por el holandés John de Mol y su productora Endemol en 1999. El primer formato se llamó Big Brother, emulando al líder Gran Hermano de la novela “1984” , publicada por George Orwell. Esa misma fuente de inspiración nos remite al viejo temor de un Estado invasivo, regulador de la intimidad. Los ojos vigilantes, la imposibilidad de tener una vida privada es el eje que destaca y valora el reality show, ya que a través de alguna situación forzada, como encierro, pruebas de supervivencia, competencia de talentos y otras escenografías, se pone en juego a un grupo humano, donde el espectáculo son sus vidas cotidianas. Ya no es el actor o el guión el que maneja los pulsos dramáticos de una historia, ya no es el espectador, quien ingresa a través del “sí mágico” a una realidad impostada. No están allí el director, el guionista, los actores y el público como cómplices de un relato, donde la maestría es el “saber contar la historia”.
El reality prende en la mayoría de los canales televisivos del mundo. Cumple así con el “asalto al espacio público” indicado por Gustavo Remedi. La promesa que le hace al espectador -que observa vidas íntimas desde el espacio de su propia intimidad- es “ser el ojo del Gran Hermano”, disfrutar con algo que no está en libreto: peleas, discordias, romances, duchas, trampas, calor humano, palabrotas, pijamas y todo lo que disfrutaría un voyerist, pero ahora es un voyerista legitimado. Curiosamente, a medida que el género se consolida en las audiencias, se hace necesario que intervengan los productores y estimulen entre los participantes la potencialidad de conflicto o de “vivir historias”, sin que el espectador lo note. Según el investigador y semiólogo, Alfredo Cid, del Instituto Tecnológico de Monterrey (México) los realitys que más rating han logrado en dicho país, son aquellos en los competidores se potenciaron como arquetipos conocidos: el héroe, la doncella ingenua, la bruja, la madre salvadora, el galán, el envidioso y otros.
En suma, este género hace reflexionar al investigador español Lorenzo Vilches de la siguiente manera: “la historia cotidiana puede ser más espectacular que las costosas inversiones en soap operas y todo ciudadano puede ser rey por una noche, con tal que sepa contar bien su historia”3

El “sin sentido” de la privacidad

Pero ¿cómo se nos presenta ese “mundo sin sentido” que parece invadir el espacio privado? ¿Se trata de una causa o del efecto de una tecnología de comunicación? La distinción que Hannah Arendt hace entre “labor”, “trabajo” y “acción” es clave para precisar el significado que para ella tiene la tecnología. Mientras que la labor es la actividad humana que cubre las necesidades, el trabajo crea un mundo de artificios y la acción es la capacidad de iniciativa, de iniciar algo nuevo y sólo puede darse en la pluralidad. El animal laborans está inmerso en el “proceso” de cubrir las necesidades e incluso la utilización de útiles e instrumentos forma parte del propio proceso vital. Es el reino de la necesidad. Es el homo faber quien crea un mundo artificial mientras que la acción, la capacidad de iniciar procesos, se da entre los hombres, no entre las cosas, y es impredecible, es el reino de la libertad. De esta forma, podemos especular que el medio también es el masaje, como lo dijo en la década del ’60 McLuhan. Lo difícil, si acentuamos la reflexión de Arendt es que el voyerismo de la vida ajena en la pantalla se acerca a la falta de libertad o quizás, al modo de Erich Fromm: al miedo que provoca la libertad al enfrentar al individuo consigo mismo, con sus propios ángeles y demonios.
Por otro lado, Sartori habla de la creación del Homo Ludens (lúdico) como consecuencia del Homo Videns, es decir, señala que la incorporación de la realidad a través de imágenes y no de conceptos abstractos propios de la palabra escrita, restan capacidad de entender. De esta forma, el espectador asume el rol de entretenerse frente a la pantalla o practicar juegos en el computador. Dice el investigador italiano: “El saber del homo sapiens se desarrolla en la esfera de un mundo intelligibilis (de conceptos y concepciones mentales) que no es en modo alguno el mundus sensibilis, el mundo percibido por nuestros sentidos. Y la cuestión es esta: la televisión invierte la evolución de lo sensible en inteligible y lo convierte en ictu oculi, en un regreso al puro y simple acto de ver. La televisión produce imágenes y anula los conceptos y, de este modo, atrofia la capacidad de abstracción y con ella, la capacidad de entender”4 .

Según Sartori, aquellos que mantienen la mirada benevolente en el fenómeno de la televisión en los hogares, argumentan que el saber mediante conceptos es elitista, mientras que el saber por medio de imágenes es democrático.



La masividad de los derechos

Justamente, el género o la cultura de los reality se basa en la “democracia” de la vida cotidiana. El juego hace suponer que “cualquiera puede participar”, lo que obviamente no es así, ya que los “casuales” competidores de los programas son seleccionados a través de rigurosos casting; otras veces, la idea es que quienes juegan son artistas o personajes famosos. Luego, se le ofrece al espectador conocer la evolución de los protagonistas a lo largo de un tiempo y hacerse parte de votaciones para apoyar o repudiarlos. Actividad que entrega cierto tufillo democrático: “uno como yo está tras la pantalla. La vida es una competencia y yo puedo intervenir con mi voto telefónico”. Llamada que, a su vez, también se cobra y toma parte de un concurso por un premio. En suma, el reality es la ilusión democrática, casi una regresión a los juegos infantiles, donde se simula una situación “como si fuera real”.
El filósofo francés Pascal Bruckner reflexiona sobre esta regresión de los ciudadanos-consumidores que exigen derechos, pero que rehuyen los deberes y las responsabilidades (¿homo ludens?): “Nada resulta más difícil que ser libre, dueño y creador del propio destino. Nada más abrumador que la responsabilidad que nos encadena a las consecuencias de nuestros actos. ¿Cómo disfrutar de la independencia y esquivar nuestros deberes? Mediante dos escapatorias, el infantilismo y la victimización, esas dos enfermedades del individuo contemporáneo. Por una parte, el adulto, mimado por la sociedad de consumo, quisiera conservar los privilegios de la infancia, no renunciar a nada, mantenerse instalado en la diversión permanente. Por otra, emula al mártir, aun cuando no sufra más que de la simple desdicha de existir”.
En este punto, Sartori duda que la irrupción de Internet se traduzca en una real herramienta de conocimiento para los adultos individualistas, criados con la televisión y sedientos del juego y la novedad. El escritor aventura que, si bien la Red ofrece una capacidad interactiva interesante, esta sobreoferta puede ahogar toda curiosidad, por lo cual el aspecto novedoso pasará a retiro y la oferta pasiva de la “caja idiota” será la que satisfará la necesidad de entretención ilimitada del agotado ciudadano-consumidor de hoy.
¿Libertad para elegir o esclavitud de un espacio público que invade lo privado? Pascal Bruckner sentencia: Eso es el individualismo: el desplazamiento del centro de gravedad de la sociedad hacia el particular, sobre quien descansan a partir de ahora todas las servidumbres de la libertad.

El juego continúa...
Sin embargo, la necesidad de nuevas ofertas de entretención que parezcan realidad a los aburridos individuos de hoy, sigue su curso. Más allá de los reality, talk shows o programas que muestren el mundo privado de los famosos o “el lado B” de la “gente común”, se agregan otros géneros a la parrilla audiovisual. Se trata de los falsos documentales. Es un híbrido entre la realidad y la ficción que presenta como verdaderos hechos absolutamente falsos, pero que “podrían ser ciertos”. Un antecedente es el famoso radioteatro realizado por Orson Welles en 1938 sobre la novela “La Guerra de los Mundos” (H.G. Wells), que atemorizó a muchos estadounidenses que no captaron la diferencia entre un reportaje radial y esta forma de contar una historia, bajo la imitación de modelos periodísticos.
Otro subgénero son las “Recreaciones”, no muy valoradas por los autores ni el público, pero que fueron incluidas en la década de los ’90 en muchos noticieros del mundo, bajo la forma de re-construir con actores desconocidos, la forma en que sucedieron hechos reales, en especial, testimonios policiales o de situaciones irrepetibles. Si bien, en la misma pantalla se coloca el crédito de ”Recreación” para avisar al espectador que las imágenes no son ciertas, no han faltado los problemas legales con los personas involucradas en la presentación. Actualmente, se siguen usando recreaciones, pero en formatos diferentes al noticiero tradicional.
Pues bien, el documental falso todavía no tiene muchos cultores, el más famoso que hoy se encuentra en polémica es Death of a president, del director canadiense Gabriel Range, donde en el estilo clásico de un documental realista, recrea las escenas de un virtual asesinato de George W. Bush por el terrorismo islámico. ¿Ético o no ético? ¿Podrá reconocer el espectador pasivo la realidad dentro de lo falso? ¿Superará la ficción a la realidad? Hasta ahora, se trata de un género que circula más vía internet o algunos documentales underground que han puesto en jaque la verdad sobre la llegada del hombre a la Luna, de Hiroshima y hasta del Holocausto. Sartori, aunque no habla del fenómeno, quizás opinaría que este nuevo género visual formará parte de los “juegos” para entretener los ojos y no mente del homo ludens.

Sobre los monopolios de la opinión pública

Un aspecto interesante que aborda Giovanni Sartori es el rol que está cumpliendo la televisión en el derrumbe de los líderes intermedios que ayudan a configurar la opinión pública. Según el autor, durante la época de oro de los periódicos y de las radios, las opiniones ciudadanas se formaban como cascadas que caían en forma escalonada desde arriba hacia abajo, con muchas mezclas y pozas de encuentros, donde líderes intermedios digerían la información y la canalizaban transformada en diversos puntos de vista. Actualmente, la homogenización del medio audiovisual no estaría aportando este efecto cascada, por el contrario, se entregaría un contenido masivo bajo la apariencia de recoger la voz de la calle. Esta situación debilita la democracia. Dice Sartori: “A la democracia representativa le basta para funcionar que exista una opinión pública que sea verdaderamente DEL público. Pero cada vez es menos cierto, dado que la “videocracia” está fabricando una opinión sólidamente hetero-dirigida que, aparentemente refuerza, pero que en sustancia, vacía a la democracia como gobierno de opinión. Porque la televisión se exhibe como el portavoz de una opinión pública que, en realidad, es el ECO DE REGRESO de la propia voz”.5

En este tema discrepa con el optimismo de McLuhan sobre la aldea global y la posibilidad de ver TODO lo que sucede en el mundo en la sala del hogar. Es aquí donde Sartori se cuestiona la veracidad de las imágenes, su potencialidad como engaño, no necesariamente porque SEAN una mentira, sino que por la selección de los encuadres y de lo que muestran. Así, una multitud en primer plano puede parecer una gran muchedumbre, pero filmada desde el aire o en los “lugares vacíos”, es capaz de dar la idea de una cantidad exigua.
Además de la selección de las tomas, los entrevistados y los ángulos, también se da otra manipulación silenciosa: las industrias de la distribución o la cantidad de canales que posea un satélite. Así, la panorámica mundial imaginada por McLuhan puede resultar no tan planetaria, pues países enteros donde aparentemente “no pasa nada” o no “son importantes”, quedan afuera del sistema... salvo que ocurra una catástrofe con muchos muertos.

Una cadena polémica
Desde el 15 de noviembre ya está funcionando Al Jazeera en inglés. ¿De qué se trata? De una cadena de televisión árabe, que ya está en el aire en formato internacional y en el idioma clave de occidente. Hasta la fecha, ha funcionado por y para el mundo árabe, con un promedio de 50 millones de espectadores. Ahora, gracias a la tecnología, transmitirá vía satélite desde Londres, Kuala Lumpur, Washington y Doha. Su lema es “Estableciendo la nueva agenda”. La importancia de este hecho, dentro del mundo televisivo, es que según el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, su cobertura es “malintencionada, imprecisa e inexcusable”. Agregó que los conflictos de Afganistán, Irak o el Líbano “traen una versión diametralmente distinta a la Casa Blanca”6. Por su parte, la cadena Al Jazeera se declara objetiva y contratará rostros creíbles del mundo occidental. Por su parte, Estados Unidos pretenderá contrarrestar esta influencia con la cadena Hurra, como también, ingresarán otras más combativas, como Al Manar del Hezbollá y otras de identidad nacional, como el canal de Arabia Saudita Al Arabiya.
En este ejemplo, vemos una lucha por imponer un punto de vista a la opinión pública del mundo árabe, aunque no existe una real certeza de cuánta cabida tendrá en las pantallas del mundo, pues no son masivas, pero aún, cuestionan el poder en cuanto a quiénes tienen el derecho de ocupar las tecnologías de la información. En general, los altos costos son el filtro, pero las influencias políticas tienen su rol también.
El caso de Al Jazeera ilustra hasta qué punto mucha de la información que es presentada como verdadera a través de los satélites, no lo es en su totalidad, o bien, se encuentra ausente o bajo ciertos enfoques manipuladores. La pregunta es ¿Quién es el autorizado para transmitir una agenda? ¿Todos somos víctimas? ¿El juego pueril se ha apoderado del homo videns?¿Hay libertad de información para la democracia?
El propio Sartori reflexiona al respecto: “Cantidad y velocidad no tienen nada que ver con libertad. La desproporción entre el producto que se ofrece en la red y el usuario que lo debería consumir es colosal y peligrosa”7

CHILE: Pinochet, una sombra sin pedestal

CHILE:
Pinochet, una sombra sin pedestal
Análisis de Gustavo González

SANTIAGO, 10 dic (IPS) - El ex dictador Augusto Pinochet, fallecido a las 17:15 GMT de este domingo en Santiago a los 91 años de edad, será recordado en Chile como un actor fundamental de la segunda mitad del siglo XX, con una herencia en que los crímenes contra los derechos humanos y la corrupción opacan definitivamente al estadista que algún día pretendió ser.

Cuatro procesamientos por crímenes represivos y dos por enriquecimiento ilícito constaban en la bitácora judicial del ex gobernante de facto (1973-1990) cuando un infarto al miocardio lo remitió en la madrugada del día 3 por última vez al Hospital Militar, su refugio habitual desde el año 2000 para burlar la justicia con polémicos diagnósticos de demencia senil.

Astuto, servil y taimado fueron los adjetivos que desde el 11 de septiembre de 1973 dibujaron el perfil de este militar nacido en el puerto de Valparaíso, 120 kilómetros al oeste de Santiago, el 25 de noviembre de 1915, destinado a batir marcas históricas, con casi 17 años de dictador y un cuarto de siglo como comandante en jefe del ejército.

Al frente del más extenso gobierno unipersonal en la historia de este país sudamericano, Augusto Pinochet Ugarte estableció el marco represivo propicio para "salvar a la patria del comunismo", según sus palabras, y proyectarse internacionalmente como pionero en América Latina de la implantación forzada de los regímenes neoliberales.

Fue un refundador de la república, que barrió con el Estado de bienestar y traspasó a precio vil las empresas públicas a intereses privados, en una misión que habría sido imposible sin el complemento de la proscripción de los sindicatos y las organizaciones políticas de izquierda en una empresa represiva que dejó 3.000 asesinados y desaparecidos y 35.000 torturados.

Admiraba a Francisco Franco y quiso ser el alter ego del dictador español, al punto que fue el único gobernante latinoamericano que rezó frente a su urna en noviembre de 1975, en una de sus pocas giras al exterior, tras la cual regresó rápidamente a Santiago, tal vez para no ser testigo del inicio de la transición democrática en el país europeo.

Como Franco, el dictador chileno se invistió de mesianismo y más de alguna vez apeló a la protección de la Virgen, sobre todo tras su escapada en septiembre de 1986 de la emboscada que le tendió el insurgente Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en un lugar cercano a Santiago, donde murieron cinco de sus escoltas y otros 11 resultaron heridos.

Durante sus casi 17 años de gobierno fracasaron otros tres intentos de darle muerte, según versiones hasta ahora no confirmadas plenamente que dan cuenta de la fortuna que acompañó a este hombre, que llegó de manera bastante providencial a las más altas jerarquías militares pese a que nunca fue un oficial brillante.

El 23 de agosto de 1973, en un Chile desgarrado por la polarización entre la gobernante Unidad Popular y el frente opositor conformado por la derecha y la Democracia Cristiana, el presidente Salvador Allende se vio obligado a aceptar la renuncia del entonces comandante del ejército, el general constitucionalista Carlos Prats.

Allende puso en el cargo a Pinochet, en ese momento segundo más antiguo de la fuerza, no solo por respetar la continuidad de la cadena de mando, sino porque, con algo de ingenuidad, veía en este oficial taciturno, de eternos lentes oscuros, a un hombre sin muchas luces pero apegado a la legalidad.

En "El día decisivo", un libro que publicó en 1980, el entonces dictador se otorgó la planificación central del cruento golpe de Estado perpetrado el 11 de septiembre de 1973, apenas 19 días después de que Allende le confiara la tarea de conducir el ejército.

El protagonismo que se atribuyó en la gestación del golpe es, sin embargo, desmentido por numerosas investigaciones históricas, en las cuales se constata que se sumó a última hora a la subversión militar, empujado por el general Gustavo Leigh, de la fuerza aérea, y el almirante José Toribio Merino, comandante de la armada.

No obstante, en tanto jefe de la rama militar más antigua y poderosa, el ejército, Pinochet encabezó la junta militar, a la cual reduciría más tarde al papel de "Poder Legislativo", mientras él se hacía nombrar presidente de la República en el marco de la Constitución que hizo aprobar por referendo en septiembre de 1980.

En su largo trayecto al frente de la dictadura, Pinochet se fue rodeando de una oficialidad incondicional, mientras pasaban a retiro o desaparecían físicamente todos los generales que podían hacerle sombra, como el propio Prats, asesinado en Buenos Aires en 1974, u Oscar Bonilla, fallecido en 1975 en un sospechoso accidente aéreo.

El general de la fuerza aérea, Alberto Bachelet, colaborador del gobierno de Allende en tareas de abastecimiento alimentario, fue torturado con saña por la dictadura al punto de fallecer en prisión, mientras su hija, la actual presidenta Michelle Bachelet, fue forzada al exilio, al igual que otros 800.000 chilenos.

El brazo derecho de Pinochet en los inicios de la dictadura fue el coronel Manuel Contreras, a quien encomendó la jefatura de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), principal cuerpo represivo secreto que contribuyó con gran parte de los 1.119 desaparecidos y de los 1.800 opositores asesinados.

Con los años, Contreras se convertiría en la coartada de Pinochet, quien nunca admitió su culpabilidad en las violaciones de derechos humanos ni tuvo ningún gesto de pedir perdón ante las víctimas, como sí lo hizo en el año 2004 quien fuera su segundo sucesor al mando del Ejército, el general Juan Emilio Cheyre.

Para Contreras, Pinochet fue un desleal hacia quienes dieron la cara en la represión, pero el veterano general a lo mucho asumió "la responsabilidad política por todo lo obrado" en el régimen dictatorial, según dijo en una breve declaración el 25 de noviembre último, con motivo de sus cumpleaños número 91.

En ese mismo texto, leído por su esposa, Lucía Hiriart, retomó la condición de mártir, al afirmar que "todos los vejámenes, persecuciones e injusticias que me afectan a mí y a mi familia los ofrezco gustoso en aras de la armonía y la paz que debe reinar entre los chilenos".

Afirmó que su gestión como gobernante "no tuvo otro norte que engrandecer a Chile y evitar su desintegración", una frase recurrente en quien siempre sostuvo que había propinado la primera gran derrota al marxismo en América Latina y se sentía defraudado porque las llamadas democracias occidentales no le reconocían ese mérito.

Como Franco, supo obviar en los primeros años de su gobierno la repulsa internacional mientras se rodeaba de asesores civiles que ponían en marcha el modelo neoliberal privatizando la previsión, los servicios de salud y la educación, mientras se estructuraba el marco constitucional de una democracia autoritaria, protegida por las Fuerzas Armadas.

Fue tal la perfección de los mecanismos de "amarre" montados por la dictadura, que pese a la derrota de Pinochet en el plebiscito presidencial del 5 de octubre de 1988, el ex dictador pudo mantenerse como jefe del ejército hasta el 10 de marzo de 1998, para jurar al día siguiente como senador vitalicio.

La sombra del veterano general mantuvo en ascuas a la transición chilena, mientras los crímenes de la dictadura, y en particular de Pinochet, tenían el resguardo de una virtual impunidad en que interactuaban un Poder Judicial timorato, un Poder Ejecutivo cauteloso y un parlamento en que la derecha podía bloquear cualquier reforma de fondo.

La imagen omnipotente del ex dictador comenzó a desdibujarse abruptamente el 16 de octubre de 1998, cuando convalecía de una operación a una hernia inguinal en una clínica de Londres y fue arrestado gracias a una demanda interpuesta por el magistrado español Baltasar Garzón.

Fueron 503 los días de arresto en la capital británica del ex dictador, quien gracias a un "gesto humanitario" del gobierno laborista de Tony Blair retornó el 3 de marzo de 2000 a Chile, donde le esperaban numerosas acusaciones judiciales interpuestas desde enero de 1998 por partidos de izquierda, familiares de las víctimas, sindicatos y colegios profesionales.

Si bien en 2001 se libró por primera vez de una condena bajo el subterfugio de la demencia senil, las acusaciones contra Pinochet continuaron su marcha en los tribunales, gracias a la perseverancia de las víctimas, a la renovación del Poder Judicial y al hecho de que los propios militares comenzaron a reconocer las ejecuciones arbitrarias y desapariciones forzadas.

En septiembre de 2003, 30 años después del golpe de Estado, la sociedad chilena se abrió a una verdad boicoteada por la historia oficial, mientras la derecha terminaba de desprenderse de su adhesión al pinochetismo para buscar una renovación política que le permitiera disputar el gobierno a la Concertación por la Democracia, la coalición de centroizquierda en el poder desde 1990.

Comenzó así un tardío ajuste de cuentas, que se tradujo en la pérdida de la inmunidad judicial del ex dictador para ser juzgado por violaciones de los derechos humanos, cometidas no solo en Chile sino también en otros países, como quedó de manifiesto en agosto de 2004, cuando se le abrió proceso por los crímenes del Plan Cóndor.

Contreras, quien recibía órdenes sólo de Pinochet, montó en 1975 desde Santiago el operativo de coordinación de los aparatos represivos de las dictaduras del Cono Sur latinoamericano, que implicaron secuestros y asesinatos de militantes de izquierda de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

Mientras era desaforado en otros casos de derechos humanos, hacia fines de 2004 se comenzó a saber desde Estados Unidos de las cuentas secretas del ex dictador y su familia, abiertas inicialmente en el Banco Riggs y luego en otras casas financieras, en las cuales acumuló una fortuna estimada en torno a los 40 millones de dólares.

El 19 de octubre de 2005 la Corte Suprema ratificó el desafuero del ex dictador por delitos de fraude fiscal, uso de pasaportes falsos, falsificación de declaraciones juradas y ocultamiento de bienes, y el 30 de diciembre de ese mismo año fue acusado por la Corte de Apelaciones de malversación de fondos públicos.

Dos días antes había pagado una fianza de 46.000 dólares para que se le levantara el arresto domiciliario en otro proceso, por crímenes de la llamada Operación Colombo, acción cometida en el marco del Plan Cóndor. En el curso de este año fue nuevamente puesto bajo arresto en su residencia por otro caso de derechos humanos.

El último proceso contra Pinochet fue abierto el 28 de noviembre, tres días después de su cumpleaños, por el juez Víctor Montiglio, a raíz de crímenes de la "caravana de la muerte", la misión militar ordenada por el dictador en octubre de 1973 para fusilar mediante juicios sumarios a militantes de izquierda detenidos en regimientos del norte y sur de Chile.

La paradoja de la historia es que los tribunales no llegaron nunca a condenar a Pinochet, blindado por un diagnóstico de demencia senil que él mismo desmentía con sus declaraciones políticas. Así, el ex dictador murió en su lecho de enfermo, una suerte que no tuvieron sus víctimas, cuyos familiares siguen clamando justicia. (FIN/2006)

Personalización y mediatización de la política chilena: fragmentos para una interpretación

Ver artículo completo de Claudio Salinas en http://politicaydiscurso.blogspot.com/2006/12/personalizacin-y-mediatizacin-de-la.html

12 diciembre 2006

Trayectos del espacio público. Ciudadanía y participación en la escena contemporánea

11 diciembre 2006

Periodismo y statu quo

Tercera Vía y política en la era de la Concertación (o cómo ha sido leído Giddens)

Mediocentrismo y política: los medios totalizantes

Expulsión de estudiantes en toma

Presentación: Expulsión de estudiantes en toma

Andrea Miranda
Phillipe Saa
Sebastián Kraljevich

10 diciembre 2006

Augusto Pinochet Ugarte: A este muerto no lo cargo yo…*

Esta es una crónica de ficción. Una ficción sobre lo que pasará con la inevitable e impredecible muerte de Pinochet. ¿Qué pasará, dónde yacerá, cómo serán sus honores? ¿Quién lo recordará? ¿En cuánto tiempo será olvidado? ROCINANTE embarcó a sus cronistas en esta máquina del tiempo. He aquí el resultado.

Por Smith & Wesson**

Jueves, 9 de marzo de 2006.

Ha muerto Pinochet. El primer infante de la patria. El Capitán General. Sus títulos dan para más todavía: ex comandante en jefe, ex Presidente, de la Junta Militar y del país; ex senador vitalicio. Católico y alguna vez masón, Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, alias Daniel López, estiró la pata. Y como dijo un colega, su cadáver se ha transformado en el objeto más indeseable del país.

El tirano se murió de viejo en una habitación del Hospital Militar, a dos días del cambio de mando. Lo internaron apenas unos días atrás, a causa de unos sofocos producidos por su enésimo procesamiento. Habían descubierto que no le pagaba imposiciones a los conscriptos que arreglaban el jardín de doña Lucía. Todo el mundo pensó en un nuevo show para eludir la justicia. Pero no. Esta vez fue la definitiva.

La pelá nos arrancó a Augusto de las manos.

Ese mismo 9, en la tarde.

Dicen que Ricardo Lagos se avejentó de golpe. Quedaban apenas dos días para el cambio de mando y había sorteado la peor de sus pesadillas: enterrar a Pinochet durante su gobierno. Se comenta incluso que tenía un whisky en la mano cuando recibió la noticia. No probó ni un sorbo.

Insulza, Vidal, Ravinet, todos andan descompuestos. Todos se tropiezan con las palabras, andan como retraídos, con la presión alta. Piensan: ¿Cómo nos pudo ocurrir esto a nosotros? ¿Justo ahora? Secretamente, el mayor placer que sentían los personeros de La Moneda era endosarles la personalidad de ese muerto al siguiente gobierno. Que ellos se las arreglen: a ése muerto no lo cargo yo. Pero el destino les jugó chueco.

Los periodistas preguntan: ¿Habrá duelo oficial de tres días? ¿Dónde lo van enterrar? ¿Quién dará los discursos? Vidal, bronceado y recién llegado de sus vacaciones en Maitencillo, contesta con torpeza. Balbucea, suda frente a las cámaras. Es que en el palacio tenían un plan, pero con la emoción lo ha olvidado. Y como nunca hablaron de aquello ni tomaron nota, están desesperados. Vidal se refugia en su oficina, a esperar una llamada. La llamada.

Pero Cheyre no llama. Está arrancándose los pocos pelos que le quedan. También en 2006 él deja la comandancia, y acariciaba la idea de que la muerte de Pinochet fuera un problema para su sucesor. Piensa: por más que he intentado retomar la doctrina Schneider, por más intentos de modernizar y despolitizar las filas del ejército, Pinochet es mi karma, mi joroba. ¿Debo hablar en su funeral? ¿Ser condescendiente? ¿Emplear la capilla de la Escuela Militar? ¿Lo enterraremos allí?

Cheyre llamó de madrugada al ministro de Defensa, como estaba previsto. Pero no ha vuelto a comunicarse con el gobierno. Está aturdido y confundido.

Los únicos que tienen la película clara son los familiares del ex dictador. Exigen los honores correspondientes a un ex jefe de Estado, duelo oficial y todo eso. Algunos miembros de la derecha dura los apoyan, pero discretamente. Sergio Onofre Jarpa y Alberto Cardemil han realizado gestiones para el caso, pero sin que se entere nadie. Hermógenes Pérez de Arce ha sido más evidente. Ha despolvado escritos que defienden la “obra” de Pinochet y ha hablado en cuanta radio y canal de TV se le ha puesto por delante.

El resto de la derecha guarda silencio. Aprendió la técnica de Pinochet de actuar sólo al final, cuando esté pelado el chancho. De tirar la piedra y esconder la mano. A veces, Longueira quisiera correr y abrazar a llantos el cadáver del refundador de la Patria, pero Joaquín lo ataja, le da un par de cachetadas y le dice: nada de desmadres, saca tus cálculos. Estamos apenas a dos días del cambio de mando. No vuelvas por el camino recorrido. ¡Qué viva el cambio!

La izquierda de a de veras también lo tiene claro: Pinochet no merece ningún honor ni ceremonia, por cuanto todas sus investiduras fueron frutos de la traición y el crimen. Por ellos, que Pinochet no se hubiera muerto: ojalá hubiera vivido cien años, para responder por todos los abusos cometidos. Secretamente, algunos de los dialécticos piensan que, de existir otra vida, el tirano se encontrará con sus muertos, y allí le ajustarán cuentas.

Viernes 10, muy temprano

Lagos no ha podido dormir. Está agitado, sudado, irreconocible. La barba crecida, el pelo cano, la camisa fuera del pantalón. Su famoso dedo índice tiembla. Afuera, la prensa nacional y extranjera está expectante. La secretaria del Presidente le lleva un café muy cargado, le arregla la corbata. Lagos respira profundo y da un suspiro, y avanza a paso firme por el patio de los naranjos, tragándose todo el ardor de su noche trémula. Abre la boca. Los periodistas graban:

-El gobierno ha decretado tres días de duelo oficial por la muerte del general (R) Augusto Pinochet. No se trata de honores especiales ni reconocimientos póstumos personales. Es lo que corresponde a un ex mandatario. Hay que dejar actuar a los protocolos.

Agradece y se va. Sabe que se le viene una bomba. La tan trabajada imagen exterior de Chile se puede ir al carajo si se equivoca en un asunto como éste. Aunque está cercado por las circunstancias. Cuando se trata de Pinochet, no se puede dejar contentos ni a moros ni a cristianos. Unos le reclamaran una excesiva deferencia, otros honores insuficientes. Y el mundo juzgará, de acuerdo a su actuación, la calidad de la democracia en Chile.

La Moneda de inmediato echa a andar la máquina. Lagos parte en intempestiva gira de un día y medio a Isla de Pascua. Estará de vuelta sólo para el cambio de mando. Todo el gabinete guarda hermético silencio. Ravinet está sulfurado. Aunque lo sabía, le incomoda. En su calidad de ministro de Defensa, será el representante oficial del palacio en el funeral. Eso sí: no dirá ni una palabra, ni obsequiará banderas, ni cargará el ataúd ni nada por el estilo.

Las reacciones no se hacen esperar. La derecha no pide honores, pero dice que la actuación del gobierno es pálida e insuficiente. Parece que nunca dejarán de ser oposición. Los comunistas alegan que tres días es mucho, que el señor Lagos se olvida que Pinochet mandó a enterrar a Allende en secreto y sin ceremonia. Que ninguno de sus muertos tuvo tampoco sepultura como es debida. ¿Y qué hay de Prats?

Vidal esgrime un argumento: ya con José Toribio Merino se efectuó un duelo similar. Pero es como echarle más leña al fuego. En su fuero interno, Vidal sabe que en este tema le entran balas, no sólo a él sino a toda la Concertación. Como buen profesor de historia, Vidal sabe que al recibir la banda presidencial de manos de Pinochet, el año 90, Aylwin reconocía al ex dictador su calidad de Presidente legítimo.

Ese mismo día, a media tarde.

En la Escuela Militar cunde el pánico. No es temor en sentido estricto: es pavor al juicio de la historia sobre cómo se desempeñen los militares en las próximas horas. Cheyre luce unas ojeras que le parten la cara. El cura Hasbún quiere oficiar la misa de responso en la Dehesa. En el Obispado Castrense no tienen ningún problema en que lo haga. Se ahorran un dolor de cabeza. Pero Cheyre les encomienda a ellos la labor. Es que el cura Hasbún es muy mala publicidad.

La familia de Pinochet quiere que todo el mundo militar esté presente. Cheyre le promete que él estará, y también parte del alto mando. Pero no puede hablar por el resto e las ramas de las fuerzas armadas. Doña Lucía quiere salvas. Cheyre dice que se verá. Doña Lucía quiere enterrarlo en el mausoleo familiar. Cheyre sonríe: eso lo alivia de un problema mayúsculo.

Una de las hijas de Pinochet esgrime una carta en la que su padre pide ser enterrado en el altar de la Patria, junto a O’Higgins. Unidos postreramente el fundador y el refundador de la nación. Alguna vez se jugó con la posibilidad de dejarlo yacer en la Escuela Militar. Pero a Cheyre le incomoda enterrar ahí a alguien que, mal que mal, persiguió y encarceló oficiales constitucionalistas.

Además, aunque nadie lo diga, el prestigio militar de Pinochet quedó por el suelo luego de los escándalos bancarios. El ejército puede tolerar los abusos de poder, los “excesos” en derechos humanos, pero no “tirar las manos”. Para el buen Cheyre, lo que queda del tirano es algo cercano a la caricatura de un dictador bananero.

Así que las intenciones de Lucía, de enterrar a su marido en el mausoleo Pnichet Hiriart del Cementerio General, quitándole de paso las posibilidades de descansar a las puertas de la historia como los grandes –como sus admirados Franco o Napoleón –, le viene como anillo al dedo a Cheyre. El comandante comunica la decisión de “Lucy” a Ravinet, y éste a Lagos. En La Moneda respiran un poco más tranquilos.

En ese mismo momento, los asesores del segundo piso del palacio de gobierno hacen cálculos. La premisa es convertir un mal momento en una gran oportunidad. Piensan: ahora podemos, de una vez por todas, cerrar la transición. Piensan en frases para el bronce: “no hay mañana sin ayer”, “dar vuelta la página”, “la historia es maestra de vida”. Telefonean a los tribunales, les piden que llamen a la calma, que digan que los juicios sobre derechos humanos no se van a cerrar ni a acelerar sumariamente. Ahora, sí que sí, se sabrá la “verdad histórica”. Desde la Suprema les advierten que Augustito, el primogénito, se llenará de querellas hasta el cuello. Sin la sombra del padre sus chanchullos y pinocheques no quedarán impunes.

11 de marzo, el gran día

Es el cambio de mando. Todos aguantan la respiración.

Lagos llega de Isla de Pascua en la mañana, muy temprano. No pasa por su casa ni por La Moneda: se dirige directamente al Congreso nacional en Valparaíso. Tiene claro que no va a ser una ceremonia normal, que está ensombrecida por la muerte de Pinochet.

Pero Lagos quiere usar esto en su beneficio. En el Congreso pleno, frente a toda la clase política del país, desea transformar ése, el último día de su mandato, en el último día de la transición chilena. Desea quitarle a Pinochet el lugar en la gran historia. Piensa que tal vez la Divina Providencia, a la que tantas veces acudió el ex dictador, hoy le sonría a él.

Otra ceremonia tiene lugar en el mismo momento en el Cementerio General. Se trata del funeral de Gladys Marín, la histórica secretaria general del Partido Comunista. Había muerto un día antes de su eterno adversario político y, a diferencia de éste, su deceso no produjo ni el alboroto, ni la incomodidad de la muerte del general (r). Muy por el contrario, su figura convocó una grata y extendida solidaridad. El recuerdo amable y humano de amigos y enemigos de todo el espectro político nacional y mundial.

Personajes de la derecha liberal como Sebastián Piñera y Alberto Espina reconocieron sus dotes y gestos por la democracia. Incluso la prima de Pinochet dijo sentirse apenada por su deceso. Pero la muerte del ex Capitán General le quitó las portadas de los diarios a tan magno evento. Ahora Gladys es supaltada en compañía de todos los suyos y de otros no tan suyos. El cementerio está lleno para despedir a la Gladys, nuestra Gladys.

Algún compañero militante reflexiona: ¿quién hubiera imaginado que los dos partirían juntos del terruño, como dos gemelos de sangre? Incluso corre el rumor, malicioso, que Gladys, antes de morir, habría suspirado: “Me voy, pero no me voy sola”.

Domingo doce de marzo, una luminosa mañana

El sol cae implacable frente al mausoleo Pinochet Hiriart. Quizás no están todos los que debieran estar, pero el momento de enterrar el cadáver de Pinochet ha llegado.

Son pocos los que asisten al sepelio, oficiado por el capellán castrense. Hasta último momento el cura Hasbún quiso concelebrar, pero Cheyre fue indolente y consiguió que los tribunales decretaran el arresto domiciliario del sacerdote para “protegerlo se sí mismo”.

Sólo un puñado de señoras sin dientes, fotos y carteles en mano, corean el nombre del ex dictador. No hay empresarios prominentes. Ni siquiera se aparecieron Longueira, Novoa o Lavín. Sólo se avista a Hermógenes Pérez de Arce y a Iván Moreira, quien había amenazado con hacer una huelga de hambre si el gobierno no decretaba duelo oficial. Cardemil y Jarpa permanecen discretos en segunda fila, cubiertos por unos gruesos lentes oscuros. También levan gafas el comandante Cheyre y el ministro Ravinet, pero los adminículos no logran ocultar sus caras descompuestas. Están, por supuesto, la familia de Pinochet y los miembros de su fundación, encabezados por los generales (r) Guillermo Garín y Luis Cortéz Villa. Ellos y la “Lucy” son los únicos que sollozan.

No hay más adeptos. No hay masas despidiendo al Capitán General. Pinochet se muere solo. Nada queda de aquel general que quiso emular a Franco y que se identificaba con Napoleón y Alejandro Magno. A la postre, su eterna desconfianza, su cazurrería, su ladinidad, las constantes traiciones y el robo descarado le jugaron una mala pasada.

En ese mismo instante, afuera del cementerio, y en los días que seguirán, se repetirán las manifestaciones de repudio al fallecido dictador, las necrologías rimbombantes en los periódicos y los especiales de TV. Por todas partes se difundirán las últimas palabras de Lagos como Presidente: “La transición acabó conmigo”. Se sucederán las entrevistas intentando comprender y analizar la vida y obra del general. Y más de alguno rayará su mausoleo con consignas prosaicas pero precisas.

Sabemos incluso de un grupo satánico que pretende exhumar el cadáver para revivirlo y rendirle culto.

*Artículo publicado el primer semestre de 2005 en Revista Rocinante.
**Nombres de los periodistas Claudio Salinas y Hans Stange.

28 noviembre 2006

Asesinado en México ex director de diario Excelsior

El Mercurio
MEXICO.- El ex director de uno de los diarios más antiguos de México fue hallado muerto en su apartamento en Ciudad de México el jueves, una semana después de publicar un libro en el que criticaba al gobierno federal, a la comunidad empresaria y a los empleados del diario.José Manuel Nava, de 53 años, quien fue director del Excelsior, fue hallado muerto por la mujer de limpieza de su apartamento poco antes de las 9 de la mañana, dijo la portavoz policial Patricia Espinoza. Nava tenía dos heridas de arma blanca en su cuello y tórax, informó la procuraduría. Espinoza expresó que la muerte de Nava era considerada como un homicidio, pero no pudo aclarar de inmediato cómo había muerto. El Excelsior, uno de los diarios más antiguos del país, fue fundado el 18 de marzo de 1917. Vivió sus días de gloria entre los años 60 y 70, bajo la administración del periodista mexicano Julio Scherer García, quien a pesar de las presiones del gobierno y la comunidad empresaria convirtió a la publicación en la principal crítica de las autoridades.En 1972, el sector privado boicoteó al diario y en 1976 Scherer y decenas de periodistas fueron despedidos por la junta directiva. Scherer y varios de sus allegados responsabilizaron al por entonces presidente mexicano Luis Echeverría, que gobernó entre 1970 y 1976, por su despido. Nava trabajó en el diario durante 30 años, incluyendo 16 años como corresponsal en Washington y como director de la publicación desde febrero del 2002 hasta diciembre del 2005, dijo Lidia Maldonado, ex secretaria de Nava, que ahora trabaja con el actual director general del Excelsior, Ernesto Rivera Aguilar. En enero del 2003, fracasó una oferta privada para comprar el diario en 150 millones de dólares, obligando a la publicación a pedir donaciones públicas en un aviso a página completa. El Excelsior fue vendido en enero del 2006 al Grupo Imagen, una cadena de radiodifusoras.La semana pasada, Nava presentó un libro en el que responsabilizaba a funcionarios del gobierno, empleados del diario y la comunidad empresaria por la caída de la cooperativa del diario, de acuerdo con informes de los medios mexicanos. El editor de Nava, Octavio Colmenares, de la compañía editorial Libros Para Todos, dijo a The Associated Press que el libro era "muy violento en el sentido de que desenmascaraba a individuos que en la vida diaria parecían ser muy honestos y buenos y en realidad eran terribles; son completamente lo opuesto’’. Sin embargo, Colmenares dijo que no había razón para sospechar que la muerte de Nava tuviera algo que ver con el libro. Dijo que ni él ni Nava habían recibido amenazas de muerte asociadas con su trabajo. Ya alguna vez los conflictos internos en Excélsior habían terminado en violencia física. En un incidente en el 2002, docenas de ex empleados irrumpieron en el edificio histórico, golpeando a varios empleados y diciendo a otros que habían venido a rescatarlos de la gerencia del diario. En enero del 2003, una oferta pública para adquirir el periódico de la cooperativa por 150 millones de dólares se fue por tierra, forzando al diario a hacer peticiones de donaciones del público en anuncios en páginas completas. El diario fue vendido en enero del 2006 a los dueños de la estación de radio Grupo Imagen. La muerte de Nava ocurrió después que un editor fuera hallado muerto en un cuarto de hotel la semana pasada en el puerto turístico del pacífico mexicano de Zihuatanejo, un día después que publicara reportajes sobre el crimen organizado y la corrupción en el gobierno de la ciudad.

Colaboración José Saffie

17 noviembre 2006

Mr. Burns y el señor Morales

El centro es un punto equidistante de todos los extremos, la aguja del compás que traza un círculo. El problema es que, como todo concepto de la geometría, es relativo, sobre todo cuando se lo quiere trasladar a la política. Ya Aristóteles alertaba sobre el justo medio: Entre los temerarios y los cobardes, los prudentes; entre un extremo y otro, la virtud.
Seguramente, pensando en asuntos como éste, el Subsecretario de Estado para Asuntos Políticos norteamericano, Nicholas Burns, demandó el miércoles que Bolivia vuelva a la corriente dominante en América Latina que, a sus ojos, es aquella compuesta por países que eligieron presidentes de centroizquierda como Chile o Brasil o de centroderecha como México y Colombia. Esta declaración la hizo inmediatamente después que el Presidente Bush y congresistas republicanos pidieran al Capitolio la ampliación del ATPDEA (ley de preferencias arancelarias para los países andinos, entre los que se encuentra Bolivia), asunto en el que se involucró directamente el Vicepresidente boliviano. Esa es la mejor señal que los empresarios bolivianos podían recibir.
De forma que en sintonía con Mr. Burns, Morales se afianza en el poder luego de la firma de contratos con las petroleras y la consolidación de la nacionalización, un asunto por el que ningún líder de opinión apostaba y que demuestra no sólo la pericia política de Morales sino la subestimación de la que fue objeto: Para la opinión pública dobló la mano de las petroleras; a ellas les garantizó contratos de largo plazo nada despreciables; suavizó el impasse con Brasil; mejoró las relaciones con Argentina; y, además, incrementó los ingresos del Estado. Nada mal para estar menos de un año en el gobierno.
Esta semana volvió a ejercer su poderosa mayoría política, aprobando en Diputados una modificación a la ley de tierras según la cual todas aquellas que no presten una "función económica y social" serán revertidas al Estado. Lo cual, como es de suponer, encrespó los ánimos de los cruceños, levantó encendidos discursos y fue miel sobre hojuelas para campesinos e indígenas que marchan hacia la capital.
En cualquier caso, si bien la temperatura tiende a subir, es probable que haya negociación y se encuentren caminos de salida consensuados; por lo demás, el ejercicio de la mayoría en el Congreso es parte del juego democrático.
Esta disociación entre un discurso radical y acciones más moderadas es uno de los signos distinguibles del gobierno boliviano, por tanto, para entenderlo es mejor ceñirse a lo que hace antes que a lo que dice.
Detengámonos sino en sus discursos contrarios a la "educación occidental" y la creación del "Bono Juancito Pinto" (en honor a un niño-héroe de la Guerra del Pacífico), que consiste en un subsidio directo para que los pobres no saquen a sus hijos del colegio; alrededor de 25 dólares por niño). Un discurso reaccionario pero una política pública de reconocida eficacia y de enorme contenido político.
Todo esto no exime a Morales de su subordinación a Venezuela, ni de su incapacidad para entender las tendencias económicas y sociales predominantes en el mundo, pero tampoco deslucen sus virtudes ni la sospecha de que de esta nueva crisis agraria saldrá magullado pero triunfador nuevamente.

Publicado en el periódico La Tercera de Chile y en la revista Pulso de Bolivia.
Sergio Molina Monasterios trabaja en Imaginaccion Consultores y es profesor del magíster de comunicación política de la Universidad de Chile

Grupo Nº 2: Voto de Chile en el Consejo de Seguridad de la ONU

Alumnos:
Marcela Porto
Luis Aravena
Alejandra Hermosilla

Consejo de Seguridad de la ONU:
El Consejo de Seguridad es el responsable de conseguir solucionar conflictos por medios pacíficos a través de decisiones que deben ser aceptadas y cumplidas por los estados miembros. Si esto no ocurre, el organismo puede tomar medidas para hacer cumplir sus decisiones como embargos, sanciones económicas o, en última instancia, el uso de la fuerza militar.

COMPOSICIÓN DEL CONSEJO:
MIEMBROS PERMANENTES
China, Francia, Federación de Rusia, Reino Unido y EE.UU
MIEMBROS NO PERMANENTES
Argentina, República del Congo, Dinamarca, Ghana, Grecia, Japón, Perú, Qatar, Eslovaquia y República de Tanzania.


¿Quién apoya a Venezuela?:
•Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Rusia, China, Irán y Siria. Asimismo, Caracas dice tener el apoyo de 22 países de la Liga Árabe, los de la Unión Africana y de la Comunidad del Caribe.


¿Quién apoya a Guatemala?:
•Estados Unidos, las naciones centroamericanas, Colombia, México, Canadá, Japón, Corea del Sur, Tailandia y algunos países de Europa.

Hitos que publicó El Mercurio:
•19 de junio: La Presidenta de la DC, Soledad Alvear, manifestó su rechazo a Venezuela y a Chávez, de quien dijo ha interferido en procesos electorales de otras naciones.

•21 de junio: El Canciller venezolano, Alí Rodríguez, sostiene “como de todos los buenos amigos, esperamos el apoyo de Chile“.


•21 de julio: El Embajador chileno en Venezuela, Claudio Huepe (DC), manifestó su apoyo a ese país.

•20 de septiembre: El Presidente venezolano, Hugo Chávez, suspendió encuentro con la Presidenta Bachelet en el marco de la Asamblea General para no complicar el voto en la ONU.

•21 de septiembre: La Presidenta chilena sostuvo una reunión de 25 minutos con la Secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, aunque el canciller Alejandro Foxley negó presiones.

•21 de septiembre: El Embajador de Venezuela en Chile, Víctor Delgado, en alusión a la DC, sostiene que la negativa a respaldar a Chávez en la ONU “es la misma que tuvieron con el Presidente Allende” y agrega que “esa entidad apoyó el golpe de Estado en Venezuela".

•22 de septiembre: Chile considera "intolerables" los juicios del embajador Delgado y pide su retiro al frente de la delegación en Santiago.

•2 de octubre: El gobierno de Hugo Chávez removió al embajador Delgado. Nombró a la doctora Lourdes Urbaneja (Conocida de Bachelet). El Canciller Nicolás Maduro dijo que con ello se busca “profundizar los lazos de amistad“.

•3 de octubre: La Presidenta Bachelet da claras señales de que el voto de Chile en el Consejo de Seguridad de la ONU será para Venezuela, en una cena con los diputados de la DC, en Cerro Castillo.

•8 de octubre: El diario "El Mercurio" revela la existencia de un pacto militar Venezuela - Bolivia, el cual considera la construcción de 20 bases con sus países limítrofes en la frontera boliviana, incluido Chile.

•15 de octubre: El vocero de gobierno, Ricardo Lagos Weber, anuncia que la Presidenta Michelle Bachelet resolvió que Chile se abstendrá en la votación para elegir a un miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

DIARIO LA NACIÓN

3 de octubre
Cancillería: cambio de embajador deVenezuela no determina voto ONU
Vicecanciller aseguró que la decisión de Hugo Chávez de reemplazar a su representante en Santiago y el voto en la ONU son "dos temas absolutamente desvinculados entre sí".

4 de octubre
Canciller insiste en que cambio de embajador no incide en voto de Chile ante la ONU
Si bien el ministro Foxley valoró la decisión del gobierno de Chávez de cambiar a su representante diplomático, insistió que ello es independiente de la determinación que la Presidenta Bachelet tome previo al 16 de este mes cuando debe manifestar si apoya a Venezuela, Guatemala o bien se abstiene.

5 de octubre
Ascencio se desmarca de postura DC y llama a votar por VenezuelaEl diputado incluso desdramatizó la crítica del ex embajador Víctor Delgado a la Falange por su actuación durante el gobierno de la UP: “Dijo la verdad”, subrayó.


7 de octubre
Foxley insiste en que decisión sobre voto ONU “corresponde estrictamente” a la PresidentaAsumiendo la misma postura mostrada el pasado jueves, el ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley, declinó nuevamente referirse al voto de Chile ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

9 de octubre
Interés nacional definirá voto de Chile en ONU Lagos Weber destacó que pese a las diferencias que existen en el oficialismo, todas las opiniones coinciden en que acatarán lo que decida la Presidenta Michelle Bachelet.


15 de octubre
Chile se abstendrá en votación para el Consejo de Seguridad de Naciones UnidasEl ministro vocero comunicó esta noche que Chile no apoyará ni a Venezuela ni a Guatemala en la votación de mañana. Declaración del gobierno subraya que Bachelet tomó la decisión “considerando los intereses superiores del país” y advierte -frente a la polémica interna desatada- que “en política exterior no caben los antes y los después”.

Análisis El Mercurio: Voto chileno en la ONU.

I.-Cuñas Domingo 15-10-06:
El Presidente de la Comisión de RR.EE. de la Cámara de Diputados, Jorge Tarud (PPD): partidario de la abstención. “El voto chileno es importante y mandará una señal al resto de los países”. Fustigó “el antes y el después” de Gutenberg Martínez. Dijo que a los concertacionistas que no sean leales a Bachelet se les pasará la cuenta con sus aspiraciones.
El Diputado PPD, Guido Girardi, partidario de la abstención. La Presidenta debe mostrar una opción progresista, completamente alejada del populismo de Hugo Chávez, así como de las pretensiones hegemónicas del gobierno. De George W.Bush.
El Diputado UDI Iván Moreira, integrante de la Comisión de RR.EE., partidario de la abstención. Llamado a Bachelet a que actúe como estadista y que privilegie los intereses del país. Si Canciller Foxley asegura que Chile respetará el principio de sana convivencia y no intervención en otros países, y si eso lo considera política de Estado y de principios, la DC debiera definirse seriamente si se mantiene en el gabinete. Sostuvo que si se vota por Venezuela habrá un quiebre en la Concertación “un antes y un después”, de Gutenberg Martínez.
Director del Instituto de Estudios Internacionales de la U. de Chile, José Morandé: partidario de la abstención y que Chile se mantenga ajeno a las presiones. Chile no tiene que justificar su pertenencia a América Latina, ni temer reacciones a su voto ante la ONU. Estrategia del gobierno fue sabia y contingencia internacional debe analizarse a largo plazo. 1.-Política exterior de la Concertación hacia la región ha sido distinta. Mayor preocupación surgió con Insulza como Canciller, por abandono hacia América Latina. 2.-Política abierta al mundo, no concentrar en la región como primera prioridad, sino en diversificar las relaciones, sobre todo, las económicas. Eso responde a una estrategia de desarrollo.
(Nuevo Herald) Andrés Oppenheimer: Columna “Hay esperanza para Latinoamérica”. Si Chávez gana un asiento en la ONU, y sus aliados ganan en Ecuador y Nicaragua, tendrá un escenario mundial para difundir su discurso narcisista-leninista, y tendrá un bloque integrado por Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua desde donde expandir su influencia en América Latina. La buena noticia es que hay una nueva estabilidad democrática, en buena parte de Latinoamérica, en muchos países liderados por la izquierda. Los inversionistas no están huyendo de México, Brasil, Perú o Chile, y lo que es más esperanzador es que esta nueva estabilidad democrática está dando resultados. Chile ha disminuido la pobreza de 39 % a 18% en 15 años.
Enrique Lafourcade (Reportajes): columna, Situación de Chile “en esta renovada guerrilla civil del Gran Santiago…El tifón de los insatisfechos despierta una vez al mes por esto o aquello…Nuestra excelentísima madame Bachelet no tiene un minuto de descanso. “Chávez, el deschavetado”: “el actor cómico, ingenio venezolano, la mitad indio y la otra mulato africano (así me lo describieron), mete sus narices y su histrionismo barato donde se le ocurra. Abraza y besa a medio mundo”.

II.- Noticias Domingo 15-10-06:
Cambio de intendentes y gobernadores en un noviembre (20-11). Rumor: la Presidenta Bachelet votaría por Venezuela. Se creyó en que el cambio se adelantaría para dejar contenta a la DC, con puestos privilegiados. Incluso se habló de cambio de gabinete. Fuente de gobierno señala que es falso y que no se utilizará estrategia para desviar el tema.
Encuesta emol.com, en El Mercurio: ¿Cuál debería ser el voto de Chile para el Consejo de Seguridad de la ONU? 1.108 votos. 19% abstención- 22% Venezuela- 52% Guatemala- 6% Chile como tercera vía.
Caricatura de Evo Morales y Hugo Chávez. Alianza militar. U$ 49,2 millones, genera tensión regional y en Perú, principalmente.


Los nudos claves:
1 La operación para salvar a Foxley: rechaza a Venezuela. Acompañará a Bachelet a Alemania.
2 Factor DC: si la Presidenta da su voto a Venezuela, Foxley renuncia. Gutenberg Martínez: “si Chile vota por Venezuela, habrá un antes y un después para la DC y el Gobierno”.
3 Los cómputos que maneja el gobierno: decisión de último minuto para que no fuera manipulada. Ninguno de los países alcanzaría los dos tercios en la ONU.
4 La oportunidad que perdió Bachelet: liderazgo regional de Chile para un candidato de consenso.
5 El método de la señora B: reuniones con ministros y bancadas de partidos de la Concertación, todos sacaron conclusiones distintas. Nadie sabía con certeza su decisión.

Editorial: “Antecedentes para la definición internacional de Chile”. Las características y actuaciones de Chávez hacen inviable su presencia en el máximo órgano de gobierno de la ONU: se convertirá en una formidable excusa de los países más desarrollados, en especial EE.UU., para sortear la débil institucionalidad internacional. La Presidenta ha dejado trascender su inclinación por apoyar a Chávez. Hay que considerar el pacto militar B-V, histórico respaldo de Venezuela a demanda marítima de Bolivia y las intervenciones en terceros países.

Pacto Caracas - La Paz: presidentes comisiones RR.EE.
a.- Cámara de Diputados, Jorge Tarud (PPD): “los que nos acusan de alarmistas están equivocados”. “No quedamos conformes con explicaciones de Canciller y Ministra de Defensa”.
b.- Senado, Roberto Muñoz Barra (PPD): “quitarle trascendencia a este pacto no me parece lo más aconsejable”. Este acuerdo complementario entre B – V, toma una connotación especial en las manos de Chávez.
Entrevista a Geraldo Alckmin, candidato socialdemócrata a la presidencia de Brasil. “La política de Lula para América del Sur fue ingenua y arrogante”. También habla de Chávez, sus actuaciones se relacionan con el precio del petróleo en el mercado internacional, cuando el precio caiga será difícil mantener las ofertas a los países de América Latina.

III.-Domingo 08-10-06:
Firma acuerdo V-B: 26 de mayo. Actualización y ampliación de “Acuerdo de Cooperación Técnica entre la República de Bolivia y la República Bolivariana de Venezuela en materia de Defensa”, cuya primera versión data de 1973 y que tras su reformulación faculta a ambas naciones a entrar de lleno en las políticas militares de la contraparte.
Aznar en Chile: el comunismo sigue vivo en América Latina. Chávez inspirado en ese modelo, se empeña en un “proyecto continental populista, excluyente radical y sectario”.
Entrevista a Felipe Calderón (PAN), presidente electo de México.

IV.- Domingo17-09-06:
Los enemigos chilenos de Chávez: Alvear – Martínez - Foxley.
Entrevista de Lavín a Uribe presidente de Colombia: “Uribe a toda máquina….los secretos del éxito”.
Entrevista a Manuel Rosales, rival de Chávez en las elecciones de diciembre.

V.-Domingo 10-09-06:
Portada- Encuesta El Mercurio Opina: “La gente dice NO” a la píldora, a la energía nuclear y a apoyar a Chávez en la ONU.
Por qué Bachelet no oficializa su apoyo a Venezuela: votar por Venezuela entregaría señal equivoca a la opinión pública que Chile tomó el rumbo de Chávez en su política exterior.(fuente sin precisar de la Cancillería)

Conclusiones Análisis El Mercurio:

1.-Discurso ante el voto: Abstención de Chile y rechazo a Chávez.

2.-Fuentes: actores políticos nacionales e internacionales, y columnistas nacionales y extranjeros, opositores a Chávez.

3.-Herramientas: entrevistas, notas informativas, reportajes, encuestas, editoriales, columnas de opinión e incluso caricaturas.

4.-Mensaje: actores plantearon sus aprehensiones respecto del negativo liderazgo que ha ejercido Hugo Chávez en América Latina, su intromisión en la política interna de algunos países de la región, como Bolivia y Perú. En alusión a Chile, sus vínculos militares con Bolivia, sus presiones y los dichos de su embajador en contra de la DC.

5.-Objetivo: hacer ver a la opinión pública lo inconveniente de entregar el voto en el Consejo de Seguridad de la ONU a Venezuela, ya que no parecería coherente con la política exterior que Chile ha venido desarrollando en los gobiernos de la Concertación. Además, se hizo ver que Venezuela apoya la demanda marítima de Bolivia.

6.-Discurso soslayado: se planteó un debate de política interna, una crisis al interior de la Concertación, tardanza en la definición por parte de la Presidenta Bachelet, quien se encontraba en una disyuntiva personal e ideológica y de política exterior.


19 octubre 2006

El impacto de la televisión enla comunicación política moderna


En términos históricos los orígenes de la televisión se remontan a 1870, año en el que se descubre que las variaciones en la conductividad eléctrica del selenio hacen posible la transmisión de imágenes. Este pionero avance tecnológico se completa en los años 1920 con la creación por parte de Vladimir K. Zworykin de una máquina electrónica que, al permitir la proyección de 30 imágenes por segundo, simula el movimiento en la pantalla. De este modo la televisión se perfecciona y, en 1930, la BBC realiza la primera emisión de TV en vivo con su cobertura del tradicional Derby de caballos de Londres. En Estados Unidos la televisión comienza a transmitir a principios de la década de 1940 y en América Latina debe esperarse hasta los años 1950. Desde sus inicios la televisión se perfila como un típico medio de comunicación de masas. Su particular tecnología ofrece la promesa –o la amenaza– de llegar en forma simultánea a millones de receptores con un mensaje atractivo por su formato audiovisual. Asimismo, se hace evidente que este novedoso dispositivo de imagen y sonido asegura la difusión de contenidos uniformes, singularmente apropiados para la “demanda promedio” de grandes y variadas audiencias.
A poco más de cincuenta años de su irrupción social, la televisión ocupa, junto al trabajo y el sueño, la mayor parte de la vida cotidiana de un considerable número de personas. Para ellos, la TV constituye una fuente primordial de información al momento de buscar respuestas a las preguntas que, como ciudadanos, se plantean. Ante la necesidad de evaluar opciones políticas y tomar decisiones electorales, se observa en los votantes una clara tendencia a recurrir a los medios masivos de comunicación (en especial a la televisión) en lugar de dirigirse a los comités u otras organizaciones partidarias. Con sus versiones por cable y por satélite, la TV es en la actualidad el más eficiente sistema de transmisión de símbolos creado por el hombre. En efecto, la televisión logra generar un poderoso “vínculo personal” con cada ciudadano y, en consecuencia, se erige en la más influyente instancia del proceso de formación de la opinión pública. La significancia de dicha influencia se acentúa en los períodos preelectorales ante la necesidad de los partidos políticos de comunicar a gran escala sus ofertas proselitistas.
Uno de los primeros investigadores que ubican a la TV en el centro neurálgico de la relación entre política y comunicación es Roland Cayrol. A mediados de los años 1970, este experto francés realiza una serie de pormenorizados estudios sobre la influencia de los medios en las campañas electorales en Gran Bretaña, Francia y Bélgica. El trabajo de Cayrol arroja un resultado que en aquel momento sorprende al mundo académico: “la televisión constituye el medio de masas preferido por los votantes”.
Según Cayrol, la preponderancia de la TV respecto de otros medios masivos se debe fundamentalmente a que ella representa “el único lugar y el único momento” en que un candidato se pone en contacto simultáneo con “todos los electores”, más allá de que éstos estén a favor o en contra de su postulación e independientemente de sus perfiles sociodemográficos. Ningún otro medio de comunicación permite a los políticos tan fácil acceso a semejante universo de ciudadanos. Al convertirse en el espacio central de la confrontación electoral, la televisión cambia profundamente las reglas de juego de la comunicación política moderna. La TV ya no sólo refleja los acontecimientos políticos sino que además los produce. Con el objeto de difundir sus discursos políticos, los candidatos se vuelcan a la “arena audiovisual” y, en ella, protagonizan entrevistas, debates y anuncios. Puede afirmarse que los últimos días de campaña marcan una virtual yuxtaposición de los sistemas político y televisivo.
Pese a que el surgimiento de la TV ensombrece el papel de otros medios históricamente utilizados para comunicar la política, es erróneo creer que las herramientas proselitistas tradicionales están condenadas a desaparecer. De hecho, la televisión convive hoy con un conjunto de instrumentos más clásicos tales como los actos partidarios, las caravanas y las caminatas. No obstante, es innegable que la TV condiciona fuertemente el uso de las demás formas de comunicación política dado que éstas son diseñadas “en función de su televisación”. Esta circunstancia convierte a la televisión en una instancia genuinamente creadora del propio sistema de poder. Como canal audiovisual que pone el énfasis en los “grandes momentos”, la TV marca el ritmo de la campaña y le da el tono a la puja política. Obviamente, los episodios destacados de la lucha electoral suelen ser los “grandes momentos televisivos”.
Cierto es que la incursión del micrófono y la cámara de TV en el campo político provoca un desplazamiento paulatino de algunos géneros comunicacionales que otrora ocuparan un papel preponderante en el marco de las campañas electorales. Así, la conferencia radial, el noticiero cinematográfico y el discurso parlamentario pierden relevancia ante la aparición de nuevos géneros televisivos como por ejemplo el spot publicitario, la mesa de debate y los programas no–políticos, sean éstos últimos de actualidad, entretenimiento o –incluso– humorísticos. Sin embargo, el advenimiento de la “telepolítica” debe ser estudiado en un contexto sociológico más amplio. En tal sentido, pueden identificarse cinco procesos de fondo que ayudan a comprender en profundidad el impacto de la TV en la comunicación política moderna. Ellos son:
Mediatización de la política
Audiovisualización de la política
Espectacularización de la política
Personalización de la política
Marketinización de la política
La mediatización implica que, frente al declive de la afiliación partidaria, los medios masivos se transforman en la usina de información política más consultada por los ciudadanos al momento de tomar decisiones electorales.
La audiovisualización consiste en la marcada preponderancia que hoy tienen los formatos audiovisuales por sobre los textuales, situación ésta que permite acuñar el término “videopolítica”.
La espectacularización hace referencia al hecho de que la televisión, como principal arena política, impone su lógica del entretenimiento y prioriza el impacto emotivo y la puesta en escena.
La personalización radica en que el electorado tiende a evaluar sus opciones de voto de acuerdo con criterios más vinculados con la imagen individual y la personalidad de los candidatos que con sus pertenencias partidarias o ideológicas.
La marketinización se verifica en la acentuada utilización en las campañas políticas de sofisticadas herramientas comunicacionales y de mercadeo que privilegian el “cómo decir” en desmedro del “qué decir”.
Previo a pasar al tratamiento detallado de cada uno de los procesos sociológicos enunciados, resulta oportuno recordar una anécdota comentada por el profesor estadounidense Dan Nimmo que ilustra en toda su dimensión la relevancia que reviste la TV para la comunicación política de nuestros días:
“...transcurría el tramo final del debate televisivo de 1976 entre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, Gerald Ford y James Carter. Debido a una falla técnica, el audio dejó de funcionar por un lapso de casi treinta minutos. Instantáneamente, los contendientes dejaron de debatir. Ford y Carter se quedaron mudos. Permanecieron en sus respectivos lugares, quietos y expectantes. No hubo intercambio alguno entre ellos ni entre sus asesores. A la media hora volvió el sonido al estudio. Con el sonido volvió la televisación. Con la televisación volvió el debate. Ambos candidatos retomaron su papel como si nada hubiera pasado...”.
La moraleja se hace patente: dado que la verdadera audiencia del debate no está conformada por las 100 personas presentes en el estudio sino por los 100.000.000 de individuos que lo siguen desde el living de su casa, la política tiene que esperar a que la televisión esté lista. Queda claro que, sin TV, no hay debate y, sin debate, no hay política.
Mediatización de la política
El primero de los procesos sociológicos enunciados en el punto anterior es el de la “mediatización” de la actividad política. Casi sin excepción, los actores del sistema de poder se ven hoy condicionados por una suerte de “paradigma mediático” que domina las posibilidades concretas que tienen a la hora de comunicar sus planes y sus logros, tanto en el terreno proselitista como en el de la administración gubernamental. Dicho paradigma surge esencialmente como consecuencia de dos fuerzas simultáneas. Por un lado, la clase política pierde –merced a la autodestrucción de una porción significativa de su credibilidad– la capacidad de dirigir la agenda de discusión pública de la sociedad. Por otra parte, los medios masivos se adueñan de ese rol vacante, ubicándose en el centro de la escena de la comunicación política. El visionario teórico canadiense Marshall MacLuhan sintetiza el fenómeno en una frase magistral: “el medio es el mensaje”.
De este modo, los medios colonizan la potestad de construir, emitir y descifrar la mayoría de los mensajes políticos que reciben los ciudadanos. La acostumbrada “centralidad política de la comunicación” se transforma –a partir de los años 1980– en una verdadera “centralidad comunicacional de la política. El experto italiano Giorgio Grossi sostiene que la adopción de la actual perspectiva mediológica de la política hace que candidatos y gobernantes dejen de lado viejas concepciones centradas en los partidos y avancen hacia un acelerado proceso de despartidización de la puja electoral. En efecto, la cantidad de personas que dilucidan sus interrogantes políticos en los medios crece en la misma proporción en que disminuye el número de aquéllas que lo hacen en los locales partidarios.
En la actualidad, en lugar de ser los periodistas quienes corren detrás de la acción de candidatos y funcionarios, son los actores políticos quienes parecen correr detrás de la acción de la prensa. Más aún, son los medios de comunicación los que imponen las reglas del debate político pues son ellos quienes seleccionan las cuestiones, priorizan los temas, marcan los tiempos, y formulan las predicciones del devenir político. En aras de lograr su legitimación social, la acción política depende así de su presentación pública y de la difusión de sus resultados, tareas para las cuales requiere de modo inevitable de los medios masivos. Por ello, toda cobertura periodística del acontecer político tiene que adaptarse a dos exigencias básicas de la lógica mediática:
los acontecimientos deben poseer “valor noticia”;
los acontecimientos deben contar con una atractiva “puesta en escena”.
Este replanteo operativo de la dinámica partidos–prensa provoca un virtual predominio de la lógica mediática por sobre la lógica política. Mientras los acontecimientos políticos son complejos y responden a una multiplicidad de factores, su representación mediática es simplista y se apoya en la selección y dramatización de unas pocas aristas. Como sostiene el especialista alemán Thomas Meyer, la validez de la “lógica procesal” de los partidos es anulada en gran medida por el imperio de la “lógica de la presentación” de la prensa. Hoy son los medios quienes, con su predilección por la emotividad simbólica, regulan el acceso a los escenarios de la comunicación política masiva.
A raíz de la poderosa mediación que ejerce la prensa en la relación entre gobernantes y gobernados, algunos sociólogos como D. L. Swanson hablan de la vigencia de una singular forma de gobierno: la “mediocracia” o democracia centrada en los medios. De hecho, la prensa se convierte en un engranaje fundamental para el buen funcionamiento de las democracias del siglo XXI. En palabras del semiólogo argentino Eliseo Verón, los medios son el lugar donde se construyen las entidades imaginarias que permiten a la comunidad la institucionalización de sus conflictos sociales y políticos. Cabe destacar que el proceso de mediatización de la política implica, al mismo tiempo, la existencia de una “sociedad mediatizada”. En ella, la prensa ya no sólo reproduce la realidad sino que además quiebra la frontera entre lo real y lo representado, actuando así como una verdadera productora de sentido. Gracias a su omnipresencia virtual e impresionante potencia tecnológica, los medios de comunicación se sitúan en el corazón de las sociedades contemporáneas y producen una sustancial mutación en los roles que ocupan dirigentes, militantes, periodistas y funcionarios. Frente a la apertura de novedosos espacios de difusión masiva, las pintadas callejeras, las movilizaciones multitudinarias y otras demostraciones de lealtad partidaria se debilitan. Mientras los prejuicios de los candidatos hacia los foros mediáticos se disipan, crece la asignación de recursos de campaña destinados a acciones de prensa y publicidad.
Si bien la irrupción de la TV marca el momento más afianzado de la mediatización del ámbito político, debe aclararse que este proceso comienza con la propia era moderna. En verdad, como advierte Eliseo Verón, su evolución se inicia con la mediatización de la escritura, se refuerza luego con la mediatización de lo icónico y se consolida finalmente –merced a la aparición de la televisión– con la mediatización del contacto. En este contexto el aporte decisivo hecho por la TV es, sin lugar a dudas, el denominado “lenguaje televisivo”. Este poderoso recurso de comunicación política, dotado de caracteres específicos de orden léxico, fonológico y sintáctico, resulta singularmente apto para convencer a los votantes y ciudadanos en general. Su atractivo formato audiovisual crea en el receptor un particular estado de ánimo que lo torna un instrumento incomparable a la hora de seducir y persuadir a la opinión pública. La creciente utilización por parte de los equipos de campaña y de comunicación de gobierno de fórmulas retóricas, locuciones apelativas e imágenes propias del lenguaje televisivo marca la importancia de abordar el estudio del segundo de los procesos sociológicos enumerados: la “audiovisualización” de la política.
Audiovisualización de la política
Hace ya ochenta años, el prestigioso investigador estadounidense Walter Lippman advierte en su clásica obra Public Opinion que la imagen es la forma más segura de transmitir una idea. La comunicación política de nuestros días demuestra con contundencia el acierto de Lippman. Mientras algunos nostálgicos se resisten a abandonar el tradicional discurso de barricada, el grueso de la clase política mira con resignación cómo el novedoso “mensaje vía imagen” se ubica entre los más valiosos recursos del decir político. El tratamiento fundamentalmente audiovisual de las campañas y la transformación de los partidos y sus líderes en engranajes de un juego proselitista centrado en las pantallas de televisión hacen que las elecciones se asemejen más a una compulsa de imágenes que a una contienda de propuestas. De allí que el régimen político actual sea caracterizado como una “democracia audiovisual”, en la que la comunicación política es pensada y organizada en función de la TV.
Esta preponderancia de los formatos audiovisuales por sobre los textuales hace de la televisión el espacio público más consultado por los ciudadanos a la hora de definir su conducta en las urnas. Hoy la TV es la principal usina de información política del proceso de formación de la opinión pública y, al mismo tiempo, el lugar predilecto para el montaje del debate político. Gobernantes, dirigentes y candidatos recurren a ella a efectos de interpretar sus papeles y difundir sus planes y promesas. El famoso debate televisivo de 1960 entre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, John F. Kennedy y Richard Nixon, marca un hito histórico que consolida la audiovisualización de la política. A partir de entonces, en muchos países los debates por TV pasan a ser una instancia crucial de la confrontación electoral. Aspectos tales como la apariencia estética (el tan mentado look), las capacidades oratorias y actorales, la agilidad para argumentar y refutar, y la utilización de lenguaje de alto impacto se aseguran una consideración prioritaria en la tarea de discutir la polis. La exigencia de lo que en el medio televisivo se llama “dar bien en cámara” disputa el lugar decisivo tradicionalmente otorgado a la solidez de las ideas. Dos décadas después, un ex actor de cine llamado Ronald Reagan –sin duda el más mediático de los presidentes estadounidenses– encarna en su máxima expresión el poder de la imagen como arma de comunicación política.
El avance del discurso y la imagen (cómo decir) en desmedro de la propuesta (qué decir) generado por la irrupción de la TV en el terreno político queda también ilustrado en ocasión de la reñida elección presidencial francesa de 1974. Giscard d’Estaing, dueño de un refinado estilo ante las cámaras, utiliza gestos de gran impacto emotivo muy apropiados para dicho medio. Durante su alegato final, el experimentado líder galo responde a las largas y poco televisivas argumentaciones de un joven Francois Mitterand con su célebre frase: “¡...pero señor Mitterand, usted no tiene el monopolio del corazón...!”. Según estudios de la época realizados por prestigiosos politólogos franceses, esa frase –magnífica pieza del lenguaje televisivo– resulta tan seductora para los telespectadores que le da a d’Estaing los 500.000 votos adicionales que definen la contienda a su favor. En 1988, un Mitterand con más experiencia audiovisual y plenamente consciente de la importancia de la TV en la puja electoral no pierde su segunda oportunidad mediática. En el debate televisivo de ese año, hace valer sus dotes actorales y gana la presidencia de Francia a pesar de la solidez de las propuestas de su adversario, Jacques Chirac. Esta inusitada influencia del paradigma audiovisual en la acción proselitista y de gobierno permite al catedrático Giovanni Sartori acuñar –con claro tono peyorativo– el término “videopolítica”. Según el experto italiano, ella se caracteriza por el establecimiento de una particular relación cerca–lejos entre el ciudadano–telespectador y el político–telemisor en la que el principal vehículo de comunicación es la imagen. En verdad, la propia naturaleza del liderazgo político es afectada por el formato audiovisual de la TV toda vez que, en las pantallas de las teledemocracias contemporáneas, las condiciones del líder se entremezclan con fenómenos distorsivos como la fama, el reconocimiento y la popularidad.
Sin embargo, debe aclararse que la imagen de un dirigente no se reduce a su apariencia física o superficial. En efecto, la imagen es el conjunto de percepciones que los receptores construyen sobre dicha persona a partir de diversos aspectos de su ser, de su actuar y de su parecer. Así, signos visibles del político tales como sus rasgos, su vestimenta, sus gestos y su mirada se complementan con sus convicciones, su historia de vida, su ideología y sus pertenencias familiar, profesional y partidaria. Por ello, la verdadera lucha electoral no se da en las pantallas de televisión sino en las mentes y en las emociones de los votantes. Esta definición supone pues un proceso de construcción de la imagen en el que –además del medio– intervienen en forma simultánea el emisor y el receptor. El político intenta posicionarse con base en las características que según su criterio lo convierten en la mejor opción. El electorado evalúa dichas características de acuerdo con su propia escala de valores y asigna al emisor aptitudes y actitudes que pueden o no coincidir con la realidad. En definitiva, la imagen pública se produce precisamente en el plano de intersección de estas dos dimensiones: el posicionamiento del candidato y las asignaciones que los votantes le formulan.
Además, la edificación audiovisual de la imagen de una figura política realizada por un equipo de creativos profesionales (el making del candidato) no puede sostenerse en el largo plazo si existe una contradicción flagrante entre el rol y su ocupante. La falta de compatibilidad entre la imagen proyectada y la realidad del ser es conocida en el ámbito de la comunicación política moderna como el “síndrome de Ottinger”. Richard Ottinger, un diputado estadounidense que en 1976 aspira a una banca en el senado, es perfilado en los medios gráficos como un joven ejecutivo, pujante y seguro. Esta elaborada construcción se derrumba rápidamente en el momento en que el legislador realiza su primera presentación televisiva. A lo largo de la discusión con sus competidores, transmitida en vivo y en directo, se lo ve frágil, tímido e inseguro. Las cámaras de TV reflejan la falta de iniciativa del novel diputado, poniendo al desnudo al verdadero Ottinger y echando por tierra su pretendido posicionamiento electoral. En sentido estricto, la imagen emitida por televisión no es verdadera ni falsa; es virtual pues está en una dimensión diferente, la de las percepciones. Como es sabido, en el ámbito de la comunicación política estas percepciones se orientan mediante la aplicación de un número variado de signos y símbolos entre los que se destacan los colores, sonidos, diseños, objetos, testimonios y efectos visuales. Dada su pertenencia a la imperante cultura audiovisual, la “imagen televisiva” agrega al mensaje político denotado uno connotado o de segunda lectura. Este último consiste en la forma estética o ideológica en que dicha imagen se presenta al público para su interpretación. Habitualmente, el segundo mensaje aparece codificado de manera incierta y fluctuante, y su resolución depende del acervo de conocimiento del receptor así como de su sesgo cultural.
En síntesis, la abrumadora preponderancia de los formatos audiovisuales en las democracias contemporáneas modifica las reglas de representación política vigentes hasta hace algunos años. En términos operativos, los responsables de la comunicación electoral y de gobierno dejan de observar las normas del paradigma político de los partidos y comienzan a regirse por pautas originadas en el paradigma mediático de la TV. De este modo, el sistema comunicativo de la imagen impone nuevos criterios que obligan a la clase dirigente a adaptarse a una lógica distinta, la lógica televisiva. La tradicional concepción de la política como proceso complejo y multidimensional sufre, ante la incomparable masividad de la TV, un rotundo efecto de simplificación. En este plano, la representación televisiva de la política se basa en la teatralización de un limitado abanico de cuestiones que sólo son relevantes si revisten atractivo formato audiovisual y provocan alto impacto emotivo. Finalmente, la televisión termina imponiendo a la política su singular lógica del espectáculo, dando paso así al tercero de los procesos sociológico de fondo: la “espectacularización” de la política.
Espectacularización de la política
La televisión como medio masivo tiende a enfocar la política desde una perspectiva centrada en la lógica del consumo y el espectáculo. En el lente de la TV, la vida de la polis se reduce a la escenificación dramatizada de un seleccionado conjunto de imágenes y símbolos de poder que resultan elocuentes y representativos. En rigor, la ilustración audiovisual de la lucha política está guiada por el objetivo mismo de dicho medio de comunicación: el entretenimiento. Este “enfoque espectacular”, que busca hacer de la noticia política una pieza atractiva para el telespectador, adquiere así una influencia determinante al momento de definir el carácter, las manifestaciones y hasta la propia naturaleza de la actividad proselitista y de gobierno. El filtro de espectacularidad que la cobertura televisiva aplica al mundo electoral y de la gestión pública genera en el sistema político una suerte de representación teatralizada de sus principales roles. El dirigente se convierte en un “actor” de la arena mediática que cumple un papel determinado no tanto por las necesidades de su agrupación partidaria como por las exigencias del medio en cuestión. Como ejemplo de ello, la política–espectáculo rechaza las argumentaciones de fondo o técnicas y privilegia la puesta en escena en toda su dimensión formal; la sustancia del mensaje pierde el primer plano a manos de la performance de los mensajeros. El fundamentado “qué decir” de la política deja su lugar al impactante “cómo decir” de la televisión.
Sin embargo, la TV ofrece a gobernantes y candidatos una proyección de su imagen tan masiva que resulta inigualable como recurso propagandístico y publicitario. Para ello cuenta con la capacidad de crear, como efectiva ficción, la existencia de una relación directa –casi personal– entre los líderes y la gente, entre los postulantes y los votantes. En verdad, el mayor beneficio que la televisión brinda a los actores políticos es su llegada simultánea a todos los estamentos sociales y demográficos. De allí que la pequeña pantalla sea utilizada indistintamente para hacer conocido un dirigente, reforzar apoyos, criticar adversarios, convencer independientes o seducir indecisos y escépticos. Si bien la mayoría de las investigaciones realizadas en los últimos cuarenta años concluye que –merced a las resistencias selectivas de los receptores– la televisión no es tan eficaz como arma electoral, es innegable que ésta tiene hoy una influencia sustancial en el proceso de estructuración del discurso político. Se trata en esencia del potente efecto de “neutralización discursiva” que la TV produce al uniformar los contenidos políticos y ajustarlos a los parámetros estéticos de la industria del esparcimiento. Incluso, la eficacia del discurso televisivo llega en ocasiones a transformar al discurso político en una especie de teatro tautológico de alcance multitudinario.
En efecto, además del principal transmisor de información utilizado para llegar a los ciudadanos, la TV es en sí misma una virtual productora de hechos políticos. Estos hechos son, en realidad, “pseudo–acontecimientos” de generación mediática y repercusión política. Este proceso de espectacularización del poder adquiere en la televisión actual dos versiones operativas. La primera de ellas, de carácter periodístico, consiste en la incursión de funcionarios y candidatos en programas de TV, sean éstos de análisis específico o de interés general. Aquí, el ejemplo más extremo es la participación guionada de algunos políticos en ciclos de humor o ficción. La segunda versión, de corte publicitario, está dada por su aparición en cuidados spots, anuncios pagos o infomerciales que se proyectan durante las tandas del horario central. En ambos casos, la búsqueda del impacto comunicacional se logra por vía de detalles de realización audiovisual y se apoya en la imagen que se emite.
Dado que la construcción televisiva de la imagen política obedece pautas originadas en el negocio del entretenimiento y el advertisement, la clave del éxito radica en las cualidades personales –reales o supuestas– de la figura pública en cuestión. En tal caso, lo que cuenta no es tanto su afiliación partidaria o su identidad ideológica sino más bien su aspecto físico, su personalidad, su simpatía y su habilidad para la seducción retórica y gestual. Por aplicación de su lógica del espectáculo, la TV evalúa los acontecimientos políticos de acuerdo con parámetros de rating más que con criterios de calidad institucional. En consecuencia, la televisión privilegia la presencia en sus pantallas de individuos que –sea por polémica o por divertimento– logran atraer a los telespectadores, aún a sabiendas de que no representan el pensamiento mayoritario de la sociedad. Ello explica su inocultable preferencia por los portadores de modos histriónicos y mensajes conmovedores; incluso cuando éstos sólo expresan meras enunciaciones que habitualmente no adquieren relevancia en el terreno de la política concreta.
De este modo, la era de la TV incorpora al imaginario colectivo una nueva figura de la desgracia política; a los ya clásicos políticos “piantavotos”, agrega ahora los políticos “piantarating”. Estos son dirigentes que no han querido o no han podido sortear las barreras de ingreso a la videopolítica; candidatos y gobernantes que no logran adaptarse a las normas del juego mediático que les impone la televisión. Se trata de representantes que no traducen su eficacia política en términos de eficacia comunicacional; sea porque hablan “demasiado largo”, porque son dueños de un estilo aburrido o anticuado, o simplemente porque carecen del carisma audiovisual que exige la TV. Así el dilema que enfrentan los políticos contemporáneos radica en que, por un lado, si éstos no aceptan las imposiciones del estilo televisivo desaprovechan una plataforma discursiva extremadamente productiva y, por otro, si “transan” con las pautas del show mediático pueden ser percibidos como personajes frívolos o superficiales. Para colmo, mientras una acertada participación en la TV suele afianzar su reconocimiento popular, una exposición televisiva inapropiada o exagerada produce un fulminante deterioro de su imagen pública. En suma, la TV es para los políticos un medio en el que las apuestas comunicacionales son altamente riesgosas; un ámbito desafiante rodeado de potenciales grandes ganancias y probables grandes pérdidas.
Paralelamente, los límites que por décadas dividen la “televisión política” de la “televisión no–política” se desvanecen en los últimos años. La incorporación de renovados “formatos de entretenimiento” a los clásicos programas de periodismo político resulta en una verdadera invasión de esquemas espectaculares, historias de vida y enfrentamientos estereotipados al momento de analizar el mundo electoral y gubernamental. El efecto que en dicha arena tiene la TV se pone de manifiesto en la vigencia de numerosos talk shows de la política que presagian el surgimiento de un nuevo género comunicacional: el “politainment”. Esta híbrida mezcla de política y entretenimiento se logra mediante el montaje mediático de eventos políticos, diseñándolos especialmente para su cobertura televisiva. A fin de garantizar el impacto comunicativo buscado, se refuerza la puesta en escena con una dosis adicional de espectacularidad audiovisual. Los medios producen estos cuidados montajes para diversos tipos de evento que van desde un multitudinario cierre de campaña hasta la obstrucción de una cacería de ballenas en alta mar. En estos casos, las instituciones involucradas (partidaria o ecologista según corresponda) persiguen un objetivo común: traducir su acción política en material comunicable y atrayente para la televisión. En definitiva, el politainment como género se propone asegurar la difusión masiva de ciertos hechos políticos, eludiendo el desinterés de una teleaudiencia que muchas veces recibe la información más como espectadora que como ciudadana.
En la actualidad la organización de los actos proselitistas (selección de vestuario, oradores, escenografía, líneas discursivas, etc.) se hace cada vez más en función de los standards de espectacularidad que requiere la TV. Las personas que concurren a presenciar dichos actos públicos ya no son los destinatarios reales del mensaje político que allí se emite; en rigor, son meros actores de reparto de una obra más amplia y mediatizada que tiene como verdadera audiencia a los millones de individuos que, por las pantallas de televisión, reciben el mensaje en la comodidad de su living. A efectos de ilustrar esta visión resulta oportuno recordar el comentario formulado por Giscard d'Estaing cuando, en 1978, prepara un discurso pensando en la TV. Dice el líder francés:
“…el público aplaude, fuertemente y por un largo rato. Es el momento de lanzar el anuncio central. Este no está dirigido a las personas presentes, cuya mayoría ya está con nosotros. En verdad, está dirigido a los grandes ojos de las cámaras que van a difundir mis palabras al resto del país…”.
También en Francia, aunque diez años después, Francois Mitterand reconoce su deseo de tomar lecciones de actuación con el prestigioso director escénico Jack Leng. Su propósito confeso es entonces el de adquirir la teatralidad exigida por la forma mediática de comunicar el poder. Esta acentuación espectacular que imprime la televisión desplaza a otras modalidades expresivas de la comunicación política como son la informativa, la reflexiva y la formativa. Las fórmulas de expresión de la TV, más preocupadas por el significante que por el significado, refuerzan notablemente la relevancia de la puesta en escena de los actos políticos. Como consecuencia de ello, detalles tales como quién acompaña al candidato en el podio, qué ropa viste éste, cuál es el momento propicio para destacar la presencia de su esposa, qué horario es más conveniente para su cobertura en vivo y en directo, y cómo se musicaliza el cierre del evento pasan a ser objeto de una minuciosa consideración por parte de los equipos de campaña.
En resumen, el paradigma televisivo persigue siempre un objetivo primordial: magnificar la actuación del político que protagoniza el acontecimiento a comunicar. En términos electorales ello implica que, de acuerdo con la lógica audiovisual, el corazón de la campaña es el candidato y el corazón del candidato es su imagen. De allí que el núcleo estratégico de la comunicación política moderna esté constituido esencialmente por la imagen del candidato. Su caracterización como persona es para la TV más atractiva que su representación partidaria o doctrinaria; sus virtudes y defectos como individuo son para ella más interesantes que la viabilidad de sus ideas o el nivel técnico de sus propuestas de gobierno. Aparece así el cuarto de los procesos sociológicos a analizar, la “personalización” de la política.
Personalización de la política
El fenómeno de la personalización se da cuando las estructuras, procesos y contenidos del sistema político –polity, policy y politics para la sociología estadounidense– son relegados del centro del análisis que realizan los medios y, en su lugar, se ubican referencias a características de índole personal de los dirigentes. Así, el primer plano de la comunicación masiva es ocupado por cuestiones privativas de los ocupantes del rol antes que por aspectos vinculados con las ideas que ellos representan. De acuerdo con esta visión personalista de la polis, el prestigio o desprestigio individual de los candidatos es transferible al de las organizaciones que encabezan; y la competencia o incompetencia de los funcionarios simboliza la calidad de las decisiones que adoptan. En consecuencia, algunos políticos se convierten en símbolos mediáticos y el ciudadano común, al momento de definir sus opciones en las urnas, tiende a privilegiar el valor de sus figuras personales, más que el de sus plataformas y planes.
Si bien la pobreza de las actuales propuestas proselitistas obedece en gran medida a la escasez de definiciones programáticas de parte de los propios candidatos, es innegable que dicha patología partidaria se agrava por la manera en que los medios de comunicación llevan a cabo su cobertura de la lucha electoral. La presentación simplista y frívola de las responsabilidades públicas, el tratamiento estereotipado de los postulantes y la carencia de información detallada acerca de los planes en puja coadyuvan a la consolidación de este acelerado proceso de personalización del sistema de poder. La televisión refleja a los protagonistas de la contienda política desde su particular perspectiva; su enfoque los faranduliza y los presenta como “celebridades” que, más que competir por cargos de autoridad, parecen pelear por meras ocasiones de emotividad. La dimensión individual del dirigente desplaza del núcleo de la crítica mediática a otras aristas, como son sus pertenencias sociales, institucionales e ideológicas. En palabras de Roland Cayrol, la comunicación política moderna refuerza tanto el papel de las personalidades que termina confiando a la TV la elaboración de la imagen que los ciudadanos perciben de sus propios gobernantes. Para ello, la televisión adquiere incluso cierta autonomía pues es la encargada de asignar valores –positivos o negativos– a los rasgos dirigenciales que ella misma produce, difunde e interpreta.
Esta tendencia a la personificación de las opciones políticas ha modificado también los criterios de identificación que conciben los votantes durante el período precomicial. A las tradicionales identificaciones partidaria, doctrinaria y de clase, se imponen nuevos criterios inspirados en su mayoría en perfiles personales y familiares que juegan los candidatos en las mentes de los electores, entre los que se destacan las figuras del padre protector, el vecino solidario, el abuelo honrado, el jefe inspirador, y la hermana emprendedora. Una anécdota de 1975 que ilustra notablemente dicho cambio ocurre cuando el entonces candidato presidencial James Carter –quien da sus primeros pasos fuera de su tierra natal– dialoga con un grupo de alumnos de escuela primaria ante las cámaras de la cadena ABC. En vivo y en directo, Carter les pregunta a los chicos:
“...Niños, ¿les gusta el maní?. Bueno, yo soy de Georgia y quiero ser presidente de los Estados Unidos de América. Yo no soy de Washington... Cuando vuelvan a sus casas, cuéntenle a sus padres que hay un señor que cultiva maní y se postula para la Casa Blanca. ¡Mi nombre es Jimmy Carter!...”.
La estrategia de construcción de imagen del no tan popular gobernador Carter encuentra en la pantalla chica una excelente herramienta de marketing. La inigualable potencia del medio audiovisual le permite llegar a millones de hogares generando una atractiva plataforma de seducción: su perfil de hombre común, de “buena gente”. Con la irrupción de la televisión, adquiere vital relevancia la performance mediática del político, es decir su desempeño comunicacional al enfrentar a la prensa. Su inevitable participación en programas de TV obliga a gobernantes y postulantes a fortalecer sus habilidades de teatralidad e interpretación; en especial debido a la gran dosis de emotividad y gestualidad que este medio les reclama. Como prueba de ello cabe señalar que, al día siguiente de celebrado un debate televisivo, los telespectadores poseen una clara “sensación” acerca de quién “ganó” la discusión, aún a pesar de no poder recordar el contenido de las argumentaciones esgrimidas por los contrincantes. En rigor, la lógica de la TV hace que sea percibido como ganador aquel que “pareció” más firme, sereno, seductor, simpático, seguro o inteligente. Desde la óptica del paradigma audiovisual, la clave del éxito radica en las dotes de expresividad y seducción del mensajero más que en la solidez del mensaje emitido.
De este modo, la televisión impone a la comunicación política sus peculiares parámetros estéticos. En cuanto al uso del lenguaje, la teleaudiencia prefiere en general los estilos simples, directos y moderados. De allí que suela juzgar con gran severidad a aquéllos que en la pequeña pantalla se enfadan con exageración, se excitan en exceso o son demasiado mordaces con sus interlocutores. Asimismo, se observa una fuerte predilección de la TV por la “autorreferencialidad” y “cotidianización” de los testimonios políticos. Ambas tendencias apuntan a humanizar la imagen del dirigente, dotándolo de rasgos de confianza y credibilidad. Para ello, nada mejor que la presencia informal, conversacional –casi amistosa– que le confiere el medio audiovisual. Este sentimiento de cercanía, de proximidad, que irradia el discurso televisivo genera en el público la fantasía de que no existe gran distancia entre líderes y seguidores. Como respuesta a la creación de dicha ilusión, el “político mediático” no sólo actúa pensando en los votantes sino que además lo hace pensando en los televidentes. Virtualmente, se trata de un emisor que debe considerar en forma simultánea las expectativas no siempre coincidentes de estas dos clases de destinatario. Ello implica que un mismo mensaje electoral puede estar diseñado correctamente en términos políticos pero presentar un formato inapropiado para la lógica de la televisión. O viceversa. Según esta visión simbólica de la mediación política, el simulacro personalista que se realiza en los estudios de TV es capaz de manipular la imagen de un dirigente hasta transformarlo en una suerte de icono de cualidades y valores que exceden largamente su esencia real o, incluso, contradicen la verdadera orientación de sus decisiones políticas. El consultor estadounidense Dick Morris narra un elocuente ejemplo de este último caso protagonizado, en la cadena NBC, por el presidente Ronald Reagan:
“...en la pantalla Reagan aparecía sentado en un banco escolar junto a estudiantes y profesores. De igual a igual, les aseguraba con actuado tono emotivo su firme compromiso con el sistema educativo, ¡cuyo presupuesto histórico acababa de recortar de manera brutal…!”
No obstante, este enorme poder de construcción de imagen que posee la televisión es equivalente a su capacidad de destrucción. La cobertura masiva de actos fallidos, errores de información, furcios, incidentes ridículos o torpezas físicas amplifica tanto el daño sufrido en la figura de un candidato que hasta puede afectar sus chances electorales. Una excelente muestra de ello está dada por las famosas “metidas de pata” del candidato presidencial Gerald Ford. Durante el debate televisivo de la campaña de 1976 en plena Guerra Fría, Ford insiste varias veces en que Polonia no está bajo la dominación soviética. Un cuarto de siglo después, las permanentes demostraciones de desinformación elemental de George W. Bush se convierten en un clásico del humor político y, si bien no son suficientes para hacerle perder la carrera presidencial, hieren fuertemente su pretendido prestigio de líder mundial.
Por último, la personalización de las opciones electorales ensombrece el histórico papel de las organizaciones partidarias. Sus máximas autoridades observan con resignación como los medios de comunicación priorizan los gestos testimoniales de los individuos al respaldo orgánico de sus agrupaciones de origen. De hecho, existen hoy dirigentes que gozan de tanta exposición pública que, en términos de visibilidad, simbolizan más efectivamente las alternativas políticas que sus propios partidos. Esta mutación de las típicas campañas orientadas a los temas (issue–oriented campaigns) a otras orientadas a los candidatos (candidate–oriented campaigns) hace que el perfil acaparador de los partidos contemporáneos o catch–all parties se traslade al de sus propios dirigentes, quienes en definitiva actúan ellos mismos como candidatos acaparadores o catch–all candidates. En efecto, lejos de limitar su acción propagandística a los simpatizantes cercanos a su causa, apuntan su convocatoria a toda la población sin importar identificación o representación particular. Así, sus mensajes electorales buscan conquistar sin distinción a propios y extraños; afiliados y no afiliados; dubitativos y escépticos.
Dada la complejidad comunicacional implicada en el desafío de llegar al mayor número posible de targets proselitistas, las clásicas funciones de movilización y difusión realizadas por militantes y voluntarios son reemplazadas en gran medida por servicios profesionales de mercadeo electoral, encuestas de opinión y acciones de advertising. Esta moderna tendencia está también presente en la gestión de gobierno, para la cual la televisión es el espacio comunicativo natural en el que se celebran sus más trascendentes ceremonias y rituales. Los tradicionales discursos en cadena nacional conviven hoy con atractivos spots institucionales y otros sofisticados formatos publicitarios. Surge así el último de los procesos sociológicos enunciados, la “marketinización” de la política.
La marketinización de la política
La corriente utilización de herramientas de marketing político en campañas electorales y de difusión gubernamental no se explica seriamente en términos de una moda pasajera o de un capricho de jóvenes consultores en búsqueda de nuevos mercados. En realidad, la irrupción de esta “visión marketinera” de la comunicación política debe ser entendida en el marco de los procesos sociológicos de fondo descriptos a lo largo del presente capítulo. La mediatización y personalización de la lucha proselitista, junto con la preponderancia de formatos de espectacularidad audiovisual, obligan a los equipos de comunicación a enfocar su tarea desde una perspectiva renovada en sus estilos y consciente de las exigencias que el lenguaje televisivo impone al decir político. Crecientemente los medios masivos parecen reemplazar a los partidos políticos como principal canal de intermediación entre gobernantes y gobernados, entre candidatos y votantes. Las acciones tradicionales de propaganda tales como los actos multitudinarios, las caminatas y las pintadas callejeras no desaparecen pero ceden su primacía ante innovadoras prácticas de publicidad. Los mensajes políticos son comunicados hoy en prolijas carteleras de uso arancelado y videoclips producidos de acuerdo con criterios de mercadeo y previo análisis del estado de la opinión pública. La jerga electoral incorpora términos ajenos a sus orígenes como son: arte creativo, animación computarizada, posicionamiento estratégico e impresión digital. Esta inclinación marketinera ha quedado incluso reflejada en la evolución de la bibliografía especializada. En 1962 Theodore H. White sorprende con su libro The Making of the President; en 1969 Joe McGinniss publica The Selling of a President; y en 1994 aparece –sin eufemismos– la obra de Bruce. I. Newman, The Marketing of the President.
Es necesario advertir que estas mutaciones no hacen de la política una mera mercancía. En sentido estricto, no es posible “vender un candidato” como sí éste fuera un dentífrico o una bebida gaseosa. Una propuesta de gobierno no puede ser presentada ante la sociedad tal cual se hace con el lanzamiento de un jabón en polvo. En el ámbito comercial el marketing tiene como objetivo principal la satisfacción de una necesidad, sea ésta real o creada. Se trata de una necesidad de consumo y, como tal, está vinculada con los gustos y preferencias de los potenciales compradores. Por el contrario, en la esfera política el marketing tiene como fin la elección de una alternativa. Esta alternativa reviste una significación simbólica más profunda, toda vez que está referida al sistema de valores de los electores. A diferencia del consumidor que selecciona bienes o servicios según sus apetencias superficiales, el votante decide en virtud del grado de adecuación de la opción de poder a sus principios e ideales. En rigor, la asimilación que se da entre marketing político y marketing comercial surge a raíz de que ambas disciplinas utilizan técnicas de segmentación para analizar sus “mercados” e instrumentos de targeting para diseñar los correspondientes “mensajes”. En las campañas proselitistas, la investigación de redes motivacionales del voto (voting research) permite obtener información que resulta esencial a fin de planificar contenidos y estilos de comunicación a la medida de cada blanco identificado (message targeting). El marketing político ayuda a candidatos y gobernantes a evaluar mejor la composición sociodemográfica de sus distritos, identificar más cabalmente las expectativas y anhelos allí existentes, y anticipar los movimientos tácticos de sus adversarios. Existen numerosos ejemplos de ello. El triunfo de Francois Mitterand en 1981 se debe en gran parte a que, gracias a la realización de extensivos estudios cualitativos, su equipo de comunicación identifica con claridad la necesidad de pacificación que siente entonces la mayoría de los franceses. Así, mientras que el slogan elegido por su contrincante Jacques Chirac es “l’ardeur” (el ardor), Mitterand opta por un más apropiado “la force tranquille” (la fuerza tranquila). Las piezas gráficas utilizadas por éste último, exhibidas en carteles de tamaño moderado y tonos pastel, tienen un doble impacto, uno político y otro psicológico. Ese año, Mitterand gana la presidencia en un ambiente de reconciliación nacional.
Un caso similar se da en las elecciones argentinas de 1983. Luego de varios años de dictadura militar y miles de desaparecidos, retorna la democracia y la UCR de Raúl Alfonsín compite por la presidencia con el PJ de Italo Lúder (en términos comunicacionales, se trata en realidad del PJ de Herminio Iglesias). Ávidos de paz y reencuentro, los argentinos desean dejar atrás los enfrentamientos entre compatriotas. El peronismo elige un slogan intransigente, “somos la rabia”; el radicalismo prefiere un esperanzador “somos la vida”. Mientras la imagen de Iglesias quemando un ataúd con la insignia de la UCR se multiplica en las pantallas de televisión, los radicales festejan el triunfo en las urnas. La campaña alfonsinista pasa a la historia como la primera en el país en contratar sin ocultamientos servicios publicitarios profesionales. Asimismo la incorporación de la mercadotecnia a la lucha electoral –fenómeno que por su epicentro en los Estados Unidos la literatura europea etiqueta peyorativamente como “americanización”– transforma al dirigente en una verdadera marca política. De allí que una eficiente estrategia de construcción de imagen permite a éste corporizar en su persona el núcleo del sello partidario, ideológico o programático al que pertenece. Para asistirlo en dicha tarea, aparecen los denominados spin doctors. Se trata de consultores de imagen que, actuando detrás de bambalinas y merced a sus excelentes dotes de relacionistas públicos y buenos contactos, organizan eventos mediáticos que le dan el "giro correcto" (spin) a la información que la prensa proyecta sobre su cliente.
Hasta mediados del siglo XX la difusión de las ideas políticas es encarada desde una perspectiva propagandística que apuesta a la movilización de masas como operación central de la acción partidaria. Cerrado el ciclo histórico de los liderazgos carismáticos, las agrupaciones políticas se ven obligadas a actualizar sus técnicas de divulgación y captación de votos. Frente al impresionante avance de los medios de comunicación audiovisual, el mural de tiza y carbón, la pegatina barrial y el pasacalle casero pierden su lugar preponderante. En la actualidad se ha impuesto la práctica de contratar agencias de publicidad para el diseño de avisos televisivos, slogans, piezas gráficas, jingles y demás material de promoción proselitista. En las democracias mediáticas del siglo XXI un número cada vez mayor de dirigentes utiliza técnicas de advertising político, sean o no conscientes de ello. Aún aquellos que públicamente se proclaman contrarios a la prácticas marketineras, suelen utilizar esas afirmaciones como una forma de posicionar su imagen; por lo que se aseguran de realizar sus declaraciones anti–marketing en las pantallas de TV o en las tapas de los periódicos.
Resumen
Desde sus inicios la televisión se perfila como un típico medio de comunicación de masas. Su particular tecnología ofrece la promesa –o la amenaza– de llegar en forma simultánea a millones de receptores con un mensaje atractivo por su formato audiovisual. Su preponderancia respecto de otros medios masivos se debe fundamentalmente a que ella representa “el único lugar y el único momento” en que un candidato se pone en contacto simultáneo con “todos los electores”, más allá de que éstos estén a favor o en contra de su postulación e independientemente de sus perfiles sociodemográficos. Ningún otro medio de comunicación permite a los políticos tan fácil acceso a semejante universo de ciudadanos. Pese a que el surgimiento de la TV ensombrece el papel de otros medios históricamente utilizados para comunicar la política, es erróneo creer que las herramientas proselitistas tradicionales están condenadas a desaparecer. De hecho, la televisión convive hoy con un conjunto de instrumentos más clásicos tales como los actos partidarios, las caravanas y las caminatas. No obstante, es innegable que la TV condiciona fuertemente el uso las demás formas de comunicación política dado que éstas son diseñadas “en función de su televisación”.
Esta circunstancia convierte a la televisión en una instancia genuinamente creadora del propio sistema de poder. Como canal audiovisual que pone el énfasis en los “grandes momentos”, la TV marca el ritmo de la campaña y le da el tono a la puja política. Obviamente, los episodios destacados de la lucha electoral suelen ser los “grandes momentos televisivos”. Sin embargo, el advenimiento de la “telepolítica” debe ser estudiado en un contexto sociológico más amplio. En tal sentido, pueden identificarse cinco procesos de fondo que ayudan a comprender en profundidad el impacto de la TV en la comunicación política. Ellos son:
– Mediatización de la política: frente al declive de la afiliación partidaria los medios masivos de comunicación se transforman en la usina de información política más consultada por los ciudadanos al momento de tomar decisiones electorales;
– Audiovisualización de la política: la preponderancia de los formatos audiovisuales por sobre los textuales justifica hoy hablar de videopolítica;
– Espectacularización de la política: la televisión como principal arena política impone su lógica del entretenimiento y prioriza el impacto emotivo y la puesta en escena;
– Personalización de la política: el electorado tiende a evaluar sus opciones de voto de acuerdo con criterios más vinculados con la imagen individual y la personalidad de los candidatos que con sus pertenencias partidarias o ideológicas;
– Marketinización de la política: la irrupción del mercadeo y la publicidad en las campañas políticas implica la utilización de herramientas comunicacionales que privilegian el “cómo decir” en desmedro del “qué decir”.
* Gustavo Martínez Pandiani es decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social de la Universidad del Salvador en Buenos Aires, Argentina, donde dirige la primera Maestría en Marketing Político (MMP) que se dicta en América Latina. Obtuvo un Master in Public Administration (MPA) con especialización en comunicación políticaen Harvard University y otro como Master in Business Administration (MBA) con especialización en Marketing Estratégico en Georgia State University. Presidente de la Asociación Argentina de Marketing Político (AAMP) y es autor de Marketing Político. Campañas, Medios y Estrategias Electorales y Homo Zapping. Política, Mentiras y Video. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.

18 octubre 2006

Elecciones de la Fech 2006

Sin ánimo de molestar, me permito hacer uso de este espacio para informar que los días miércoles 25 y jueves 26 se realizará la elección de la Federación de Estudiantes de la U. de Chile.
Entiendo que tenemos derecho a voto presentando carnet de identidad y boleta de matrícula.
Copio y pego listas de candidatos y vínculos a las webs de cada lista. Se realizará un foro el martes 24 a las 13:30 en el campus.
Saludos,
Sebastián.
*más información en www.eleccionesfech.cl
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CANDIDATOS A MESA DIRECTIVA

LISTA A

La FECH a la izquierda.

Por una educación digna para todos

1 Fidel Bennett Ramos INAP

2 Víctor Cárcamo Silva ARTES

3 Horacio Lira Teillery FILOSOFÍA

4 José Arce Pozo ARTES

5 Félix Caro Guerrero INAP

Apoderado Ignacio Bastias Carvacho FILOSOFÍA

LISTA B

La "U" social

"Organizar, trabajar… por la "U" social"

1 Felipe Hazbún Marín DERECHO

2 Andrés Hidalgo Leiva ODONTOLOGIA

3 Sofía Pérez Herrera FAU

4 Inés Molina Navea ARTES

5 Jaime Zamorano Cruz FORESTAL

Apoderado Rodrigo Garay Rojas DERECHO

LISTA C

Nuestra elección es construir.

Izquierda amplia a la FECH

1 Giorgio Boccardo Bosoni CS. SOCIALES

2 Eduardo Arancibia Romo CS. FÍSICAS

3 Pilar Acuña Aguayo MEDICINA

4 María Paz Donoso Turpaud CS. ECONOMICAS

5 Beatriz Moraga San Martín VETERINARIA

Apoderado Nicolás Grau Veloso CS. ECONÓMICAS

LISTA D

DCU a la FECH

Por ti, por todos, por la Chile

1 Claudio Pérez Lillo DERECHO

2 Michel Hernández Miranda INAP

3 Carmen Molina Encalada MEDICINA

4 Sebastián Garrido Moreira DERECHO

5 Daniela Jérez Venegas CS. FISICAS

Apoderado Cristóbal Fernández Morales DERECHO

LISTA E

Grupo Universitario Radical + Independiente

"Vota Diferente, Vota Radical"

1 Fernando Toro Mena DERECHO

2 Felipe Barrios Ormeño CS. FÍSICAS

3 Alejandra Campo Díaz INAP

4 Andrés Platero Chang MEDICINA

5 Leonardo Medel Contreras CIENCIAS

Apoderado Pablo Toro Lagos DERECHO

LISTA F

Con La Izquierda, Podemos Más

1 Alejandro Urquiza Cruz CS. FISICAS

2 Pablo Ramírez Sepúlveda INAP

3 Danai Tello Soto ARTES

4 Catalina Rodríguez Orellana FILOSOFIA

5 Claudio Garay Bravo MEDICINA

Apoderado Victoria Rojas Tapia INAP

LISTA G

Con los estudiantes….

Progresistas a la FECH

1 Fernando Omerovich Concha DERECHO

2 Rodrigo Nieto Rojas MEDICINA

3 Francisco Almonacid Faúndez CS. ECONÓMICAS

4 Rodrigo Sepúlveda Morales FAU

5 José Rodríguez Castillo CS. FISICAS

Apoderado José Rojas González FILOSOFIA

LISTA H

Izquierda consecuente, de la crítica de la educación

de clases a la crítica de la sociedad de clases

1 Domingo Lara Izquierdo CIENCIAS

2 Diego Riquelme Valdebenito FILOSOFÍA

3 Roberto Contreras Mendoza CS. ECONÓMICAS

4 Consuelo Achurra Quezada ARTES

5 Miguel Fuentes Muñoz FILOSOFÍA

Apoderado Pamela Guerra Artarsa CS.SOCIALES

CANDIDATOS A CONCEJEROS DE FACULTAD
Se indica la lista por la cuál el candidato(a) postula.

INST. COMUNICACIÓN E IMAGEN

Pía Andrea Toro Melo

David Montero Cortés B

CANDIDATOS A DELEGADOS BIENESTAR Y DEPORTES

BIENESTAR

Eduardo Andrés Esperguel Galaz B

David González Guzmán G

Rodrigo Mella Cáceres E

Tatiana Méndez Núñez H

Vicente Painel Seguel

Williams Andrés Vargas Mondaca C

DEPORTES

Nicolás Andrade Leyton

Daniela Díaz Pérez B

Carolina Paz Javiera de la Fuente Stranger G

Felipe Andrés Rozas González H


16 octubre 2006

COLÓN, EL 12 DE OCTUBRE Y EL “CHILE FELIZ” DE TIRONI

COLÓN, EL 12 DE OCTUBRE Y EL “CHILE FELIZ” DE TIRONI

Más que continuar analizando lo que fue el llamado “Día de la Raza”, “Descubrimiento de América” y el hoy políticamente correcto “Encuentro de las Dos Culturas”, conviene destacar por qué se nos metió en la cabeza que podíamos ser felices. (Por María del Pilar Clemente)

Hace unos días se conmemoró el 12 de octubre. Cada año, parece sumergirse en una fecha menor, tanto para España como para América Latina o la “Íberoamérica”. Un hecho que, al inicio del siglo XX, solía ocupar portadas de periódicos y revistas en las capitales de Latinoamérica. Por supuesto, con fotografías y reseñas en relación a la Madre Patria, sus bailes, costumbres y desfiles.
Sólo después de los año ’70, luego de los movimientos de rescate popular, del folclore urbano, de los sueños bolivarianos que emergen cada cierto tiempo,, algunas de esas portadas incluyeron las figuras de la ceremonia “alternativa”: el recuerdo, el rito de los pueblos originarios aún vigentes.

Con la globalización e internet, las portadas de la actualidad ya no se detienen en el tema. La última gran cobertura correspondió a la celebración de los 500 años del descubrimiento en 1992, con la Feria de Sevilla, el famoso iceberg de Chile, el inicio de la democracia y el descenso del “evento” al hielo sin memoria de las fechas que hoy no son factibles de vender en el comercio a través de obsequios, restaurantes y espectáculos.

La oportunidad

En las nacientes repúblicas había cierto tufillo de odio hacia lo hispano, como guerrero-conquistador, pero no como agente cultural, que siempre fue sobrevalorado, según lo atestiguan escritos como los de Francisco Bilbao en su “Evangelio Americano” (1864) y su “Sociabilidad Chilena” (1844), a pesar de sus mensajes transgresores en contra de la jerarquía católica y de la alta burguesía heredera de ciertos adormilados vicios coloniales, el joven abogado de aquel Chile efervescentemente republicano no dejaba de admirar la obra civilizadora hispana, en cuando a la cultura y la lengua por sobre la “barbarie” indígena.

Sin embargo, este pensador y rebelde nacional, vislumbraba un excelente provenir para el continente. Así lo profetizaba en su “Evangelio Americano” escrito en Buenos Aires, poco antes de su muerte:

“Tu doctrina, Oh América, será el movimiento natural de la fuerza libre, determinado por la visión de la verdad- principio: es decir, la doctrina no de la amalgamación, confusión, unidad, comunismo, panteísmo, o cantidad continua inseparable como masa oceánica, pero sí, la doctrina de la individuación de todas las existencias dormitantes aún en el eterno pensamiento del progreso. La metafísica americana resolverá el problema terrible de la creación, dando el ejemplo todo americano, de ser un creador”(pág 101)

Esperanza latente

¡Convertirnos todos en creadores de nuestro destino y de nuestros conceptos de progreso! Una esperanza que empezó a desmigajarse con la llegada misma del navegante genovés a estas Tierras Ignotas, que él pensó eran las Indias.

Sin profundizar en el choque de las dos culturas, en el destino que tenía esta tierra con otro nombre y en otra lengua. No lo sé y dejemos que los historiadores se refrenden unos a otros con las teorías de la “leyenda negra” o la “leyenda blanca”.
Prefiero reflexionar sobre un nuevo documento que encontró la historiadora española, Isabel Aguirre, en los Archivos de Simancas, cerca de Valladolid. Se trata de un manuscrito que revela los primeros siete años de la llegada de los españoles al Caribe y donde aparecen 23 testimonios, donde diversas personas reclaman malos tratos, torturas y abusos de parte de Cristóbal Colón a sus subalternos, tanto europeos como indígenas.

¿Qué se puede esperar si, además de los problemas de adaptación entre pueblos originarios se incluye esta muestra que refleja la intolerancia del propio “descubridor” de las Américas?

Esto grafica que Latinoamérica aún tiene pendiente el problema de su germinación, de sus inicios y su “pie forzado” durante el siglo XIX en imitar el ritmo del progreso europeo y los estándares de los Estados Unidos, el más exitoso en cuanto a su “parada” como sujeto activo y constructor del nuevo mundo. No en vano se autoadjudicó el gentilicio “americano” como sinónimo de “estadounidense”, considerando que América, como territorio, engloba a todos los países que lo habitan.
Incluso, es importante señalar que la Constitución de los Estados Unidos, redactada el 04 de julio de 1776 por Thomas Jefferson, incluyó una frase que sorprendió a muchas naciones en el mundo en su tiempo, las que posteriormente, agregarían estas palabras en sus Cartas Fundamentales:

“Todos los hombres han sido creados iguales; que el Creador les ha dotado de ciertos derechos inalienables, entre los cuales figuran: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Era la primera vez que una nación manifestaba dentro de los derechos del hombre, la felicidad, eje central del sujeto individual de la Era Moderna.

El Chilean happy-hour

En octubre del 2006, el sociólogo y cerebro de la campaña política de Ricardo lagos, Eugenio Tironi, anunció la publicación de un libro: “Chile y la Ruta de la Felicidad”, donde advierte que nuestro país debería ser más proclive al modelo de desarrollo europeo que al estadounidense, para llegar a un destino de felicidad.
Es más, el profesional agrega que un objetivo de los gobiernos es hacer feliz a la gente y que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), debiera incorporar cifras para medir la “tasa de felicidad”. Como el buen analista que fue de la Campaña por el No y la del Sí, que cuajó en el Plebiscito de 1988, cuyo resultado dejó fuera de juego a Pinochet, debió recordar Tironi aquella idea eje, el famoso slogan del NO: “La alegría ya viene”, bajo un gran arco iris primaveral. Es decir, la sonrisa, la felicidad siempre es un imán para los sueños de un país; una promesa eterna.


El tirano de la carabela
¿Qué tiene que ver la felicidad con Cristóbal Colón y el 12 de octubre? Salvando lo obvio, que el libro ha sido anunciado en octubre, un mes con fama de revoluciones mundiales, plebiscitos y elecciones en Chile... la verdad es que la relación se da en las palabras proféticas de Bilbao, en las que ensalza al sujeto individuo como creador de su historia, de su futuro. Se relaciona, con el problema de un continente que todavía no digiere su destino, a medio camino entre las tendencias económicas y culturales que siempre “otro” quiere darle. Para Tironi se trata de las pugnas de influencia entre Estados Unidos y de Francia, un país que propone como modelo para Chile.

Aunque admite que alcanzar un ingreso per capita de unos 2.000 a 3.000 dólaricos ayuda a la felicidad, señala el sociólogo lo siguiente, en cuanto a los factores que más infelicidad provocan en el país: “El materialismo ramplón. La filosofía ultraliberal de que todas las relaciones se reducen a un interés económico. Eso ha terminado por destruir vínculos familiares, barrios y ciudades. Es un proceso que es necesario contener y hasta revertir” (El Mercurio, Sociedad, 01 octubre 2006).

Familia y dinero

Según la encuesta realizada por la Consultora Cimagroup (Fuente Universidad de Leicester y El Mercurio) los factores que más producen felicidad a los chilenos son las redes familiares, la buena situación económica y las relaciones amorosas.
Los logros académicos son importantes desde los 13 hasta las 25 años, después, se reemplazan por ser padres, la familia y la vida en pareja.
Ya en cuarto lugar, figuran la casa propia y el desarrollo profesional y académico en los adultos.
No deja de ser curioso que muy atrás, en la cola, se encuentran los valores de la buena salud, el desarrollo personal y la vida espiritual. Lo que se contradice con la supuesta importancia que los chilenos le darían a la religión, según conceptos de Tironi. De esta forma, el sociólogo se sorprende un poco de que Chile haya crecido económicamente, sin bajar del pedestal a la familia.

Tal vez, la explicación la da él mismo, en cuanto a la falta del Estado de bienestar y el aprovechamiento del tiempo de ocio, más típico de los europeos y del cual se carece en el país. Así, la gran red de protección y ayuda, sigue siendo la familia.

¿hay un techo para la algo tan intangible como la felicidad? Según el sociólogo, el crecimiento al estilo croissant galo y el contar con mediciones e índices que hagan los gobiernos sobre este estado espiritual de los ciudadanos, podrían dar la respuesta.

Ya antes, el propio Cristóbal Colón no fue capaz de mezclar la tortilla de “patatas”(¿herencia bastarda americana?) con el ají en esta tierra que, obviamente, le quedó grande y por algo, no está enterrado en ella, sino que en Sevilla.
Por ahí, Simón Bolívar (siempre Bolívar) aventuró en los inicios republicanos de Sudamérica esta reflexión:

“Son derechos del hombre: la libertad, la seguridad, la prosperidad y la igualdad. La felicidad general, que es el objeto de la sociedad, consiste en el perfecto goce de estos derechos”

Quizás Eugenio Tironi descubrió la pólvora....¿alguien del curso quiere dejarse medir con su “cajita feliz” para las estadísticas de nuestro querido Tironi?


10 octubre 2006

ALUMNOS DEBATE ENERGIA NUCLEAR

CLAUDIO SALINAS
GUSTAVO GONZÁLEZ
ROBERTO RODRÍGUEZ
MARÍA DEL PILAR CLEMENTE

PRIMER GRUPO DEBATE

EL PROBLEMA DE LA ENERGÍA NUCLEAR EN CHILE
Alumnos:
CLAUDIO SALINAS
ROBERTO RORÍGUEZ
GUSTAVO GONZÁLEZ
MARÍA DEL PILAR CLEMENTE

MATRIZ ANALÍTICA DEBATE ENERGÍA NUCLEAR




Matriz Analítica Energía Nuclear

ALUMNOS

Claudio Salinas

Gustavo González

Roberto Rodríguez

María del Pilar Clemente


Problema:

Los elementos en juego ante la posibilidad de instalar una central nuclear en Chile.

Hipótesis

Lo económico como eje central de decisión
Lo político como determinante en la decisión



Metodología:

Para abordar el tema se ha diseñado una matriz de análisis que contempla algunas dimensiones relevantes del mismo. Asimismo, cada dimensión es analizada desde una serie de variables. Del cruce de las dimensiones se podría comprender el problema central.



Actores involucrados
-Actores públicos.
Ong’s (Con una orientación tematica relativa a la Ecologia y a un desarrollo económico sustentable), Chile sustentable (Sara Larrain), Instituto de Ecologia Política (Manuel Baquedano), Océana,(Marcel Claude), Terram (Rodrigo Pizarro)y Greenpeace entre otros.

-Actores privados.
La minería privada (Esconcida, Radomiro Tomic, etc..), Holdings constructores de centrales nucleares, financistas, gasíferas (YPF-Repsol, Petrobrás, etc..),eléctricas (Endesa).

-Actores institucionales.
Comisión Chilena de Energía nuclear, Parlamento, Ministerio de Energía, Universidades (A través de sus respectivos centros de estudios), Partidos Políticos.

-Poderes fácticos.
¿Ecologismo?, ¿Grupos económicos?, ¿Consorcios internacionales?. La estrategia preferente de acción: El lobby

Medios de comunicación
-Cobertura.
Al momento de la noticia se aprecia alta intensidad. Luego de ésta la intensidad decae. Es un tema de agenda, pero que no se convierte en un problema que cope totalmente las pautas informativas. Podría ser un tema de arrastre que va de acuerdo con los vaivenes o el pulso político o económico. Se levanta de acuerdo al barómetro político. (Sugiero trabajar a través de las variables: Densidad e Intensidad)

-Toma de Posición.

Se aprecia tres posiciones: la primera La Tercera; la segunda El Mercurio; la tercera, dice relación, con medios que podrían denominarse independientes (El periodista, The Clinic, portales de Internet) o medios de trinchera que presentan un significativo grado de ideologización (El Siglo, Pluma y Pincel.). No debe desestimarse las (publicaciones especializadas)


Relaciones internacionales
-Países Limítrofes.
-Tríada Argentina, Venezuela y Bolivia.(Neopopulismo de izquierda)

-Gasificación de las relaciones Chile / Argentina.

a) Anuncio de la no renovación de los protocolos gasiferos por parte de Argentina.
b)Falla en la central de Atucha I: Hacia una lectura política?

-Chile / Bolivia.

a) Gas por mar?
b) Negociaciones de intercambio gasífero al sector eléctrico a cambio de una significativa participación Boliviana en la toma de decisiones en las empresas que se creen para este efecto. El gobierno Chileno manifestó que este seria un tema a tratar entre privados y no involucra necesariamente al Estado.

-Contexto Regional.
Es la duda. Por un lado está la consabida estrategia de integración sudamericana a través de una gran matriz energética preferentemente gasífera, pero por otro lado están los vaivenes propios de las relaciones bilaterales que potencian estrategias mas bien autonomistas.

Económica-energética
-Tiempo Corto coyuntura.
Decisión de sondear la posibilidad de instalar centrales nucleares, asumir la decisión públicamente.

-Tiempo Medio.
Los potenciales acuerdos que logre Chile con países de la región (Bolivia, Perú, Venezuela) o fuera de la región (Indonesia),sobre el abastecimiento energético.

-Tiempo Largo.
Generar una política de energía que apunte a una diversificación de la actual matriz energética chilena evitando de este modo la excesiva dependencia, particularmente del gas Argentino, garantizando de este modo el normal desarrollo del aparato productivo nacional; evitando pronósticos pesimistas respecto del potencial desarrollo de nuestro país. Sin embargo una idea fuerza que se desliza es la de la autonomía, entendiendo esta última bajo los criterios de seguridad nacional.

Política
-Compromisos de Campaña.
-Con los ecologistas antes y después de la asunción de Bachelet a la primera magistratura.

-Costos Ciudadanos.
-La ciudadanía no es advertida como un actor influyente, pues el tema no estaría dentro de sus preocupaciones inmediatas. La ciudadanía se pronunciará cuando el problema esté concretizado, es especial la los ciudadanos del entono mas próximo al lugar especifico de la instalación (Norte Grande preferentemente, sur de Tocopilla específicamente)

- Seguridad interna.
a) Riesgos. (Controlables) accidentes, terrorismo, y fallas humanas.

b) Peligros. (No Controlables) Catástrofes Naturales.

- Relaciones Concertación-electorado
-Los costos políticos estarán asociados a la percepción de vulnerabilidad, entendida ésta como potenciales cortes de luz, encarecimiento de los servicios básicos, efectos en términos de producción sobre todo en Pymes que se podrían traducir en despidos, etc... Esto puede ser un problema en donde la ciudadanía en general y el electorado concertacionista en particular castiguen a la administración de turno en relación al retraso respecto la decisión de instalación de una central nuclear.


- Relaciones Alianza-Concertación
-El tema energético tenderá a tensionar las relaciones gobierno-oposición en la medida que las soluciones planteadas por el ejecutivo pasen por la firma de acuerdos y tratados con naciones cuyos regímenes de turno generen anticuerpos en la oposición. Estas animadversiones dicen relación con potenciales cesiones territoriales, intromisiones en política interna, complicidades en al ámbito de las relaciones internacionales en especial lo relativo a EE.UU. u otros aspectos que se posicionen en cuestión.


Proyecciones del tema
-Desafíos.


Este punto necesariamente debe ser tratado de manera conjunta.
-Riesgos.



















28 septiembre 2006

El ‘Homo videns’ de un intelectual combativo (Giovanni Sartori) o de cómo emplear el pensamiento para cambiar el mundo

Artículo de Concha Mateos Martín
Doctoranda en Ciencias de la Información en la Universidad de La Laguna

Si abres el libro de Giovanni Sartori ‘Homo videns. La sociedad teledirigida’ (1), estate atento a los dos brazos que van a saltar de entre sus páginas para cogerte por los hombros y zarandearte un poco mientras en el aire titilen advertencias de este talante: ¡Vamos, chaval! ¿es que no te das cuenta? Espabila un poco, desamodorra tu sensibilidad intelectual, que se está desquebrajando la fibra que nos permite ahora mismo a ti y a mí conversar a través de este texto, aunque estemos lejos, aunque alguno de nosotros esté muerto.
para ver el texto completo pinque aquí:
El ‘Homo videns’ de un intelectual combativo (Giovanni Sartori) o de cómo emplear el pensamiento para cambiar el mundo

La opinión teledirigida por Giovanni Sartori

Versión abreviada del capítulo 2 de Homo Videns


La televisión destaca por una cosa: entretiene, distrae, divierte. Cultiva el homo ludens. Pero la televisión también impregna toda nuestra vida, se afirma incluso como demiurgo. Tras formar a los niños, sigue formando, o influyendo, a los adultos "informándoles". Informándoles, en primer lugar, de noticias (más que de nociones), es decir, anunciando lo que sucede en el mundo, tanto cercano como lejano. La mayor parte de estas noticias terminan por ser deportivas, de sucesos, de crónica rosa (o lacrimógena) y de catástrofes. Lo que no quita que las noticias de mayor repercusión, de mayor importancia objetiva, sean las informaciones políticas, las informaciones sobre la polis (la nuestra y la de otros). Saber de política es importante, aunque a muchas personas no les interese, porque la política condiciona nuestro vivir y nuestro convivir. La ciudad cruel nos encarcela, nos hace poco o nada libres; y la mala política —incluida la política económica— nos empobrece (cfr. Sartori, 1993, pp. 313-316).
El término videopolítica (un término acuñado tal vez por mí)1 comprende sólo uno de los múltiples aspectos del poder del video: su incidencia en los procesos políticos mediante una transformación radical del "ser político" y de la "administración de la política". La videopolítica no es una prerrogativa de la democracia. El poder del video también está a disposición de las dictaduras. Pero aquí sólo me ocuparé de la videopolítica en los sistemas liberaldemocráticos, es decir, en los sistemas que se fundan en elecciones libres. La democracia ha sido definida con frecuencia como un gobierno de opinión (Dicey, 1914, por ejemplo), y esta definición deviene pertinente con el nacimiento de la videopolítica. Porque es cierto que la televisión es una fuente importante de creación de opinión. En la actualidad, el pueblo soberano "opina" sobre todo de acuerdo con la forma con la que la televisión le induce a opinar. El poder del video se convierte en el centro de todos los procesos de la política contemporánea por su capacidad de orientar la opinión.
La televisión condiciona el proceso electoral, tanto en la elección de los candidatos,2 como en su modo de combatir la disputa electoral, como en la posibilidad de que triunfe el ganador. Asimismo, la televisión condiciona, o puede condicionar, un gobierno, es decir, las decisiones de un gobierno: lo que puede hacer un gobierno, o dejar de hacer, o decidir qué va a hacer.
La formación de la opinión
Si la democracia es un sistema de gobierno guiado y controlado por la opinión de los gobernados, entonces la pregunta que debemos plantearnos es: ¿cómo nace y cómo se forma la opinón pública? Casi siempre o, por lo menos, con mucha frecuencia, la opinión pública es un "dato" que damos por descontado. Existe y basta. Es como si las opiniones de la opinión pública fueran, como las de Platón, ideas innatas. Opinión pública es, en primer lugar, una ubicación, una colocación: es el conjunto de opiniones que se encuentran en el público o en los públicos. Pero la noción de opinión pública es también, y sobre todo, el conjunto de opiniones generalizadas del público, opiniones endógenas, que son del público porque su sujeto real es el público. Y se denomina pública no sólo porque es del público sino también porque incluye la res publica, la cosa pública, es decir, los argumentos que son de naturaleza pública: el interés general, el bien común, los problemas colectivos.
Merece la pena subrayar que es correcto decir "opinión". Opinión es doxa, no es epistème, no es saber y ciencia; es sencillamente un "parecer", una opinión subjetiva que no necesita ser demostrada.3 Las matemáticas, por ejemplo, no son una opinión. Dicho de otra manera, una opinión no es una verdad matemática. Las opiniones son convicciones débiles y variables. Si se convierten en convicciones profundas y profundamente arraigadas, entonces se transforman en creencias (y el problema cambia). De todo lo dicho anteriormente se deduce que es fácil desmontar la objeción de que la democracia es imposible porque el pueblo "no sabe". Dicha objeción puede ser válida respecto a la democracia directa; respecto a un demos que se autogobierna y, además, gobierna solo. Pero la democracia representativa no se caracteriza por ser un gobierno del saber sino por ser un gobierno de la opinión, fundado en un público sentir de res publica. Lo que equivale a decir que a la democracia representativa le basta, para existir y funcionar, que el público tenga opiniones propias; y nada más, pero también —precisemos— nada menos.
Entonces, ¿cómo se forma una opinión pública autónoma que sea realmente del público? Es claro que este proceso de opinar debe estar expuesto a flujos de información sobre el estado de la cosa pública. Si fuera "sordo", demasiado cerrado y demasiado preconcebido respecto a la situación de la res publica, entonces no serviría. Pero, por otra parte, cuanto más se abre y expone la opinión pública a flujos de informaciones exógenas (recibidas del poder político o de los medios de información de masas), más riesgos corre de convertirse —como decía Riesman— en opinión pública "heterodirigida". Cuando eran fundamentalmente los periódicos los que plasmaban la opinión pública, el equilibrio entre opinión autónoma y opiniones heterónomas (heterodirigidas) estaba garantizado por la existencia de una prensa libre y múltiple, con muchas voces. La llegada de la radio no alteró este equilibrio de forma sustancial. El problema surge con la televisión y debido a su capacidad de suplantar la reflexión por la imagen.
Cuando prevalece la comunicación lingüística, los procesos de formación de la opinión no se producen desde arriba hacia abajo; se producen "en cascada", o mejor dicho, como en una sucesión de cascadas interrumpidas por concavidades en las que las opiniones se mezclan (de acuerdo con un modelo formulado por Deutsch, 1968). Además, las cascadas se complementan y se contraponen a ebulliciones que provienen del fondo; e incluso a resistencias y viscosidades de naturaleza varia.4
Pero la fuerza perturbadora de la imagen rompe el sistema de reequilibrios y retroacciones múltiples que habían instituido progresivamente, a lo largo de casi dos siglos, los estados de opinión difusos, identificados, desde el siglo XVIII en adelante, con el término "opinión pública". La televisión es invasora porque supera a los denominados líderes intermedios de opinión y porque anula la multiplicidad de "autoridades cognitivas" que establecen de forma diferente, para cada uno de nosotros, en quién creer, quién es digno de crédito y quién no lo es.5 Con la televisión la autoridad reside en la visión misma: es la autoridad de la imagen. No importa que las imágenes puedan engañar aún más que las palabras, como veremos más adelante. Lo importante es que el ojo cree en lo que ve; y, por tanto, la autoridad cognitiva más auténtica es lo que se ve. Lo que se ve parece "real", y puede ser considerado como verdad.
He observado anteriormente que a la democracia representativa le basta, para funcionar, que exista una opinión pública que sea realmente del público.6 Pero cada vez esto es menos frecuente, ya que la videocracia está fabricando una opinión masivamente heterodirigida que refuerza en apariencia, pero que vacía sustancialmente, la democracia como gobierno de opinión. Porque la televisión se muestra como portavoz de una opinión pública que es en realidad el eco de su propia voz. Herstgaard ha escrito: "Los sondeos de opinión mandan. Continuamente se pregunta a 500 estadounidenses para que nos digan, a los otros 250 millones de estadounidenses, lo que debemos pensar".7 Y es falso que la televisión se limite a reflejar los cambios en curso en la sociedad y en su cultura. En realidad, la televisión refleja cambios que, en gran medida, promueve e inspira.
Menos información
El mérito casi indiscutible de la televisión es que "informa". Por lo menos esto es lo que nos dicen. Pero aclaremos antes ese concepto. Informar es suministrar noticias, incluyendo las noticias sobre nociones. Se puede estar informado sobre acontecimientos pero también sobre el saber. Aún así, hay que precisar que información no es conocimiento, no es saber en el sentido heurístico de la palabra. Por sí misma la información no es comprensión: se puede estar muy informado sobre muchas cosas y, al mismo tiempo, no entenderlas. Es correcto, por tanto, afirmar que la información suministra sólo nociones. Lo cual no es en sí mismo un mal. Incluso el saber mediante nociones contribuye a la creación del homo sapiens. Pero si no se debe despreciar el saber nocional, tampoco hay que sobrevalorarlo. Acumular nociones no es siempre entenderlas.
Se debe subrayar también que la importancia de las informaciones es variable. Muchas informaciones son sólo frívolas, sobre sucesos sin importancia, o tienen un valor de puro y simple espectáculo. Es decir, están desprovistas de cualquier valor o relevancia "significante". Otras informaciones son, por el contrario, objetivamente importantes porque son informaciones que van a crear una opinión pública sobre problemas públicos, sobre problemas de interés público. Y cuando hablo de subinformación o de desinformación se debe entender que me estoy refiriendo a la información de "relevancia pública". La televisión informa poco o mal respecto a ese tipo de información (y no respecto a las noticias deportivas, de crónica rosa o de sucesos). Pero es necesario distinguir entre subinformación y desinformación. Por subinformación entiendo una información insuficiente que empobrece la noticia sobre la que se informa; o incluso una falta de información, la pura y simple eliminación de nueve noticias de cada diez. La subinformación es una reducción excesiva. Por desinformación entiendo una distorsión de la información, una información manipuladora que induce a engaño al oyente. Pero nótese: no siempre la manipulación de la información es premeditada; muchas veces refleja una deformación profesional. Y esto la hace menos culpable pero también más peligrosa. La distinción es analítica, sirve para realizar un análisis claro y preciso del problema. La subinformación y la desinformación tienen zonas de superposición y se mezclan entre sí, pero esto no nos impide examinarlas por separado.
La difusión de la información que se presenta como tal se produce en el periódico. El término inglés newspaper declara exactamente su propia naturaleza: folio o papel "de noticias". El italiano giornale subraya el aspecto de lo cotidiano: algo que aparece todos los días. Pero la información de masas propiamente dicha nace con la llegada de la radiofonía. El periódico excluye eo ipso el analfabeto que no lo puede leer, mientras que la voz de la radio llega incluso a quien no sabe leer ni escribir. A esta extensión cuantitativa se corresponde un empobrecimiento cualitativo (salvo cuando la comparación se hace con los tabloides de carácter escandaloso). En cualquier caso, existe siempre una diferencia entre periódico y radio. Y es ésta: puesto que la radio habla incluso a quien no lee, la radio debe simplificar más y debe ser, por lo menos en los noticiarios, más breve. Se puede afirmar que la radio complementa el periódico.
¿Y la televisión? Admitamos que la televisión informa más que la radio puesto que llega a una audiencia más amplia. Pero la progresión termina aquí. Porque la televisión da menos información que cualquier otro medio de comunicación. Además, lo que cambia de manera radical es el criterio de selección de las informaciones o entre las informaciones. La información importante es la que se puede filmar; y si no hay nada que filmar no existe la noticia, no se produce la noticia, no es una noticia "videodigna". La fuerza de la televisión —la fuerza de hablar con imágenes— es también su mayor obstáculo. Los periódicos y la radio no tienen el problema de estar en el lugar del acontecimiento. Sin embargo, la televisión lo tiene. Lo tiene limitadamente. No tiene, o no tendría, necesidad de exagerar. No es que todas las noticias necesiten a la fuerza el apoyo de las imágenes. El problema de encontrarse en el lugar del acontecimiento es en parte un problema que se ha creado la propia televisión (y que provoca su crecimiento excesivo).8 Durante un cierto tiempo, los telediarios fueron sobre todo lecturas de noticias hechas en el estudio. Posteriormente, alguien descubrió que la misión, el deber de la televisión era "mostrar" las cosas de las que se hablaba. Y este descubrimiento marcó el inicio de la degeneración de la televisión. Porque es éste el descubrimiento que ha "aldeanizado" la televisión en el sentido exactamente opuesto al indicado por McLuhan: limita la televisión a lo cercano (a las aldeas cercanas) y abandona las localidades y los países difíciles o demasiado caros de alcanzar para un equipo televisivo.
Muchos habrán notado que en la televisión cada vez son más abundantes las noticias locales-nacionales y más reducidas las noticias internacionales. Aún peor, o peor que nunca, habrán notado que la televisión ha adoptado como principio la obligación de "mostrar" visualmente, la exigencia de tener imágenes de todas las noticias. Lo que se traduce en una inflación de imágenes vacías, de imágenes de acontecimientos tan insignificantes como artificialmente hinchados. Al final, sucede que terminan por contarnos las elecciones en Reino Unido o en Alemania rápidamente, en 30 segundos, cuando tenemos suerte. Tras lo cual, llegan unas imágenes de un pequeño pueblo que deben justificar su costo con una retransmisión de dos o tres minutos; o unas imágenes de alguna historia lacrimosa (la madre que ha perdido a su niña entre la multitud) o truculenta (de algún asesinato), cuyo valor informativo y formativo de opinión es prácticamente nulo. De la media hora que duran los telediarios actuales, dedican 20 minutos a producirnos un hartazgo de crónicas triviales y de noticias que existen sólo porque han sido elegidas e inventadas por la cocina de los noticiarios. ¿Es esto información? Sí, incluso la noticia sobre la muerte de una gallina a causa de un alud puede ser llamada información. Pero es una información no digna de mención.
La obligación de "mostrar" produce además el deseo o la exigencia de "mostrarse". Y de esta forma se produce el seudoacontecimiento, el acontecimiento que existe sólo porque hay una cámara que lo graba. El seudoacontecimiento es el acontecimiento fabricado por la televisión y para la televisión. A veces esta fabricación está justificada. Pero siempre resulta un "hecho falso", expuesto a serios abusos y fácilmente transformable en verdadera desinformación. El problema es, insisto, que la producción de seudoacontecimientos o la caída en lo trivial y en lo insignificante no se debe a ninguna necesidad objetiva, a ningún imperativo tecnológico. Se podría utilizar la información televisiva mucho mejor. Pero, una vez dicho esto, es necesario constatar que la fuerza de la imagen aprisiona la imagen. Para darse cuenta de esto, es suficiente comparar la información escrita del periódico con la información visual de la televisión.
El hombre de la cultura escrita, de la era de los periódicos, leía al día unos quince acontecimientos significativos (nacionales e internacionales) y digamos que cada uno de esos acontecimientos estaba desarrollado, por lo general, en una columna periodística. En los telediarios las noticias se reducen a la mitad y con tiempos de retransmisión que a veces descienden a uno o dos minutos. La reducción-restricción es gigantesca; y lo que desaparece en esa restricción es el enfoque del problema al que se refieren las imágenes. Porque la imagen es enemiga de la abstracción, y explicar es un discurso abstracto. Como he dicho más de una vez, los problemas no son "visibles". Y la imagen que privilegia la televisión es la que "conmueve" a nivel de sentimientos y emociones: asesinato, violencia, enfrentamientos con armas, arrestos, protestas, quejas; o si no terremotos, incendios, inundaciones y accidentes.
En resumen, la imagen nos aprisiona en la imagen. Para el hombre vidente (y nada más) lo no visto no existe. La amputación es tremenda, agravada por el por qué y el cómo la televisión elige esa imagen especial entre 100 o mil acontecimientos igualmente dignos de consideración. A fuerza de subinformar, privilegiando e hinchando al mismo tiempo las noticias locales, se termina por perder de vista la amplitud del mundo y casi dejar de interesar. La CBS ha comentado con toda tranquilidad: "Es simplemente una cuestión de preferencia de los oyentes. El nivel de audiencia aumenta con acontecimientos como terremotos y huracanes". Este comentario es terrible por su miopía y cinismo: atribuye al público las culpas que son, por el contrario, de los medios de comunicación. Si el hombre de la calle no sabe nada del mundo, es evidente que no se interesará por él. En principio, incluso la información (como leer) "cuesta" trabajo. Informarse exige una inversión de tiempo y de atención que gratifica (es un precio que compensa) sólo cuando la información almacenada llega a una masa crítica preparada para recibirla. Para amar la música es necesario saber un poco de música: de otra forma, la música de Beethoven se convierte en ruido. Para que guste el futbol es necesario entender las reglas del juego. Para apasionarse con el ajedrez es necesario conocer las jugadas. De forma análoga, en política y en los asuntos internacionales el que ha superado el "umbral crítico" capta inmediatamente las noticias del día, porque entiende al vuelo su significado e implicaciones. Pero quien no dispone de un "almacén" informativo debe hacer un esfuerzo, no comprende de la misma manera, y por tanto se aburre.
Antes de que llegase la televisión, el público se interesaba por las noticias internacionales, y lo demuestra el hecho de que los periódicos las publicaban. Ahora se interesa cada vez menos. ¿Por qué? ¿Se ha atrofiado el público por sí solo? Claro que no. Sin duda la prensa escrita alimentaba intereses y curiosidades que la videopolítica ha apagado.
Más desinformación
La desinformación propiamente dicha no es informar poco (escasamente), sino informar mal, manipular. Anticipo que, al menos en parte, la desinformación televisiva es involuntaria y, en cierto modo, inevitable. Constato además que la aldea global de McLuhan es "global" sólo en parte, por lo que en realidad no es global. La telecámara entra con facilidad y libremente en los países libres; entra poco y con circunspección en los países peligrosos; y no entra en absoluto en los países que no son libres. La consecuencia es que cuanto más tiránico y sanguinario es un país, la televisión más lo ignora y por lo tanto lo absuelve.
No se puede imputar a la televisión que no muestre lo que no puede mostrar. Pero lo que sí se debe imputar a la televisión es que avale y refuerce una percepción del mundo basada en dos pesos y dos medidas, y por lo tanto injusta y deformante.
Hasta ahora hemos analizado manipulaciones que son fruto de un mundo visto parcialmente y que son, por lo tanto, manipulaciones de lo no visto. Pasemos a otros tipos de desinformación. He hablado antes sobre la fabricación de seudoacontecimientos. Pero respecto a otros tipos de desinformación es algo nimio. Me referiré ahora a las manipulaciones informativas más relevantes, y empezaré por las estadísticas falsas y por las entrevistas casuales. Por estadísticas falsas entiendo resultados estadísticos que son "falsos" por la interpretación que se les atribuye. Incluso la prensa se ejercita ahora en este género de falsedades; pero es la televisión la que las ha impuesto a todos (incluida la prensa) como dogmas. Porque para la televisión los cuadros estadísticos (simplificados y reducidos al máximo) son como el queso para los macarrones. Con cuadros y porcentajes se puede condensar todo en pocas imágenes; en imágenes que parecen de una objetividad indiscutible. En las estadísticas hablan las matemáticas. Y las matemáticas no son una banalidad. Las matemáticas no. Pero la interpretación de un resultado estadístico, sí.
A las estadísticas falsas hay que añadir, como factor de distorsión, la entrevista casual. El entrevistador al que se le manda rellenar un acontecimiento (e incluso un no acontecimiento) con imágenes sale a la calle y entrevista a los transeúntes. Así, finalmente, es la voz del pueblo la que se oye. Pero esto sí que es un engaño. Dejemos aparte el hecho de que esas entrevistas están siempre "cocinadas" con oportunas distribuciones de síes y noes. El problema es que el "azar" de las entrevistas casuales no es una casualidad estadística, porque el transeúnte no representa nada y a nadie: es sólo su punto de vista. En algunos casos, las entrevistas casuales producen animación. Pero cuando se trata de problemas serios, generalmente son formidables multiplicadores de estupidez. Dichas en el video, las estupideces crean opinión: las dice un pobre hombre que balbucea con dificultad, y al día siguiente las repiten decenas de miles de personas.
Además de alimentarse de falsas estadísticas y de entrevistas casuales, la desinformación también se alimenta de dos distorsiones típicas de una información que debe ser a toda costa excitante: el premio a la extravagancia y el predominio del ataque y la agresividad. Sobre el primer aspecto me limito a observar que las posiciones extremas, las extravagancias, los "exagerados" y las exageraciones tienen garantizada su aparición en la pantalla. Cuando más estrafalaria es una tesis, más se difunde y se le da publicidad. Las mentes vacías se especializan en extremismo intelectual para adquirir notoriedad (difundiendo vaciedades). El resultado de todo esto es una increíble y absurda selección a la inversa. Salen a flote los charlatanes, los pensadores que no valen dos duros, los que practican la novedad a toda costa; y se quedan en la sombra las personas serias y reflexivas, lo cual en realidad es servir a un "interés mal entendido". El otro aspecto es el predominio del ataque y la agresividad.
La televisión llega siempre con rapidez al lugar en donde alguien protesta, se manifiesta, ocupa edificios, bloquea carreteras y líneas ferroviarias, ataca.9 Se dirá: sucede así porque el ataque es espectáculo, y la televisión es espectáculo. En parte es así. Pero el mundo real no es es espectáculo; y quien lo disfraza de esta guisa deforma los problemas y nos desinforma sobre la realidad de la peor manera posible.10 El aspecto más grave de esta preferencia espectacular por el ataque es que viola en sus raíces el principio de toda convivencia civil, el principio de "escuchar a la otra parte". Si se acusa, se debe escuchar al acusado. Si se bloquean carreteras y trenes, se debe escuchar y mostrar a los perjudicados, a los inocentes que viajan. Casi nunca sucede esto. Generalmente, la televisión recoge sólo la voz de quien ataca. De este modo la protesta se convierte en un protagonista desproporcionado que siempre se sale con la suya (incluso cuando está completamente equivocado). Es positivo escuchar las exigencias, las quejas y las denuncias. Pero para servir de verdad a una buena causa, y hacer justicia, es necesario que la protesta esté tratada con imparcialidad. Donde hay una acusación debe haber también una defensa. Si quien ataca sale en pantalla, también debe salir el atacado. Pero el ataque es "imagen" y sorprende; la defensa es, por regla general, razonamiento. Dios nos coja confesados. El video nos llena de manifestaciones, pancartas, gente que grita, que lanza piedras e incluso cocteles molotovs, y tienen siempre razón (en las imágenes que vemos) porque a su voz no se contrapone otra voz.11 Se diría que en el código de la televisión está escrito inaudita altera parte. Y ya se ha convertido casi en norma que el entrevistador deba "simpatizar" con sus entrevistados (por lo que un asesino se convierte en un "pobre" asesino que nos debe conmover). Pero éste es un mal código de una mala televisión.
Concluyo con esta pregunta: ¿valía la pena distinguir —como se ha hecho hasta ahora— entre información, subinformación y desinformación? Para los videoniños crecidos en el negropontismo,12 el problema está resuelto incluso antes de ser planteado. Es más, los negropontinos ni siquiera entienden la pregunta. Para mí, informar es comunicar un contenido, decir algo. Pero en la jerga de la melaza mediática, información es sólo el bit, porque el bit es el contenido de sí mismo. Es decir, todo lo que circula en la red es información. Por tanto, información, desinformación, verdadero, falso, es todo lo mismo. Incluso un ruido, una vez que está en la red, se convierte en información. El problema se resuelve vaporizando la noción de información y diluyéndola sin residuo en un comunicar que es únicamente "contacto". Quien se aventura en la red y se permite comentar que un ruido no informa, o que una información falsa desinforma, es (para Negroponte y los suyos) un probrecito que todavía no ha entendido, un residuo de una "cultura pasada", muerta y enterrada. Cultura a la que yo estoy encantado de pertenecer.
Incluso la imagen miente
Es difícil negar que la subinformación y la desinformación son el negativo de la televisión. No obstante —se rebate—, la televisión triunfa sobre la información escrita porque "la imagen no miente". No miente, no puede mentir, porque la imagen es la que es, y habla por sí sola. Si una cosa está fotografiada, esa cosa existe, y es tal como se la ve. No cabe ninguna duda de que los noticiarios de la televisión dan al espectador la impresión de que lo que ve es verdad: de que ve los acontecimientos tal como suceden. Y, sin embargo, no es así. La televisión puede mentir y falsear la verdad como cualquier otro medio de comunicación. La diferencia radica en que la "fuerza de autenticidad" connatural a la imagen hace la mentira más eficaz y, por tanto, más peligrosa.
La videopolítica encuentra su sede óptima en los denominados talkshows, dirigidos en EU y en Reino Unido por periodistas realmente inteligentes e independientes. En el debate bien dirigido, a quien miente se le contradice inmediatamente. Pero es porque en los talkshows (la misma palabra lo dice) se habla, y porque en este contexto la imagen pasa a segundo plano. Es siempre importante, porque hay rostros que en televisión no resultan agraciados porque hay personas poco telegénicas. Pero lo importante es siempre lo que se dice y cómo se dice. Por desgracia, la televisión que nos informa correctamente es una televisión atípica. La típica está totalmente centrada en la imagen. Y lo que se nos muestra —repito— puede engañarnos. Una fotografía miente si es producto de un fotomontaje. Y la televisión de los acontecimientos, cuando llega al espectador, es siempre un fotomontaje.
Pero procedamos ordenadamente. He dicho antes que la frontera entre subinformación y desinformación es porosa. Lo mismo vale para las falsedades televisivas. En ciertos casos son poco importantes y pueden ser atribuidas a una información insuficiente. En otros casos son graves, pero a veces es difícil establecer si una falsedad es el resultado de una desinformación o de una manipulación deliberada, de un deseo de engañar. Incluso aquí se producen zonas de superposición. En general, la visión en video siempre falsea un poco porque descontextualiza, porque está basada en primeros planos fuera de contexto. La verdad es que para falsear un acontecimiento narrado con imágenes son suficientes las tijeras. Además no es verdad que la imagen habla por sí sola. Se nos muestra una persona asesinada. ¿Quién la ha asesinado? La imagen no lo dice; lo dice la voz de quien tiene en la mano el micrófono; y si el locutor quiere mentir, o se le ordena que mienta, ya está todo hecho
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Notas
1 Cfr. Sartori (1989). Cuando hablo de video me estoy refiriendo a la superficie del televisor en la que aparecen las imágenes. Esta es también la acepción etimológica del término, puesto que video es un derivado del latín videre, ver. La acepción técnica inglesa del término es diferente: video es la película (o la cinta) sobre la que se graba y de la que se extraen las imágenes (como en las expresiones videotape o videocasete). Pero no debemos someternos a la estupidez de quien inventa las palabras sin ton ni son, por lo que insisto: video es la superficie en la que vemos. 2 Paradójicamente, cuanto más democrática es la elección de los candidatos, es decir, basada como en EU en elecciones primarias, más decisiva (y distorsionadora) es la televisión (cfr. Orren y Polsby, 1987). No hay que olvidar que también influye en las elecciones partitocráticas de los candidatos. 3 Cfr. en contra de Habermas, el cual sostiene que Locke, Hume y Rousseau acuñaron el término "opinión pública" falseando e interpretando la doxa platónica como juicio racional. La tesis no está justificada puesto que todos los autores de la Ilustración conocían perfectamente el griego. Dijeron "opinión" a pesar de que sabían que doxa era, en la tradición filosófica, lo contrario de verdad objetiva. 4 Las opiniones de cada uno remiten a grupos de referencia, por lo que no derivan sólo de mensajes informativos sino también de identificaciones (son opiniones sin información y poco penetrables). También hay opiniones relacionadas con los gustos de cada uno; y como se sabe, de gustibus non est disputandum (cfr. Berelson, et al, 1954). 5 Para profundizar sobre estos problemas remito a Sartori (Opinión pública, capítulo VIII, 1995). 6 El problema está reforzado por la idea de opinión pública "colectiva" (cfr. Page y Saphiro, 1993); pero ni siquiera esta opinión agregada puede evitar la erosión que describo. 7 Cit. en Glisenti y Pesenti, p. 145, 1990. 8 La ley de Parkinson (Parkinson, 1957) prevé el crecimiento automático de las burocracias independientemente de cualquier necesidad objetiva, sólo por mecanismos internos de proliferación, algo que puede aplicarse al crecimiento del personal de la televisión. 9 De esta forma se alimentan los seudoacontecimientos en los que la televisión crea la protesta. Quien quiere protestar por algo, primero va a la televisión para pedir que se le grabe. Lo han admitido los productores de leche que han bloqueado durante mucho tiempo al aeropuerto milanés de Linate: bloqueamos carreteras y aeropuertos para que "sea noticia". En casos como éste, la televisión promueve ejemplos negativos y perjudica. 10 La creciente dificultad de la política (Sartori, pp. 157-165, 1996) se inscribe en este contexto. Como ha notado Michael Robinson, "el desapego entre público y gobierno empezó a crecer cuando los telediarios de la noche pasaron de durar 15 minutos a durar 30"; y "no es una mera coincidencia, puesto que un noticiero televisivo que muestra instituciones sociales y políticas en estado de conflicto permanente alimenta el cinismo, la desconfianza (…) el sentido de ineficacia, la frustración" (cit. en Zukin, p. 379, 1981). 11 Lo curioso, o incluso peor, es que ni siquiera se explica la protesta. Recuerdo que cuando se celebraban los Juegos Olímpicos en Corea todas las noches nos mostraban fornidos muchachos habilísimos en el lanzamiento de cocteles molotov. ¿Qué estaban asaltando? Nunca lo he sabido gracias al telediario: el acontecimiento era uno de los muchachos maltratado por la policía, o el incendio del polideportivo a causa de uno de esos molotov. 12 Alusión a los discípulos de Nicholas Negroponte (N. del T.).
Bibliografía
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Gary R. Orren y Nelson W. Polsby, Media and Momentum: The New Hampshire Primary and Nomination Politics, N. J. Chatham House, Chatham, 1987.
Benjamin Page y Robert Y. Shapiro, en Marcus y Hanson The Rational Public and Democracy, 1993.
C. Northcote Parkinson, Parkinson’s Law, The Riverside Press Cambridge, 1957.
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—Democrazia: cosa è, Milán, Rizzoli, 1993.
—Elementi di teoria politica, Bolonia, II Mulino, 3a. ed., 1995.
—Ingegneria costituzionale comparata, Bolonia, II Mulino, 2a. ed., 1996.
Cliff Zukin, "Mass communication and public opinion", en Dan D. Nimmo y Keith R. Sanders, Handbook of Political Communication, pp. 359-390, Beverly Hills, Sage, 1981.

Internet según McLuhan: un Medio Frío con Diferentes Grados

Artículo de Gloria Gómez Diago
Integrante del Grupo de Investigación I COM (CS1) del Dpto. de Psicología Evolutiva de la Comunicación, Universidad de Vigo, España


Las temperaturas de los medios según McLuhanSe considera que, al igual que otras de las que ha aportado, la iniciativa de McLuhan consistente en diferenciar los medios de comunicación en fríos y calientes dibuja numerosas sugerencias susceptibles de ser utilizadas y aplicadas a la hora de aproximarnos al estudio de la comunicación. De este modo, Miquel de Moragas (1994, p.4), refiriéndose al cómo interpretar las nuevas prácticas de comunicación, explica:
Deberíamos por ejemplo, evitar los errores cometidos por la teoría crítica de la comunicación respecto de las teorías de McLuhan. El interés preferente por los aspectos ideológicos de los discursos sociales impidió entonces a muchos analistas comprender la validez de las principales intuiciones de McLuhan respecto de los cambios en los usos de los medios, o respecto de las distintas relaciones culturales que pueden establecerse entre los medios y sus receptores.
Si estudiamos los criterios fundamentales que estableció McLuhan para distinguir los medios de comunicación (1996:44) se plantea que Internet, entendido de manera general, es un medio frío.

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La era McLuhan

Artículo de Octavio Islas
Director de la Cátedra de Comunicación Estratégica y Cibercultural del Tecnológico de Monterrey

En los años recientes, un mayor número de académicos e investigadores de la comunicación en Iberoamérica han reparado en la importancia de conocer y discutir, sin descalificaciones de carácter ideológico, la obra y pensamiento de Marshall McLuhan. Efectivamente es posible entender a los medios de comunicación como prolongaciones del hombre.
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La era McLuhah

¿Quién teme a Marshall McLuhan?

Artículo de Jorge Lozano
CatedráticoUniversidad Complutense de Madrid

Hace ahora 20 años, el 31 de diciembre de 1980, murió en Toronto el canadiense Herbert Marshall McLuhan, que había nacido en Edmonton (Alberta) el 21 de julio de 1911. A 20 años de distancia aquel "Doctor Spock de la cultura pop", entrevistado por P1ayboy, que hacía de McLuhan en Annie Hall, de Woody Allen, denostado por la Academia, ridiculizado por la teoría crítica, reaparece últimamente en plena globalización o glocalización -él que habló de aldea global- donde la cuestión de la transmisión de información lejos de ser banal se convierte en problema central.

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26 septiembre 2006

El libro de negocios de moda en Estados Unidos (Qué pasa)

Un nuevo modelo de negocios está surgiendo en la red, que revolucionará la industria de los medios y la entretención, según Chris Anderson, editor de la revista Wired, en el libro "The long tail: Why the future of business is selling less of more". La tesis es que internet ha originado una tienda sin límites espaciales ni geográficos, donde lo que no se vende hoy en el "mundo real" es el gran negocio del "mundo virtual". Es la irrupción del mercado de los nichos: pequeños y disímiles grupos de clientes, que sumados representan la gran mina de oro del consumo del siglo XXI. Este reportaje -publicado en la revista Wired en 2004- dio origen al libro y explica la tesis central de Anderson.Por Chris AndersonEn 1988, Joe Simpson, un montañista británico, escribió Tocando el Vacío, un relato sobre su experiencia de estar al borde de la muerte en los Andes peruanos. Obtuvo buenas críticas, pero un éxito modesto y pronto cayó en el olvido. Una década más tarde, ocurrió algo extraño: Jon Krakauer escribió Mal de Altura, otra novela no-ficción sobre una tragedia de montañismo -en este caso, en el Everest-, la cual se convirtió en sensación editorial.Pero de pronto, el olvidado Tocando el Vacío comenzó a vender. Random House se apresuró en sacar una nueva edición para satisfacer la demanda. Las librerías lo promocionaron en las estanterías junto a Mal de Altura y las ventas siguieron creciendo. Una edición revisada se mantuvo 14 semanas en la lista de best sellers del New York Times. IFC Films lanzó un docudrama del relato, que obtuvo la aclamación de la crítica. Actualmente, Tocando el Vacío vende más del doble que Mal de Altura.Todo fue obra de las recomendaciones de Amazon.com. El software de la librería online advirtió patrones en los comportamientos de compra y sugirió a los lectores que les había gustado Mal de Altura que también disfrutarían Tocando el Vacío. La gente lo aceptó y escribió elogiosas reseñas. Hubo más ventas, más recomendaciones y más feedback positivo de los usuarios.Cuando llegó a las estanterías el libro de Krakauer, el de Simpson estaba casi agotado. Hace unos pocos años, los lectores de Krakauer nunca se habrían enterado de Simpson, y si ello hubiese ocurrido, no habrían podido encontrar el libro. Amazon cambió todo aquello. Creó el fenómeno de Tocando el Vacío al combinar un ilimitado espacio de estanterías con información en tiempo real acerca de las tendencias de compra.Pero esto no es sólo una virtud de las librerías online: es un ejemplo más de un modelo económico totalmente nuevo para la industria de la entretención y de los medios de comunicación, un modelo que recién está comenzando a mostrar su poder. La selección ilimitada está revelando verdades acerca de qué es lo que desean los consumidores y cómo quieren obtenerlo, a través de diversos sitios online: desde DVD en Netflix, a videos musicales en Yahoo! Launch, hasta canciones en iTunes Music Store y Rhapsody. La gente se sumerge en los catálogos online, bucea en las listas de títulos disponibles, mucho más amplias que las de Blockbuster Video, Tower Records y Barnes & Noble. Y mientras más encuentran, más es lo que les agrada. A medida que se apartan de los típicos éxitos de ventas, descubren que su gusto no es el mayoritario.Un análisis de las ventas y tendencias de estos servicios muestra que la emergente economía digital del entretenimiento será radicalmente diferente a la actual. Si la industria de la entretención del siglo XX estuvo enfocada en los "éxitos", la del siglo XXI lo estará en los "fracasos".Durante demasiado tiempo hemos sufrido la tiranía del precio del denominador común más bajo, hemos sido sometidos a éxitos de taquilla descerebrados y al pop prefabricado. ¿Por qué? Por la economía. Muchos de nuestros supuestos sobre el gusto popular son producto de un deficiente calce entre oferta y demanda.El problema principal es que vivimos en un mundo físico y, hasta hace muy poco, ése también era el problema de la mayoría de los medios, porque dicho mundo impone dos limitaciones dramáticas: 1) La necesidad de encontrar audiencias locales. Una sala de cine promedio no exhibirá una película a menos que pueda atraer a unas 1.500 personas, durante dos semanas; ello equivale al arriendo de pantalla. Una disquería necesita vender al menos dos copias de un CD al año, para que valga la pena; eso equivale al alquiler de media pulgada de espacio de estantería. Y lo mismo vale para las tiendas de arriendo de DVD, juegos de video, librerías y quioscos de diarios. En todos estos casos, los minoristas sólo trabajarán con contenidos que puedan generar la suficiente demanda para ganarse su sustento. Pero sólo se puede recurrir a una población local limitada, quizás un radio de 10 millas para una sala de cine, menos que eso para una tienda de música y menos aún (una o dos millas) para una de arriendo de videos. Pero eso no basta para que un excelente documental tenga una audiencia nacional de medio millón de personas. Hay mucho entretenimiento de calidad que no puede superar la valla. Un ejemplo impactante es la situación de Bollywood en EE.UU. Cada año, la industria fílmica de India produce más de 800 estrenos. Existen cerca de 1.700.000 indios en EE.UU. Sin embargo, la cinta en lengua india mejor listada (según Amazon), Lagaan: Once Upon a Time in India, fue estrenada en apenas dos salas. Es la tiranía del espacio físico.2) La otra restricción del mundo físico es la física en sí misma. El espectro radial sólo permite transportar un número limitado de estaciones; así como el cable coaxial, uno limitado de canales de TV. Además, sólo se cuenta con 24 horas de programación diarias. En materia de entretención, el siglo pasado brindó una sencilla solución para estas restricciones. Los éxitos llenan las salas, vacían las estanterías y mantienen a los auditores y espectadores alejados de los diales y del zapping. Pero somos muchos los que deseamos algo más que éxitos. En algún momento, el gusto personal se aparta del mayoritario, y a medida que exploramos más alternativas, nos sentimos más atraídos.La economía impulsada por los éxitos es la creación de una era que no tiene suficiente espacio para brindarles a todos de todo. No hay suficiente espacio en estanterías para todos los CD, DVD y juegos que se producen. No hay suficientes salas para exhibir todas las películas disponibles. No hay suficientes canales para transmitir todos los programas televisivos, no hay suficientes ondas radiales para tocar la música grabada, y no hay suficientes horas al día para aprovechar al máximo cada una de estas opciones.Este es un mundo de escasez. Pero con la distribución y retail online estamos entrando en un mundo de abundancia. Y las diferencias son profundas.Es el caso de Robbie Vann-Adib, gerente general de Ecast, una compañía de máquinas de discos digitales, cuyos equipos para bares ofrecen más de 150 mil canciones, y aportan estadísticas sorprendentes. Da pistas sobre ello con una pregunta que los visitantes responden invariablemente en forma errada: "¿Cuál es el porcentaje de los 10 mil títulos top en cualquier tienda online (Netflix, iTunes, Amazon) que será arrendado o vendido al menos una vez al mes?".La mayoría dice que 20%, y por una buena razón: hemos sido entrenados para pensar de esa manera. La regla de 80/20, tambiénconocida como el principio de Pareto (por Vilfredo Pareto, un economista italiano, quien creó el concepto en 1906), está en todo. Sólo el 20% de las películas de los principales estudios será un éxito. Lo mismo vale para los programas de TV, de radio, los juegos y los libros. Las posibilidades son incluso peores para los CD: menos del 10% son rentables, según la Recording Industry Association of America.Pero la respuesta correcta, dice Vann-Adib, es 99%. Existe demanda para prácticamente cada una de las 10 mil grabaciones top. Él lo ve en las estadísticas de sus propias máquinas: todos los meses, miles de personas gastan sus monedas para escuchar canciones que no están incluidas en las máquinas tradicionales.Las personas responden mal a la pregunta de Vann-Adib porque va contra el sentido común. Al menos en dos formas:1) Nos olvidamos de que la regla del 20% en la industria del entretenimiento vale para los éxitos, pero no para cualquier tipo de venta. Estamos atrapados en una mentalidad determinada por los éxitos: creemos que si algo no lo es, no generará ganancias y, por ende, no retornará el costo de su producción. En otras palabras, suponemos que sólo merecen existir los éxitos. Pero Vann-Adib, al igual que los ejecutivos de iTunes, Amazon y Netflix, ha descubierto que los "fracasos" también generan dinero. Además, como existen tantos de ellos, ese dinero puede convertirse en un inmenso pozo.Sin tener que pagar espacio de estantería y, en el caso de servicios completamente digitales como iTunes, sin costos de fabricación y casi sin tarifas de distribución, la venta de "fracasos" es sólo otra venta, con los mismos márgenes de un éxito. Un éxito y un fracaso se basan en la demanda, ambos valen igualmente la pena de ser usados. De pronto, la popularidad ya no tiene el monopolio de la rentabilidad.2) La industria tiene una pobre noción acerca de qué desea la gente. Por ejemplo, suponemos que existe poca demanda por las cosas que no son ofrecidas por Wal-Mart. Pero por muy igualitario que parezca Wal-Mart, en realidad es tremendamente elitista. Tiene que vender al menos 100 mil copias de un CD para cubrir sus gastos minoristas y obtener suficientes ganancias; pero menos del 1% de los CD obtiene ese volumen. ¿Qué pasa con las 60 mil personas que desearían comprar el último álbum de Fountains of Wayne o de Crystal Method, o cualquier título que se aparte del gusto mayoritario? Tienen que buscarlos en otro lugar. Solemos igualar mercado masivo con calidad, cuando en realidad aquel se trata de familiaridad y publicidad ingeniosa.Para tener un sentido de los gustos reales, sin pasar por el filtro censor de la economía de la escasez, es cosa de ver Rhapsody, un servicio de música online basado en suscripciones (RealNetworks es el dueño), que actualmente ofrece más de 735.000 canciones. Si se ven sus estadísticas mensuales, se obtiene una curva de demanda que se parece mucho a la de cualquier disquería. Ésta muestra un enorme atractivo por las canciones top, la que luego se reduce y deja una "larga cola" -o long tail (ver recuadro)- tratándose de las menos populares. Pero algo realmente interesante ocurre cuando se explora debajo de las 40.000 canciones top, que corresponden al inventario de una tienda musical offline promedio.En este caso, los Wal-Mart del mundo real se van a cero. Sin embargo, la demanda en Rhapsody se mantiene. No sólo se descarga cada una de las 100.000 canciones top al menos una vez al mes, sino que lo mismo vale para los top 200.000, los top 300.000 y los top 400.000. A medida que Rhapsody agrega canciones a su catálogo, éstas encuentran una audiencia, aunque sólo sean unas cuantas personas al mes.Se puede encontrar de todo en esta "larga cola o long tail". Existe un catálogo de álbumes antiguos que todavía son recordados con cariño por fanáticos de siempre o que son redescubiertos por otros nuevos. Existen grabaciones en vivo, lados B, y covers. Existen miles de nichos, género tras género: imagine a Tower Records enteramente dedicada a las bandas de los '80 o al sonido ambient. Imposible.Por cierto, hay un montón de basura. Pero también la hay escondida en los álbumes de éxito. Las personas tienen que saltárselas en los CD. Pero en el mundo online es más fácil evitarlas. A diferencia de un CD, en el que cada canción basura vale cerca de un décimo de un álbum de US$15, cuando son online están en algún servidor, ignoradas por un mercado que sólo vende canciones individuales.Lo que realmente impresiona de esta "larga cola o long tail" es su tamaño. Si se suman los no éxitos que están en ella, se obtiene un mercado mayor que el de los éxitos. Por ejemplo, en el caso editorial, un local promedio de Barnes & Noble cuenta con 130 mil títulos. Sin embargo, más de la mitad de las ventas de libros de Amazon corresponde a aquellos textos que no están entre sus 130 mil top. Considere las consecuencias: si las estadísticas de Amazon sirven de guía, el mercado de libros que no se vende en las librerías offline es mayor que el mercado que sí se vende en ellas. En otras palabras, el mercado editorial potencial podría ser el doble de lo que aparenta, siempre y cuando se pudiera superar la economía de la escasez. El capitalista de riesgo y ex consultor Kevin Laws lo explica: "Existe más dinero en las ventas más pequeñas".Lo mismo vale para los demás negocios del entretenimiento. Basta con comparar las empresas online con las offline: un Blockbuster promedio tiene 3 mil DVD. Sin embargo, sólo el 20% de los arriendos de Netflix.com está dentro de sus 3 mil títulos top. Mensualmente, en Rhapsody se descargan más canciones fuera de sus top 10 mil que dentro de esa lista. Lo que están haciendo las empresas más exitosas en internet es agregar, de una forma u otra, la "larga cola o long tail". Por ejemplo, la mayor parte de los ingresos de Google proviene de pequeños avisadores. Al superar las limitaciones de la geografía y de escala, Rhapsody y Amazon, Google y eBay han descubierto nuevos mercados.Las compañías que están en la vanguardia aportan tres grandes lecciones. Se les podría llamar "las reglas de la nueva economía de la entretención":Regla Nº 1: Que todo esté disponibleSi usted es amante de los documentales, entonces Blockbuster no es el lugar apropiado. Sí lo es Netflix.com que ofrece más de mil cintas de este género. Esto le ha dado un fuerte empuje al negocio de los documentales; el año pasado, Netflix representó la mitad de los ingresos por arriendo de Capturing the Friedmans, un testimonial acerca de una familia aproblemada por acusaciones de pedofilia.El gerente general de Netflix, Reed Hastings, un admirador de los documentales, llevó su influencia a PBS, la cual produjo Daughter From Danang, una cinta acerca de los hijos de soldados estadounidenses y mujeres vietnamitas. En 2002, fue nominada al Oscar y elegida el mejor documental en Sundance, pero PBS no tenía planes de estrenarla en DVD. Hastings ofreció hacerse cargo de la fabricación y distribución, si PBS acordaba que fuera una exclusiva de Netflix. Ahora, Daughter From Danang está entre los 15 documentales top de Netflix. Ello equivale a un mercado de decenas de miles de clientes que de otro modo no existiría.Son muchos los géneros y subgéneros de igual atractivo que son omitidos por los canales de DVD tradicionales: películas extranjeras, animé, filmes independientes, dramas de la televisión británica o antiguas series estadounidenses. Sólo las cintas de Bollywood suman cerca de 100 mil arriendos al mes para Netflix. La disponibilidad de títulos poco convencionales atrae a nuevos consumidores: cualquier cosa que baje los costos de adquirir clientes es oro para las empresas que basan su modelo en la suscripción.Netflix ha hecho un buen negocio a partir de todo lo que no es rentable para las salas de cine y las tiendas de arriendo de videos. No importa si los miles de clientes que alquilan todos los meses los episodios de Doctor Who están en una sola ciudad o diseminados a lo largo del país: para Netflix se trata de lo mismo. En resumen, rompió la tiranía del espacio físico. Lo importante no es dónde están los clientes, ni cuántos buscan un título en particular: lo vital es que existan unos cuantos en alguna parte.Es decir, vale la pena ofrecer prácticamente de todo, ya que siempre habrá compradores. Lo opuesto a como piensa hoy la industria del entretenimiento: la decisión de lanzar un filme antiguo en DVD se basa en estimaciones de demanda y en oportunidades de marketing, como aniversarios o premios. Esto explica por qué sólo una fracción de las películas existentes están en DVD.En 2004, por ejemplo, cerca de 6 mil filmes fueron enviados al Sundance Film Festival. De ellos, 255 fueron aceptados y apenas 24 fueron elegidos para ser distribuidos; para ver el resto había que estar allí. ¿Por qué no lanzar los 255 en DVD cada año, como parte de una Serie Sundance? En esta nueva economía es más caro evaluar que lanzar.Esto también se aplica a los libros. Ya se está borrando la línea entre títulos disponibles y agotados. Amazon ha logrado que encontrar un libro de segunda mano sea casi tan fácil como hallar uno nuevo. Si ello se combina con los bajos costos de las tecnologías de impresión, parece claro por qué cualquier libro debería estar siempre disponible. De hecho, se puede apostar que los niños de hoy crecerán sin haber conocido el concepto de agotado.Regla Nº 2: Bajar el precio a la mitad y después seguir bajándoloGracias al éxito de iTunes de Apple, tenemos un precio estándar para las canciones que se descargan de la red: 99 centavos. Pero, ¿es el costo correcto?Si les preguntamos a los sellos, responderán que es muy bajo: aunque 99 centavos por canción es más o menos el mismo precio que el de un CD, la mayoría de los consumidores online compra una o dos pistas de un álbum, en vez del CD completo. En efecto, la música online está viviendo un retorno al negocio de los 50, que era impulsado por la venta de singles. Así, desde la perspectiva de un sello, los consumidores deberían pagar más por el privilegio de adquirir "à la carte", para compensar los ingresos perdidos de los álbumes completos.Si se les pregunta a los consumidores, en tanto, éstos dirán que 99 centavos es muy caro. Para los que recién se integran a este tipo de compras, el precio representa 99 centavos más que Kazaa. Pero dejando de lado la piratería, la cifra de 99 centavos viola nuestro sentido innato de justicia económica: si para un sello de grabaciones cuesta menos entregar una canción online (no tiene empaquetamiento, ni fabricación, distribución o espacio de estanterías), ¿por qué el precio no es también más bajo?Sorprende que haya habido pocos buenos análisis económicos acerca de cuál debería ser el costo correcto de la música online. La razón principal es que los precios no son fijados en la actualidad por el mercado, sino que por el cuasi cartel de los sellos musicales. Las compañías de grabación cobran un precio mayorista de 65 centavos por canción, dejándoles a los minoristas online poco espacio para experimentar. Ese valor mayorista es fijado para que calce con el precio de los CD, para evitar los temidos "conflictos de canal". Los sellos temen que si fijan precios más bajos para la música online, sus minoristas de CD (la mayor parte del negocio) se rebelarán o, probablemente, se retirarán mucho más rápido de lo que ya está sucediendo.¿Pero qué pasa si los sellos dejan de jugar a la defensiva? Una renovada mirada debería calcular lo que realmente cuesta colocar una canción en un servidor de iTunes, para luego ajustar el precio. Los resultados son sorprendentes.Es cosa de eliminar los costos innecesarios del canal minorista: gastos de fabricación del CD, distribución y ventas. Eso deja en pie sólo los costos de encontrar, producir y comercializar la música. Hay que mantenerlos tal cual, para asegurar que la gente del lado creativo y de los sellos gane tanto como ahora. En el caso de un álbum que vende 300.000 copias, los costos creativos equivalen a US$ 7.50 por disco, o 60 centavos por canción. A ello hay que agregar los costos de entregar la música online, que equivale al gasto para levantar y mantener el servicio, más que a los costos de banda ancha y almacenamiento. El precio de ello: cerca de 17 centavos por canción. Según este cálculo, la música de éxito tiene un sobreprecio de 25% en el mundo online: debería costar sólo 79 centavos por pista, reflejando los ahorros de la entrega digital.Precios de acuerdo a los costos digitales, no a los físicos. Estas excelentes noticias para los consumidores no tienen por qué dañar a la industria. Cuando se bajan los precios, las persones tienden a comprar más. El año pasado, Rhapsody hizo un experimento de demanda elástica. Durante un período breve, ofreció canciones a 99 centavos, a 79 centavos y a 49 centavos. Aunque las de 49 centavos sólo valían la mitad que las de 99 centavos, Rhapsody vendió tres veces más que éstas. Como las empresas de grabación cobran 65 centavos por pista -Rhapsody además pagó otros 8 centavos por derechos de autor-, la compañía perdió dinero. Sin embargo, buena parte del contenido de la "larga cola o long tail" es material antiguo que ya ha recuperado la inversión: música de bandas que tuvieron bajos costos de grabación, o grabaciones en vivo.¿Qué deberían hacer los sellos? La respuesta surge al examinar la psicología del consumidor de música. La elección que enfrentan los fanáticos no es cuántas canciones comprar en iTunes y Rhapsody, sino que cuántas canciones comprar en vez de descargarlas gratis de Kazaa u otras redes P2P. Intuitivamente, los consumidores saben que la música gratis no es realmente gratis: aparte de los riesgos legales, toma mucho tiempo juntar una colección. La calidad varía y un 30% de las pistas son de algún modo u otro defectuosas. Y lo que es cierto para la música es doblemente cierto para las películas y juegos, en los que la calidad de los productos pirateados puede ser aún más lúgubre, en los que los virus son un riesgo y en los que las descargas toman mucho más tiempo.Regla Nº 3: Ayúdame a encontrarloEn 1997, un emprendedor llamado Michael Robertson inició lo que se atisbaba como un negocio long tail. Llamado MP3.com, éste permitía que todos pusieran archivos musicales en la red, los que estarían disponibles para cualquier usuario. La idea era que el servicio se saltara a los sellos, permitiendo a los artistas conectarse directamente con los auditores. Las ganancias de MP3.com vendrían de las tarifas que se les cobraría a las bandas por promocionar su música en el sitio. Dejando de lado el hecho de que mucha gente utilizó el sitio para colocar y compartir pistas comerciales -lo que condujo a los sellos a demandar a MP3.com-, el modelo no cumplió con su propósito. Las bandas emergentes no encontraron audiencias nuevas. De hecho, MP3.com se ganó la fama de ser lo que en realidad era: un intrascendente acopio de música, por lo general mala.El problema con MP3.com fue que no tenía acuerdos de licencias con los sellos para ofrecer música comercial. Por lo tanto, no existía ningún punto de entrada conocido para los consumidores, desde el cual se pudiera comenzar a explorar lo desconocido.Ofrecer solamente éxitos tampoco ayuda. Es cosa de pensar en los servicios de video bajo demanda de las empresas de cable. O en Movielink, el servicio de descarga de video manejado por los grandes estudios. Debido al control de los proveedores y los altos costos, mantienen contenidos limitados: apenas unos cuantos cientos de estrenos recientes.Por el contrario, el éxito de Netflix, Amazon y de los servicios de música online demuestra que se necesitan ambos extremos de la curva: los éxitos populares y también "la larga cola o long tail". Los éxitos siguen siendo importantes para atraer a los consumidores.Las grandes empresas "long tail" pueden posteriormente guiar a los consumidores, siguiendo los perfiles de sus gustos y aversiones, facilitando su exploración hacia lo desconocido.Por ejemplo, Rhapsody incluye a Britney Spears. Junto a las listas de sus álbumes hay links a "artistas similares". Entre ellos está Pink. Si se hace click y lo que escucha es de su agrado, se puede hacer lo mismo con los artistas similares a Pink, como, por ejemplo, No Doubt. Y en la página de No Doubt, la lista presenta a "sus bandas inspiradoras", entre las que está Selecter, un grupo ska de los '80. Con tres clicks, Rhapsody podría haber animado a un fan de Britney Spears a escuchar un álbum de Selecter que difícilmente se puede encontrar en una disquería.Ésta es la diferencia entre empujar y atraer. Para la industria del entretenimiento, las recomendaciones online son una forma de marketing notablemente eficiente, que permite a los filmes y a la música menos masivos encontrar una audiencia. Para los consumidores, una recomendación online fomenta la exploración y puede reanimar la pasión por las películas y la música, creando un mercado mucho mayor (el cliente promedio de Netflix arrienda siete videos al mes, tres veces más que la tasa de las tiendas tradicionales). Además, el beneficio cultural de todo esto es mayor diversidad, terminando con la tiranía de los éxitos. Ese es el poder de la "larga cola o long tail". Y su tiempo ha llegado.Chris Anderson es el editor jefe de Wired Magazine, la revista tecnológica más famosa del mundo. Nació en 1961 en Londres y en 1966 su familia emigró a Estados Unidos. Estudio Ciencias Físicas e hizo investigación en Los Álamos y trabajó luego en dos de las más prestigiosas revistas científicas del mundo: Nature y Science. Antes de incorporarse, a mediados del 2001, a Wired, trabajó por siete años en The Economist, en Londres, Hong Kong y Nueva York, cubriendo temas de tecnología y luego de negocios. Hoy vive en Berkeley, California, con su mujer y cuatro hijos. (The Long Tail: US$ 14.97 en www.amazon.com)

14 septiembre 2006

Internet y la sociedad red por Manuel Castells

Introducción

Internet es el tejido de nuestras vidas en este momento. No es futuro. Es presente. Internet es un medio para todo, que interactúa con el conjunto de la sociedad y, de hecho, a pesar de ser tan reciente, en su forma societal (aunque como sabemos, Internet se construye, más o menos, en los últimos treinta y un años, a partir de 1969; aunque realmente, tal y como la gente lo entiende ahora, se constituye en 1994, a partir de la existencia de un browser, del world wide web) no hace falta explicarlo, porque ya sabemos qué es Internet. Simplemente les recuerdo, para la coherencia de la exposición, que se trata de una red de redes de ordenadores capaces de comunicarse entre ellos. No es otra cosa. Sin embargo, esa tecnología es mucho más que una tecnología. Es un medio de comunicación, de interacción y de organización social. Hace poco tiempo, cuando todavía Internet era una novedad, la gente consideraba que, aunque interesante, en el fondo era minoritario, algo para una elite de internautas, de digerati, como se dice internacionalmente. Esto ha cambiado radicalmente en estos momentos. Para recordarles brevemente la progresión, les diré que la primera encuesta seria sobre usuarios de Internet que yo conozco, de finales del noventa y cinco señalaba que había unos nueve millones de usuarios de Internet. En este momento estamos en torno a los trescientos cincuenta millones de usuarios en el mundo. Las previsiones conservadoras prevén que, para mediados del año 2001, llegaremos a setecientos millones, y en torno a 2005-2007, a dos mil millones como mínimo. Es verdad que constituye sólo una tercera parte de la población del planeta, pero esto quiere decir, ponderando en términos de las sociedades más desarrolladas, que en las sociedades de nuestro contexto las tasas de penetración estarán en torno al 75% u 80%. De hecho, en todo el planeta los núcleos consolidados de dirección económica, política y cultural estarán también integrados en Internet. Eso no resuelve ni mucho menos los problemas de desigualdad, y a ellos me referiré más adelante. Pero en lo esencial, esto significa que Internet es ya y será aún más el medio de comunicación y de relación esencial sobre el que se basa una nueva forma de sociedad que ya vivimos, que es lo que yo llamo la sociedad red. Pese a ser tan importante, Internet es tan reciente que no sabemos mucho sobre ella. Y en esa situación, cuando hay un fenómeno de gran relevancia social, cultural, política, económica, pero con un escaso nivel de conocimiento, se generan toda clase de mitologías, de actitudes exageradas. Yo creo que muchos intelectuales europeos y españoles ya han entendido, analizado, criticado, rechazado Internet, señalando, por anticipado, todas las posibles alienaciones que va a generar. Yo me acuerdo de que en los años 95-97 participé en la comisión de expertos sobre la sociedad de la información que nombró la Comisión Europea, y allí, en una comisión de quince expertos, en la que yo obviamente estaba en absoluta minoría, se trataba de ver cómo se podían paliar los efectos devastadores que podría producir Internet en la sociedad, en la política y en la cultura. Predominaba una reacción defensiva.. Frente a un fenómeno de extraordinaria importancia, del que, por otro lado, se tiene un escaso conocimiento, ha aparecido una extraordinaria mitología en torno a Internet. Por ello, quiero centrar mi conferencia en algo que quisiera que fuera práctico. Voy a intentar, aunque haya algunos aspectos teóricos, resumir qué sabemos de Internet en términos comparativos, qué sabemos sobre lo que es Internet hoy, a partir de información empírica. Trataré de resumirlo en diez puntos. 1. Lecciones de la historia de Internet.
En el primer punto, quiero incluir algunos elementos sobre la historia de Internet. No voy a contarles la historia de Internet, que creo que es conocida, o puede conocerse fácilmente a través de Internet, sino cuáles son las enseñanzas que tienen valor analítico, si examinamos la historia de la red durante estos años. La primera lección sobre Internet es que se desarrolla a partir de la interacción entre la ciencia, entre la investigación universitaria fundamental, los programas de investigación militar en Estados Unidos -una combinación curiosa- y la contracultura radical libertaria. Las tres cosas a la vez. Simplemente señalo que el programa de Internet nace como programa de investigación militar pero que, en realidad, nunca tuvo aplicación militar. Éste es uno de los grandes mitos que hay. No hubo aplicación militar de Internet; hubo financiación militar de Internet, que los científicos utilizaron para hacer sus cosas, sus estudios informáticos y su creación de redes tecnológicas. A ellos se añadió la cultura de los movimientos libertarios, contestatarios, que buscaban en ello un instrumento de liberación y de autonomía respecto al Estado y a las grandes empresas. La cuarta fuente que se desarrolló más fue la cultura empresarial, que, veinticinco años más tarde, se encargó de dar el salto entre Internet y la sociedad. Segunda lección sobre Internet: el mundo de la empresa no fue en absoluto la fuente de Internet, es decir, Internet no se creó como un proyecto de ganancia empresarial. Incluso hay una anécdota reveladora: en 1972, la primera vez que el Pentágono intentó privatizar lo que fue el antepasado de Internet, Arpanet, se lo ofreció gratis a ATT para que lo asumiera y desarrollara. Y ATT lo estudió y dijo que ese proyecto nunca podría ser rentable y que no veía ningún interés en comercializarlo. Recuerden de todas maneras que eran más o menos los años en que el presidente de Digital, una gran empresa de informática, declaró que no veía ninguna razón para que alguien quisiera un ordenador en su casa, o pocos años después de que Watson, el presidente de IBM, declarase que en el año 2000 en el mundo sólo habría cinco ordenadores, y que todos serían, obviamente IBM Mainframe. No fue la empresa la fuente de Internet. Tercera lección: Internet se desarrolla a partir de una arquitectura informática abierta y de libre acceso desde el principio. Los protocolos centrales de Internet TCP/IP, creados en 1973-78, son protocolos que, se distribuyen gratuitamente y a cuya fuente de código tiene acceso cualquier tipo de investigador o tecnólogo. Cuarta lección: los productores de la tecnología de Internet fueron fundamentalmente sus usuarios, es decir, hubo una relación directa entre producción de la tecnología por parte de los innovadores pero, después, hubo una modificación constante de aplicaciones y nuevos desarrollos tecnológicos por parte de los usuarios, en un proceso de feed back, de retroacción constante, que está en la base del dinamismo y del desarrollo de Internet. El ejemplo más claro de la principal aplicación de Internet lo ofrecen los científicos que crearon Arpanet, el antepasado de Internet, quienes, en realidad, no sabían muy bien qué hacer con Arpanet. En principio, la crearon para comunicarse entre sus centros de información, entre los superordenadores con que contaban, pero lo habían hecho con la idea de que al compartir tiempo de ordenador, podrían obtener mayor capacidad de utilización de ordenadores. Pero se encontraron que tenían más capacidad de procesamiento informático de la que necesitaban. Con lo cual intentaron ver qué otro tipo de cosas podían hacer. Una de las aplicaciones que desarrollaron casi por azar, y que se convirtió en el principal uso de Internet a partir de 1970, cuando se inventó, es la aplicación que hoy día está siendo el uso mayoritario de Internet, el correo electrónico. En el intento de buscar otras aplicaciones, se enviaron varios mensajes entre ellos y se dieron cuenta de que lo que intentaban buscar ya lo habían encontrado, es decir, desarrollar el correo electrónico. Hay mil ejemplos de este tipo de relación. Entonces y ahora los usuarios modifican constantemente la tecnología y las aplicaciones de Internet. Esto es una vieja historia de la tecnología. Fue también el caso del teléfono: la historia social del teléfono en Estados Unidos (investigada, en particular, por Claude Fischer) muestra que el teléfono se inventó para otras cosas, pero los usuarios le dieron la vuelta y crearon otras aplicaciones. Pero con Internet se ha hecho mucho más todavía, porque la flexibilidad, la ductibilidad de esta tecnología permite el efecto de retroacción en tiempo real. Quinta lección de la historia de Internet: en contra de la muy difundida opinión de que Internet es una creación norteamericana, Internet se desarrolla desde el principio a partir de una red internacional de científicos y técnicos que comparten y desarrollan tecnologías en forma de cooperación, incluso cuando Internet era algo que estaba dentro del Departamento de Estado estadounidense. La tecnología clave de Internet, la conmutación de paquetes, el packet switching, la inventan en paralelo, y sin establecer comunicación alguna durante mucho tiempo, Paul Baran en Rand Corporation en California y Donald Davies, en el National Physics Laboratory de Gran Bretaña. Por tanto, la tecnología clave ya se desarrolla en paralelo entre Europa y Estados Unidos. El desarrollo de los protocolos TCP/IP se hace por Vinton Cerf, en Estados Unidos colaborando estrechamente con Gérard Lelan del grupo francés Cyclades. El caso más interesante es que el world wide web, que es el programa de browser que permite la navegación que hoy practicamos todos, lo creó Tim Berners-Lee, un británico, trabajando en sus horas libres, sin que se lo pidiera nadie, en el CERN de Ginebra. Por otro lado, el desarrollo de Internet en base a redes libertarias comunitarias, que crearon toda clase de nuevas aplicaciones como las conferencias o los boletines o las listas de correo electrónico, no salieron del Departamento de Defensa, salieron de los grupos libertarios que se organizaron a través y en torno a las redes de Internet. Estos grupos eran desde el principio -es decir, desde 1978 y 1980, que es cuando empezó USENET- internacionales y se desarrollaron de forma aún mucho más internacional precisamente en la medida en que Arpanet pertenecía al gobierno norteamericano. El desarrollo de lo que luego sería Internet por su lado libertario, por su lado de base, tenía que ser mucho más internacional, porque dentro del aspecto más central de Internet, Arpanet sólo podía ser norteamericano por las barreras gubernamentales. Sexta lección: desde el principio Internet se autogestiona, de forma informal, por una serie de personalidades que se ocupan del desarrollo de Internet sin que el Gobierno se meta demasiado con ellos. Nadie le dio mucha importancia a Internet y se creó una especie de club aristocrático, meritocrático, que, todavía hoy, ha generado instituciones absolutamente únicas. El gobierno de Internet lo tiene hoy una sociedad de carácter privado apoyada por el Gobierno norteamericano y por gobiernos internacionales pero que es privada, se llama ICANN-por cierto, en su comité ejecutivo hay gente de Barcelona, de la Politécnica-, y que tiene, entre otras cosas, la característica de que elige su consejo de administración ejecutivo por votación global entre cualquier persona que se quiera apuntar a ICANN mediante correo electrónico. En estos momentos están terminando la votación en que 165.000 personas de todas partes del mundo han votado una lista de candidatos abierta. Esta autoridad es la que en principio distribuye los dominios, acuerda los protocolos, etc. Y en fin, la última observación que quiero hacer sobre la historia de Internet es que el acceso a los códigos de Internet, el acceso a los códigos del software que gobierna Internet, es, ha sido y sigue siendo abierto, y esto está en la base de la capacidad de innovación tecnológica constante que se ha desarrollado en Internet. Mencioné antes el TCP/IP, pero recuerden también que UNIX, es un código abierto que permitió el desarrollo de USENET News, la red alternativa de Internet, el world wide web es abierto. Apache, que es el programa de software que hoy en día maneja más de dos terceras partes de los world wide web servidores del mundo, es también un programa de código abierto. Y tal es, obviamente, el caso de Linux, aunque Linux es fundamentalmente para las máquinas UNIX a través de las cuales funciona Internet. Estas reflexiones sobre la historia de Internet me sirven para indicar hasta qué punto es un tipo nuevo de tecnología en su forma de organización. La famosa idea de que Internet es algo incontrolable, algo libertario, etc., está en la tecnología, pero es porque esta tecnología ha sido diseñada, a lo largo de su historia, con esta intención. Es decir, es un instrumento de comunicación libre, creado de forma múltiple por gente, sectores e innovadores que querían que fuera un instrumento de comunicación libre. Creo que, en ese sentido, hay que retener que las tecnologías están producidas por su proceso histórico de constitución, y no simplemente por los diseños originales de la tecnología. 2. La geografía de Internet.
Pasemos ahora al segundo punto de mi exposición. Para seguir un modelo clásico de la enseñanza, como empecé por la historia ahora seguiré con la geografía. ¿Cuál es la geografía de Internet? Internet tiene dos tipos de geografía: la de los usuarios y la de los proveedores de contenido. La geografía de los usuarios hoy día se caracteriza todavía por tener un alto nivel de concentración en el mundo desarrollado. En ese sentido, digamos que las tasas de penetración de Internet se acercan al 50% de la población en Estados Unidos, en Finlandia y en Suecia, están por encima del 30-35% en Gran Bretaña y oscilan entre el 20-25% en Francia y Alemania. Luego está la situación española en torno a un 14%, Cataluña un 16-17%. En todo caso, los países de la OCDE en su conjunto, el promedio de los países ricos, estarían, en estos momentos, en un 25-30%, mientras que, en el conjunto del planeta, está en menos del 3% y, obviamente, si analizamos situaciones como la africana, como la de Asia del sur, está en menos del 1% de la población. En primer lugar, existe una gran disparidad de penetración en el mundo, pero, por otro lado, las tasas de crecimiento en todas partes, con excepción de África subsahariana, son altísimas, lo cual quiere decir que los núcleos centrales, también en el mundo subdesarrollado, estarán conectados dentro de cinco a siete años a Internet. Ahora bien, esa geografía diferencial tiene consecuencias en la medida en que llegar más tarde que los demás genera una disparidad de usos, puesto que como los usuarios son los que definen el tipo de aplicaciones y desarrollo de la tecnología, los que lleguen más tarde tendrán menos que decir en el contenido, en la estructura y en la dinámica de Internet. En lo que se refiere a la geografía de los proveedores de contenido hay un hecho que conviene resaltar. Se suponía que, en principio, las tecnologías de información y de telecomunicación permitirían que cualquiera se pudiera localizar en cualquier lugar y proveer, desde allí, al mundo entero. Lo que se observa empíricamente es lo contrario. Hay una concentración mucho mayor de la industria proveedora de contenidos de Internet, así como de tecnología de Internet, que de cualquier otro tipo de industria y se concentra fundamentalmente en las principales áreas metropolitanas de los principales países del mundo. Uno de mis estudiantes, Matthew Zook, esta terminando su tesis de doctorado, que presenta el primer mapa mundial sistemático de las empresas de contenidos de Internet: según su análisis, estas empresas están totalmente concentradas en las principales áreas metropolitanas. La razón es muy sencilla: precisamente porque la tecnología permite localizarse y distribuir desde cualquier parte, lo esencial para producir contenido en Internet es tener información y conocimiento, lo que se traduce en personas con esa información y ese conocimiento, que están sobre todo concentradas en los grandes centros culturales y grandes áreas metropolitanas del mundo. En el caso español, obviamente Barcelona y Madrid, en este orden, representan más de las tres cuartas partes de las empresas de provisión de contenido de Internet que existen en España, y la tendencia se acentúa. También en el aspecto propiamente geográfico, les recuerdo la relación entre el desarrollo de Internet y las formas de telecomunicación interactiva y el desarrollo de las formas urbanas. Aquí también hay una paradoja aparente: se pensaba que Internet y las tecnologías de información podían contribuir a la desaparición de las ciudades y al hecho de poder trabajar todos desde nuestras montañas, desde nuestros campos, nuestras aldeas. En realidad, estamos en el momento de mayor tasa de urbanización de la historia de la humanidad. Estamos a punto de llegar al 50% de población urbana en el planeta, en el año 2025 estaremos en los dos tercios, y hacia el final del siglo en torno a las tres cuartas partes, o sea, cerca del 80% de la población del planeta estará concentrada en áreas urbanas, y esa concentración urbana se deberá sobre todo a la concentración metropolitana en grandes regiones metropolitanas. Lo que está ocurriendo es la concentración de población en grandes centros de actividad y de emisión de información, y dentro de esos grandes centros, difusión interna en una especie de proceso de extensión espacial porque Internet permite, por un lado, conectar de metrópoli a metrópoli y, dentro de la metrópoli, conectar oficinas, empresas, residencias, servicios, en un área muy grande desde el punto de vista espacial. En concreto, la idea de que íbamos a trabajar todos desde casa está desmentida empíricamente. Internet lo que permite es algo distinto: permite trabajar desde cualquier sitio, no es el teletrabajo lo que se está desarrollando. Para darles datos de California, el lugar más avanzado en ese sentido, si aplicamos la definición de operativa de teletrabajo, vemos que las personas que trabajan al menos tres días por semana en su casa no llegan al 2%, y de ésas, la mitad, sorprendentemente, no tienen ordenador en casa. O sea, que no trabajan por Internet; trabajan por teléfono, porque son los que hacen las llamadas que les molestan a ustedes a la hora de cenar. Lo que Internet permite es trabajar desde casa, y el desarrollo de Internet móvil, el desarrollo de la telefonía móvil en estos momentos, permite trabajar en el transporte, mientras se está de viaje, en el lugar de trabajo, etc. El desarrollo geográfico que permite Internet es la oficina móvil, la oficina portátil, la circulación del individuo siempre conectado a Internet en distintos puntos físic